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la diplomacia publica

 

 





Descripcion:
Para mejorar la presencia de sus pases en el mundo, los gobiernos federales y regionales pueden comunicarse directamente con los ciudadanos de otras naciones y superar as el tradicional modelo de diplomacia interestatal. La construccin de relaciones exteriores mediante estrategias de comunicacin recproca y de difusin cultural puede, a mediano y largo plazo, mejorar la percepcin e insercin internacional de un pas en vas de desarrollo. Contar un pas es la esencia de la diplomacia pblica. La Argentina, frente a una nueva ocasin poltica, puede exportar en clave comunicativa sus potencialidades hacia la ciudadana italiana. Este libro evala el posicionamiento de la imagen argentina en Italia con el propsito de sugerir iniciativas de diplomacia pblica que mejoren el conocimiento del pas en la opinin pblica extranjera y viceversa.

Matas Marini naci en Miramar, en 1979. Es licenciado en Comunicacin Social y periodista de la seccin Internacionales del peridico argentino Perfil. Es autor de Cuestin de Comunicacin. Medios, cultura y sociedad: una experiencia interdisciplinaria (Ed. Martin, 2003) y de Pern vs. Pern. La construccin del adversario peronista en los discursos electorales de Kirchner y Menem

(Universidad FASTA, 2004). Miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, fue productor televisivo en la productora Cuatro Cabezas y en 2006 fue becado por el Estado italiano para cursar el posgrado en Sistemas de Comunicacin en las Relaciones Internacionales, en la Universit per Stranieri di Perugia, Italia. En 2000 fue distinguido por el diario La Nacin por su ensayo breve acerca de las nuevas tecnologas de la informacin. A los 11 aos comenz a trabajar como cronista televisivo en una seal regional y, desde entonces, desempea sin pausa tareas periodsticas en medios nacionales y extranjeros.

Se repite que todos los caminos llevan a ella; mejor sera decir que no tiene trmino y que, bajo cualquier latitud, estamos en Roma. Italia (fragmento), Jorge Luis Borges (1961).

Un crculo virtuoso precede y atraviesa este original trabajo de Matas Marini. l vino a Italia gracias a una beca del Ministerio italiano de Asuntos Exteriores, con un programa de los ms frecuentes y eficaces, de sostn al estudio universitario de estudiantes que manifiestan inters por nuestro pas. Esta actividad de atraccin cultural es imprescindible para desarrollar una buena diplomacia pblica. Marini ha estudiado en la Universit per Stranieri di Perugia, un centro neurlgico para la difusin de nuestro idioma en el mundo entero. Por lo tanto, en Perugia ha podido asistir a dos de mis ctedras: la primera, sobre la teora y la praxis de la diplomacia pblica italiana, destinada a los estudiantes de cursos de especializacin; la segunda, sobre la actualidad poltica, econmica y social de Italia, dirigida a alumnos provenientes de un gran nmero de Estados extranjeros. En el curso de esta ltima actividad, que se encuentra entre las ms importantes y particulares del Ateneo perusino, Marini ha podido observar en persona nuestro modo de contar Italia al mundo. Contar un pas es la esencia ms clara y viva de la diplomacia pblica de un Estado. Por ltimo, y aqu se cierra el crculo virtuoso, Marini ha elaborado su proyecto de investigacin sobre las relaciones de diplomacia pblica entre la Argentina e Italia, contribuyendo con este importante trabajo a aquella biblioteca que, espero, favorecer la construccin de un centro de estudios en Perugia sobre el tema de la diplomacia pblica. A continuacin, tratar de resumir los que considero como los cuatro fundamentos tericos de este libro. 1) Las relaciones bilaterales entre pases que ocupan una posicin medio-alta o medio-baja en el sistema internacional, respecto de las capacidades de grandes potencias econmicas y militares, pueden favorecer buenas prcticas de cooperacin y la difusin de conductas de reciprocidad a nivel estructural. No son slo las relaciones multilaterales, por lo tanto, las que facilitan aquella tica del dilogo que hoy se coloca como presupuesto indispensable para el desarrollo econmico y poltico en un sistema de participacin y responsabilidad colectivas. 2) Con mayor razn esto sucede cuando los Estados que mantienen relaciones bilaterales, especialmente de tipo constructivo, tienen como referencia ms amplia adems del sistema multilateral con el cual interactan- una o ms arenas territoriales macroregionales con un cierto grado de institucionalizacin. En el caso de este estudio se trata obviamente del Mercosur y de la Unin Europea. 3) Para que las relaciones bilaterales de tal tipo puedan afirmarse y reforzarse, la poltica intergobernativa debe saber extraer ventaja de las relaciones transnacionales que pasan por encima de los gobiernos. Sin embargo, es necesario considerar que si bien los Estados de algn modo ganan en la confrontacin con las fuerzas transnacionales (empresas, organizaciones no gubernamentales, etc.), desde el momento en que las anticipan y extraen beneficio de su existencia, stas pueden conducir a los Estados a modificar sus polticas. 4) Para comprender semejante proceso y contribuir con su buen gobierno, es til el conocimiento de la diplomacia pblica tal como se ha desarrollado en los distintos pases y de las metodologas elaboradas en este campo de estudios. Especficamente, en el plano terico la investigacin se ha beneficiado con su referencia a la gestin de los estereotipos y a la construccin de relaciones de largo plazo y de reciprocidad; en el plano metodolgico, el instrumento preseleccionado ha sido la entrevista en profundidad con interlocutores privilegiados. Este libro sobre las relaciones entre la Argentina e Italia y, en particular, sobre las oportunidades de diplomacia pblica argentina, posee una indiscutida relevancia cientfica por diversos motivos. En trminos histricos concierne a las estrechsimas afinidades polticas y culturales entre dos pases unidos por vnculos de descendencia. En trminos sociales, su publicacin ve la luz en un perodo de recuperacin de la economa argentina luego de una seria crisis econmica que ha involucrado incluso a ahorristas italianos. Tal relevancia encuentra su confirmacin en los resultados del trabajo, que tratar de dilucidar en tres puntos destacados. En primer lugar: la presencia de la Argentina en el sistema de informacin internacional (y en particular europeo) es baja y no restituye una imagen favorable del pas (que es visto dbil, poltica y econmicamente). Aumentar la visibilidad de un pas no siempre compensa; es ms, puede daarlo si la informacin no subraya sus mejores cualidades. En Italia, sin embargo, una lite interesada se vale de la Internet para actualizarse sobre los hechos argentinos. El gobierno de Buenos Aires podra entonces dirigir a este grupo su propia comunicacin pblica, con la difusin de un boletn digital, la activacin de un portal, etc. En segundo lugar: a la percepcin de la Argentina como un pas dbil en el plano institucional y econmico, se contrapone la imagen de una sociedad culturalmente rica, con un nivel de instruccin alto e instituciones universitarias vlidas en el contexto latinoamericano. La actividad de diplomacia pblica dirigida a los italianos y no slo, por ejemplo en el mbito del proyecto Marca Argentina, podra entonces sopalancar esta imagen de pas civil e ingenioso, incluso con instituciones que no estn a la altura. Para concluir: la notoriedad del escritor Jorge Luis Borges es un recurso valioso (entre los entrevistados en enste libro, es considerado la figura ms representativa de casi de quienes expresan una preferencia). Quiz dentro de no mucho estarn maduros los tiempos para crear institutos Borges de cultura, con iniciativas dirigidas tanto a grupos especficos como a la opinin pblica. Y creo que Roma la ciudad ubicua, como la representa el poeta en el epgrafe que Marini eligi para inaugurar su libro- estara inmensamente complacida de acoger el primero.

Segn un estudio de la agencia argentina GlobalNews, las noticias sobre Amrica latina en los principales diarios europeos y estadounidenses son escasas y han disminuido su presencia en los ltimos aos. En promedio, ocupan entre 0,3% y 6% de la informacin total

. Los pases en vas de desarrollo suelen ocupar el centro de la informacin internacional en ocasin de catstrofes naturales, guerras civiles, golpes de Estado, estallidos econmicos o para ser promocionados como exticos destinos tursticos. Tal circunstancia promueve lecturas estereotipadas de grandes zonas del planeta. Los sucesos de la Argentina contempornea han contribuido con ese reservorio global de creencias asociadas a determinadas regiones del planeta. Sobre la base de la percepcin que un grupo selecto de italianos se ha creado de la Argentina, este trabajo se propuso trazar lneas generales de accin comunicativa para que la poltica exterior pueda negociar la insercin del pas en realidades internacionales favorables a su desarrollo, como el caso de Italia. Crear canales globales de comunicacin que acompaen la misin de toda buena poltica de relaciones con el mundo: mejorar el bienestar de los ciudadanos. La Argentina ha dilapidado por dcadas poder, riqueza y autonoma (Tokatlin 2004, 158). Una buena poltica exterior incrementa el poder, la riqueza y la autonoma de un pas. Para ser sostenible en el largo plazo, el indito crecimiento de la economa argentina en el ltimo quinquenio necesita de nuevos mercados -emergentes y maduros- y de condiciones favorables para la inversin interior y extranjera. Por eso, mi propsito fue hallar, en el marco de la diplomacia argentina, vehculos comunicacionales para mejorar la percepcin del pas en Italia. Mejora que podra traducirse en el encuentro de nuevos socios y renovadas relaciones bilaterales e intrabloques que propendan al desarrollo y a una insercin mundial competitiva del pas. Habitamos un mundo que, aunque an unipolar en el aspecto militar, parece seguir progresando hacia un multilateralismo comercial con mltiples polos econmicos. La asociacin entre la Unin Europea (UE) y Amrica Latina y el Caribe (ALC), por ejemplo, declar su propsito de fomentar un sistema internacional basado en los principios del multilateralismo, regido por reglas consensuadas de aplicacin universal y por mecanismos multilaterales de control. Un informe del Parlamento europeo asegura que con Amrica latina la UE profesa una comn predileccin por el multilateralismo y la multipolaridad (Salafranca 2006, 20). La diferencia entre los conceptos de multipolarismo y multilateralismo en las relaciones internacionales reside, segn el punto de vista que aqu adoptar, en que el primero describe un sistema mundial con protagonismo global de unos pocos Estados que crean un balance mutuo de poder con un primus inter pares (Estados Unidos, Europa, Japn, Rusia, China); mientras el segundo favorece el dilogo mundial y las acciones consensuadas de todos los actores del sistema, incluidos los no estatales. Desde una visin neorrealista, como la inaugurada por Kenneth Waltz en 1979, el comportamiento de los Estados (de las unidades del sistema mundial) se explica ms en los condicionamientos estructurales impuestos por el sistema a sus partes, que en los atributos o caractersticas de cada uno de ellos. Entender la estructura de un sistema internacional permite explicar modelos de comportamiento estatal. Para esta escuela de pensamiento, los Estados determinan sus intereses y estrategias sobre la base de clculos racionales acerca de sus propias posiciones en el sistema. Una pieza que antes de moverse evala su entorno y la posicin de sus pares. Mi propsito en estas pginas no es el de dar respuestas abarcadoras (nada ms alejado de mis capacidades), sino el de explorar las potencialidades comunicativas de un pas a partir del estudio de su posicin en la estructura mundial y en la percepcin de lderes de opinin extranjeros.

con la tutela terica del profesor Emidio Diodato quien, adems de su sapiencia acadmica, aport su conocimiento del caso italiano en materia de diplomacia pblica. Si bien la posicin que Italia ocupa hoy en el mundo es diferente de la argentina, sus ejemplos de poltica exterior en materia de comunicacin y de relacin con sus ciudadanos residentes en el extranjero pueden prefigurar lneas de accin para Argentina. Para descubrir y comunicar a las naciones clave los rasgos que hacen al pas nico, singular en el concierto de naciones y sus ventajas comparativas, es necesario antes diagnosticar su imagen internacional tanto en los medios como en las creencias y actitudes de la opinin pblica. Deben identificarse los estereotipos que las audiencias se han formado, aportando a los hacedores argentinos de poltica exterior evidencias sobre las actitudes hacia la Argentina y sus variables. Una vez superada esta etapa y con los resultados a la vista, se sugerirn elementos de accin para una estrategia de diplomacia pblica capaz de influir en la lectura externa del pas. La estructura de este documento se divide en dos grades secciones. Una terico-histrica que estudia las caractersticas de la diplomacia pblica en el actual escenario mundial. Otra prctica, que ofrece los resultados del trabajo de campo destinado a censar la percepcin que de la Argentina se ha formado un grupo de lderes italianos.

Ambas secciones se desarrollan a travs de cinco apartados. El primero, de carcter introductorio, menciona el debate clsico en Relaciones Internacionales sobre la confrontacin y la cooperacin entre los actores del sistema. Esboza un panorama sobre la relacin dialctica entre la arena internacional y los flujos comunicacionales mundiales. No es lo mismo para la comunicacin un escenario de prevalencia de la fuerza que del Derecho. En un segundo apartado, se propone un abordaje terico de la diplomacia pblica y los conceptos a ella asociados. El tercer captulo ofrece un marco para el anlisis de la posicin argentina: traza un panorama sumario de la cultura poltica latinoamericana, su vinculacin con los principales temas que tradicionalmente guiaron su poltica exterior y las variables que integran su formulacin; resea adems el posicionamiento argentino actual, su relacin con el Mercosur y la UE, y se establece un parangn histrico-cultural con Italia, desde el cual deducir una estrategia bilateral de comunicacin internacional. En cuarto lugar, se estudian los temas que conforman la agenda internacional del gobierno argentino y los intereses nacionales que darn sustento a una poltica de comunicacin con el mundo. Se expondrn adems los resultados de una medicin cualicuantitativa destinada a evaluar la percepcin y estimar la presencia de la Argentina en la opinin pblica italiana. Para esto se realiz una serie de entrevistas y una ronda de consultas con lderes de opinin italianos. A partir de los datos arrojados por esta experiencia, la quinta y ltima seccin esbozar las conclusiones, propondr lneas de accin y proyectos de diplomacia pblica dirigidos hacia Italia. Tal como enunciado al inicio de este documento, la evaluacin de la imagen de un pas en una comunidad extranjera no puede ser aleatoria. La opinin pblica exterior debe ser desagregada en grupos sociales y en lderes de opinin con influencia sobre los medios, el gobierno y la ciudadana. Aqu se emple un diagnstico a dos entradas: la primera, consisti en una serie de entrevistas personales semi estructuradas con funcionarios italianos cuyo contenido se encuentra en el Anexo-; la segunda etapa, en cambio, consisti en un trabajo de campo con diversos lderes de opinin italianos que respondieron a un cuestionario semi cerrado, con tems del tipo eleccin mltiple (multiple choice) y otros de respuesta libre. El cuestionario usado abreva en parte en modelos utilizados por el British Council en ocasin de su encuesta mundial para medir la percepcin del Reino Unido en el exterior. El muestreo fue federal, es decir que incluy a representantes de buena parte de las veinte regiones que conforman el territorio italiano. A los efectos de establecer criterios de seleccin, los entrevistados y encuestados fueron seleccionados segn la concepcin que de lder de opinin utiliz el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) en ocasin de su encuesta de 2002 sobre la opinin de la ciudadana argentina acerca de la poltica exterior y de defensa del pas. As, fueron considerados lderes de opinin las personas que: i) tienen participacin en procesos de toma de decisin polticos, econmicos y sociales que afectan a la sociedad en su conjunto o a una significativa porcin de la misma; ii) pueden ser escuchados y vistos por una audiencia extensa. Por lo tanto, la seleccin de los entrevistados se realiz sobre la base de dos criterios: posicin institucional (cargos, funciones desempeadas) y representacin (ser considerado una persona influyente por otros miembros igualmente representativos). Ingresan en la clasificacin acadmicos, funcionarios, dirigentes, intelectuales, religiosos, sindicalistas, militares, periodistas, empresarios, jvenes profesionales y estudiantes de posgrado que puedan alcanzar una posicin de influencia en el futuro. Sobre la base de estos criterios se confeccion una muestra intencionada (purposive sample); un listado de 54 personas a las cuales se les envi el cuestionario. La encuesta se desarroll en dos etapas, una cuantitativa y otra cualitativa, ambas conducidas en simultneo. El apartado cualitativo de la investigacin consisti en entrevistas personales abiertas con ciudadanos italianos de influencia, pertenecientes al tipo de grupo ya enunciado. El trabajo emprico (las entrevistas y el sondeo de percepcin) se propuso explorar el modo en que los italianos perciben a la Argentina; en qu categora la colocan en comparacin con otros actores mundiales; cul es el conocimiento general que poseen sobre las caractersticas de la nacin; qu tipo de sentimientos los anima; imgenes positivas y negativas. Fue tambin prioritario identificar los elementos que componen los procesos de formacin de opinin entre los lderes. Detectar, por ejemplo, qu fuentes de informacin determinan las creencias acerca de la Argentina para, desde ellas, elaborar estrategias de llegada. Los captulos de este trabajo son el cociente de numerosos datos de la realidad y no pocas expresiones personales de deseo. Por esto, el libro no pretende ms que tener la forma de una sugerencia. O ms bien quiz-, de una apelacin: redescubrir a la Argentina en ojos ajenos.

? Su posicin de socio regional en el Cono Sur, es adecuada para tal fin? Hasta qu punto el mundo avanza hacia la creacin de ejes transcontinentales Sur-Sur entre economas emergentes? La desatencin que desde enero de 2001 EE. UU. demostr hacia Amrica latina y la creciente asuncin de gobiernos contestatarios en la regin, es una ocasin para mejorar la situacin internacional de sus pases? El mundo post 11 de Septiembre, permite la emergencia de nuevas voces en el concierto mundial o, por el contrario, favorece la reproduccin de un concierto polifnico pero estable?

Cul es el margen disponible para la accin de nuevos actores? Luego del breve interregno de post Guerra Fra en la dcada de los noventa, cuando algunos intelectuales hasta profetizaron el fin de la Historia, el escenario global comienza una vez ms a definirse en trminos dialcticos, de confrontacin, mediante el empleo de estereotipos discursivos, algunos propios de los aos ochenta. La comunicacin recobra su rol estratgico y central en la poltica exterior. Desde su implosin de 2001, la Argentina replantea los trminos de su insercin internacional. La poltica exterior del pas tiene por delante desafos que pueden traducirse en nuevas oportunidades. Durante el ltimo lustro, la visibilidad argentina en los medios del mundo alcanz una alta exposicin, pero con una constante lectura negativa. Sin embargo, estudios recientes, citados en este documento, indican un crecimiento sostenido desde 2004 del volumen de noticias positivas sobre el pas publicadas en el exterior, especialmente en materia de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), derechos humanos, energa, comercio, inversiones y turismo. Pero la diferencia entre cmo es realmente la Argentina, cmo quisiera ser vista en el exterior y cmo es finalmente percibida, puede ser enorme. Inconducente es analizar las relaciones externas de los Estados prescindiendo del modo en que estos vnculos son configurados por sus necesidades e intereses intestinos. Gran parte de las decisiones nacionales en poltica y economa se adopta luego de evaluar la situacin internacional. La poltica exterior de las naciones es a menudo el eje vertebral para el diseo de polticas internas y viceversa. Se trata de dos variables inseparables, de relacin dialctica, que interactan en la configuracin de sus objetivos, a las que se suma el concepto de inters nacional, que autores como Martin Clark colocan en la base de la poltica exterior: sin una visin clara de cul es el inters de una nacin y sin una estrategia para alcanzarlo, no puede existir una poltica exterior, porque ella es, tal como apunta el pensador, la persecucin y realizacin de dicho inters en las relaciones con los otros Estados (1999, 71). Vacilar una poltica exterior que pretenda transmitir al mundo una imagen nacional arbitrariamente desvinculada de las variables locales. Las actuales condiciones internas obligan a la Argentina a reconfigurar su proyeccin exterior, lesionada por su pasada crnica volatilidad econmica y su errtica administracin poltica. El pas ha perdido importancia y presencia en el escenario de las relaciones internacionales. El xito en el desarrollo de los pases est dado, en gran medida, por la forma en que combinan sus capacidades de poder tangibles -recursos humanos, productivos y naturales- e intangibles - capital, conocimiento, cultura- con su entorno inmediato, articulando su contexto interno con el internacional. De esta articulacin dependern tambin las posibilidades de incrementar su autonoma, no ya en trminos de confrontacin, sino de libertad para relacionarse. La comunicacin es uno de esos atributos de poder intangible, de modo que su gestin forma parte de las capacidades de poder de las naciones. El podero fctico, lejos de diluirse, puede encontrar en las formas del soft power (poder suave) herramientas para alcanzar objetivos a corto,

mediano y largo plazo. No se trata de ejercer una poltica de poder sin poder, sino de ser creativos y eficientes en el empleo de recursos intangibles. Como ya lo demostraron las nuevas tecnologas de la informacin y las fuentes renovables de energa, la comunicacin como mensaje puede dar a los pases menores del sistema mundial herramientas para ser participantes activos en un mundo hiperconectado. Ciertos actores relevantes del globo suelen combinar con eficacia ambos recursos (hard y soft, o tangibles e intangibles), aunque en ocasiones algunos de ellos soslayen los esfuerzos diplomticos para adoptar vas expeditas como la militar o sanciones econmicas para precipitar la resolucin de conflictos. Pero los costos a largo plazo de medidas nicamente duras suelen ser devastadores, no ya slo para quienes las adoptan, sino para los actores pequeos del sistema, que sufren las consecuencias de frecuentes medidas unilaterales adoptadas por los centros mundiales de decisin. De los actores centrales del sistema, huelga enfatizar el costado cooperativo antes que de confrontacin de Europa, por lo general inclinada a agotar las vas diplomticas antes de llegar al desenlace blico. Como indic el estadounidense Jeremy Rifkin, los estadounidenses son ms propensos al uso de la fuerza militar en el mundo, de ser necesario, para proteger lo que percibimos como nuestros propios intereses vitales. Los europeos son ms reacios a usar la fuerza militar y, en cambio, favorecen la diplomacia, la asistencia econmica, y ayudan a evitar el conflicto y prefieren operaciones de conservacin de la paz para mantener el orden

(Rifkin 2005, 14). Ambos puntos de vista -estadounidense y europeo- se entrecruzan incluso en el perfil que segn las partes debera tener hoy la fuerza multinacional OTAN: un dispositivo militar ofensivo, segn los primeros; un instrumento para el mantenimiento de la paz, de acuerdo con los segundos. ltimamente, Italia parece haberse inclinado hacia la segunda opcin. En lnea similar se expresa un conciudadano de Rifkin, Joseph Nye, ex asesor de comunicacin de Bill Clinton y autor del concepto de soft power, que ms adelante estudiaremos. Europa escribi- ha usado con suceso la atraccin de su exitosa integracin poltica y econmica para obtener los resultados que desea, y los Estados Unidos a menudo han actuado como si su presencia militar pudiese resolver los problemas (2006). Basta citar un dato elocuente: mientras la UE es hoy el primer proveedor de fondos para las operaciones de las Naciones Unidas con Italia como sexto contribuyente mundial-

, EE. UU. es el mayor deudor del organismo multilateral por antonomasia. Los europeos son los nicos en condiciones de disuadir a sus aliados de EE.UU. de oponerse sin cesar a la nica concepcin legtima del orden mundial, sostiene el filsofo alemn Jrgen Habermas

en referencia a la agitada relacin entre EE.UU y la ONU. La visin multilateral de las relaciones internacionales, factor quiz de divergencia entre europeos y estadounidenses, ha sido tambin explorada por el acadmico ingls Mark Leonard en su estudio sobre la diplomacia pblica britnica, pas que vio afectada la imagen entre sus socios de la Unin debido a su histrico alineamiento estratgico con EE. UU. Un vaco en la presentacin de mensajes estratgicos que no es del todo considerado por la diplomacia pblica britnica en los Estados Unidos es el referido al tema del multilateralismo not Leonard. El entusiasmo europeo general por transferir soberana nacional hacia instituciones multilaterales como la Unin Europea, o hacia acuerdos multilaterales como el tratado de Kyoto sobre el cambio

climtico, puede ser considerado con sorpresa entre los crculos dirigenciales en los Estados Unidos. Este es un tema de disonancia cognitiva, donde el caso del multilateralismo que los europeos encontraron convincente no cuaja con los estadounidenses para que stos puedan al menos reconocer las bases del entusiasmo europeo (). Existe una tensin entre presentar al Reino Unido como el aliado ms cercano y natural de los Estados Unidos () y, a la vez, tratar de destacar los temas del multilateralismo. Por concentrarse en el primer objetivo, es probable que el Reino Unido haya perdido de vista el segundo (Leonard 2002, 120). Cierto es tambin que las relaciones de Europa con el mundo, especialmente con Oriente Medio y Asia Central, estn guiadas no slo por un impulso idealista o cooperativo, sino adems por la dependencia estructural que la falta de reservas petroleras y la volatilidad energtica europeas generan para con esos territorios

. Europa es hoy uno de los mayores importadores mundiales de gas y petrleo. Bruselas estima que en 2030 el aumento de la dependencia exterior de la UE ser de 90% en petrleo y de 70% en gas. La UE evita as provocar tensiones con esta regin del planeta y con los grandes proveedores

Sin embargo, segn un informe presentado en enero de 2008 por la La organizacin defensora de derechos humanos Human Rights Watch, tanto EE.UU. como la Unin Europea han tenido gran consideracin con elecciones falseadas y violaciones de los derechos humanos. Lo que se puede constatar, dice el experto, es que EE. UU. y la UE tienen ms o menos consideraciones de acuerdo con sus propios intereses. Europa, por su dependencia del abastecimiento ruso de energa, tiene ms consideraciones con Rusia que EE. UU. Pero EE. UU. tiene ms consideracin por ejemplo con Arabia Saudita y Pakistn, por los propios intereses energticos y geopolticos norteamericanos. Sin embargo, a pesar de una agenda internacional hoy atestada de nuevas doctrinas de seguridad nacional, el Viejo Continente promueve una concepcin de seguridad cooperativa -y no slo de contencin-, segn la cual la paz es indivisible y, por lo tanto, el resultado de acciones colectivas (Tokatlin op. cit., 93)

. A esta concepcin parece adherir Italia, cuyo actual ministro de Asuntos Exteriores sostuvo que promocionar la libertad y la democracia, y luchar por el desarrollo y contra la pobreza en el mundo, es no slo un deber moral para las democracias contemporneas, sino tambin nuestra mejor poltica de seguridad

. A la vista los resultados. En 2004 Europa alarg sus fronteras pasando de 15 a 25 pases (hoy 27) e incluy as una parte considerable de la Europa oriental. En espera para el prximo proceso de ingreso estn Croacia, Montenegro, Turqua y quiz Serbia. Desde el fin de la Guerra Fra, la UE es el instrumento occidental ms eficiente para extender las zonas de paz y la seguridad global en el marco de democracias estables y desarrollo de economas de mercado con Estado de bienestar. Desde 2002, Europa emple 100 mil millones de dlares para sostener su ampliacin hacia oriente. En cambio, slo en el pantano iraqu, EE. UU. desembols desde el inicio del conflicto 300 mil millones de dlares con un costo de 2500 de sus soldados muertos

. Siguiendo con los gastos militares, en el mismo ao los 25 miembros de la UE, en su conjunto, destinaron 155 mil millones de dlares en concepto de gastos de defensa. EE.UU., por su parte, desembols en igual perodo 399 mil millones de dlares para defensa, es decir 244 mil millones ms que el presupuesto total de todos los pases europeos combinados

. El canciller italiano sostiene que actualmente existen dos culturas que compiten entre s. Una descansa sobre la idea de conducir la globalizacin con la fuerza; la otra se funda sobre la idea de conducirla a travs del derecho. Ambas tienen races alemanas: Kant e Carl Schmitt. Yo estoy del lado de Kant

de Rusia hacia Alemania, a travs el Mar Bltico. Este diseo le permitir a Rusia evitar a las tres repblicas blticas y a Polonia, filoamericanas y con arraigados sentimientos antirusos.

El principio se manifest vigente en la Cumbre UE-ALC de 2006, en Austria. En el documento conclusivo, los mandatarios de ambos bloques manifestaron apoyar plenamente el sistema de seguridad colectiva consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. Expresamos nuestro apoyo a todas las operaciones de mantenimiento de la paz bajo mandato de las Naciones Unidas. Respecto de sus relaciones internacionales, declararon abstenerse de la amenaza o uso de la fuerza inconsistente con los propsitos y principios de las Naciones Unidas, y a preservar la solucin de controversias por medios pacficos y de conformidad con los principios de la justicia y el derecho internacional. Rechazamos con firmeza todas las medidas coercitivas de carcter unilateral y efecto extraterritorial contrarias al Derecho internacional y a las normas generalmente aceptadas de libre comercio. Coincidimos en que este tipo de prcticas representa una amenaza grave para el multilateralismo (cfr. Declaracin de Viena, 2006).

Un ejemplo concreto de este debate en el seno de la poltica exterior estadounidense, a la que seguramente aludi DAlema en su planteo, emergi con la disidencia pblica de John Brady Kiesling, un ex diplomtico de carrera del Departamento de Estado que en 2003 renunci por desacuerdo con la invasin de su pas a Iraq, un mes antes del comienzo del conflicto. Las polticas que ahora nos piden llevar a cabo escribi en el New York Times- no slo son incompatibles con los valores estadounidenses sino tambin con los intereses estadounidenses. Nuestra ferviente bsqueda de guerra con Iraq nos est llevando a dilapidar la legitimidad internacional que ha sido el arma estadounidense ms potente en ataque como en defensa desde los das de Woodrow Wilson. Hemos empezado a desmantelar la ms larga y efectiva red de relaciones internacionales que el mundo jams haya conocido. Nuestro actual

ambos alemanes radica en el hecho de que Schmitt declara el libre derecho a la guerra como el nico derecho y as transforma a la fuerza superior en juez explica un acadmico estadounidense-, mientras que Kant aboga por una condicin de legalidad que precisamente excluye el libre derecho a la guerra. () Schmitt entiende a la ley internacional como un orden espacial de superpoderes cuyo derecho a la guerra libre es ilimitado. () Esto lo coloca en oposicin diametral a Kant. Para Kant, el concepto de derecho internacional pierde sentido si es interpretado como el derecho de ir a la guerra. l incluso () rechaz el modelo de balance de poderes, apoyado por Schmitt, como un continuo recurso para la guerra. () En la distincin amigo-enemigo Schmitt ve el criterio crucial de la poltica (Eberl 2004). La expansin de la UE -que por momentos parece avanzar en desmedro de su solidez internareaviva el ideario kantiano de un espacio mundial de estabilidad y de libertades perpetuas sobre la base de un derecho comnmente dado y consensuado. Las conversaciones entre el bloque europeo y Serbia para su ingreso consideran que aislar a la nacin eslava no hara ms que prorrogar la inestabilidad balcnica en la periferia europea. Una eventual ampliacin europea hacia Marruecos, Turqua e Israel (por citar algunos de los pases que han formulado pedido de admisin) podra hacer del Mediterrneo un espacio geopoltico de estabilidad prolongada

. Este esquema europeo contrasta con el de una diplomacia coercitiva como forma de relacin con terceros Estados; un estilo en el cual la misin determina la colacin y no viceversa, tal como de cara a la tercera guerra del Golfo propuso Donald Rumsfeld, ex ministro de Defensa de EE. UU. El sustituir la diplomacia por la fuerza retrotrae a una concepcin antropolgica del mundo en donde los Estados se comportaran como el hombre en su estado de naturaleza, en bsqueda de la supervivencia en un ambiente catico, de indefinidas amenazas que pueden estallar de un momento al otro, slo regulado por medio de un sistema de balance de poderes equilibrado por los ms fuertes. Una suerte de darwinismo internacional. En tal escenario, la concepcin de un derecho comn puede no ser decidida mediante procesos de consenso, sino a travs de la guerra, en cuyo caso el derecho sera tan privado como provisional. El derecho del ms fuerte. La filosofa de Immanuel Kant se mueve en un sentido contrario cuando propugna la gobernanza global de una liga de naciones, una federacin internacional sin pretensin de centralidad gobernativa, orientada no tanto a la utpica bsqueda de la paz perpetua, sino a evitar el estado de guerra permanente. En este esquema kantiano de mantenimiento de la paz mundial y reduccin de las amenazas, la guerra deja de ser justa para pasar a ser legal. Y la guerra ser legal slo si es declarada legal por la liga, deca Kant, hoy la ONU. En 2006 esta filosofa bicentenaria fue retomada por la UE y ALC. Estamos comprometidos con el enfoque multilateral (). Seguiremos fomentando el respeto al derecho internacional y fortaleceremos nuestro compromiso con un orden basado en normas internacionales, enuncia la Declaracin de Viena de 2006, particularmente elocuente, suscripta por ambas regiones. Hoy, ms que nunca, la adhesin universal al Estado de derecho y la confianza en el sistema para prevenir y adoptar medidas punitivas contra las violaciones a las normas, constituyen condiciones indispensables para alcanzar una paz y una seguridad duraderas. Recordamos la obligacin de solucionar pacficamente las controversias y animamos a todos los Estados a recurrir con mayor

Resigns, Protesting 'Our Fervent Pursuit of War en New York Times, seccin Op-ed, del 27 de febrero de 2003. Sin embargo, algunos tericos del neorealismo repararon en la funcin histrica y la legitimidad de la guerra, como lo hizo el francs Raymond Aron: Si la utilizacin de la fuerza es absolutamente culpable, todos los Estados estn marcados por una especie de pecado original. () Aqul que quiera comprender la historia no deber limitarse a considerar la antinomia entre la fuerza y las normas jurdicas, sino que debe distinguir entre los distintos modos en que ha sido utilizada la fuerza y reconocer la legitimidad histrica, sino jurdica, del empleo de la fuerza en determinadas circunstancias, y hasta de ciertas violaciones del derecho existente (el derecho internacional es conservador por esencia y obliga a los Estados, unos con respecto a otros, pero, a veces, es la misma existencia de un Estado la que se encuentra en juego) () En tanto que la supervivencia de las naciones no est garantizada por un tribunal todopoderoso o un rbitro imparcial, la consideracin del equilibrio de fuerzas tiene que entrar a formar parte del juicio tico-histrico relativo a los motivos de los bandos enfrentados (1985, 720-721).

En 2006, el entonces primer ministro italiano Romano Prodi fue el nico jefe de gobierno no africano invitado a participar en la reunin de la Unin Africana. El dato indica el rol geopoltico que el continente negro le reconoce a

. Un escenario global de confrontacin, donde la supremaca militar marca la diferencia, no sera el mbito ideal para el desarrollo de pases como los latinoamericanos, aunque algunos de ellos (Venezuela, Brasil, Chile) hayan iniciado su rearme. El auxilio y la proteccin del derecho internacional, mediante sus tratados y convenios, es quiz la mejor arma de los actores menores e intermedios del sistema para procurar una participacin representativa. Cuanto menor resulta la cuota de poder fctico de los pases pobres en el equilibrio mundial, mayor ser la necesidad de promover lo que el chileno Luciano Tomassini, uno de los acadmicos ms destacados en Relaciones Internacionales, ha llamado mecanismos de manejo colectivo de problemas internacionales (1998, 242). Cuanto ms dbil o pequeo es un pas, mayor es la importancia de la cooperacin. El Mercosur se encamina en este sentido cuando adopta decisiones consensuadas para el saldo de su deuda externa y la toma de posicin conjunta en poltica exterior. Mientras en los aos noventa fue esencialmente comercial, el bloque del nuevo milenio comenz a adoptar un perfil poltico no exento de polmicas- con miras a estrategias de desarrollo productivo, social y energtico comunes. En tal contexto, los pases en vas de desarrollo cuentan con un singular instrumento de accin en poltica exterior: la diplomacia pblica. A mayor vulnerabilidad frente a las condiciones exgenas del sistema mundial, ms atento debera ser el diseo para el desarrollo de estrategias de abordaje en relaciones internacionales. La tesis de este libro es que la diplomacia pblica puede mejorar la percepcin positiva de los pases en vas de desarrollo y favorecer as una beneficiosa insercin en el sistema mundial. Si se estudia el accionar de la poltica exterior en funcin de sus resultados, ser mediante la evaluacin de sus aportes para mejorar la insercin internacional del pas. En un escenario mundial diversificado y competitivo, una activa diplomacia pblica puede ser un instrumento vlido para exponer las ventajas comparativas de un actor estatal, mejorando el conocimiento de su idiosincrasia en la interaccin con la opinin pblica de otros pases. Esta puede ser una nueva ocasin para los pases pequeos del sistema. La revolucin de las nuevas tecnologas de la comunicacin podra generar un efecto de descentralizacin y nivelacin en la estructura del sistema internacional, dotando de mayor poder a los Estados menores y a los actores no estatales en la medida en que estos recursos intangibles resultan fcilmente asequibles (Diodato 2004, 148,149). Pero esta es una hiptesis por verificar, si se tiene en cuenta que desde hace ms de dos dcadas los actores menores pugnan por un nuevo orden mundial de la informacin cuyo mayor objetivo, segn Armand Mattelart, debiera ser el de reequilibrar un flujo internacional de la informacin signado por un intercambio desigual (Mowlana 1990). Credibilidad y confiabilidad son variables para una slida comunicacin con el mundo. El estudio de las percepciones ocupa su lugar en el anlisis de las relaciones internacionales. La visin del otro puede ser fuente para la formulacin de la poltica exterior. Como a menudo ha sucedido en la relacin argentino-brasilea desde comienzos del siglo XIX hasta el presente, esta visin del otro puede descansar sobre prejuicios y estereotipos. Sin embargo, no es ocioso insistir en que la comunicacin puede slo resultar un valor agregado para la poltica exterior y las condiciones estructurales de una nacin. No todo puede resolverse desde la comunicacin. El postulado contrario es ms bien una quimera que este estudio desea evitar. El fracaso de ciertas polticas pblicas puede en parte explicarse por falencias comunicacionales. Pero el xito de las mismas difcilmente ser mrito exclusivo de una o varias estrategias de comunicacin. Si la comunicacin puede asistir a la poltica a travs de la diplomacia como canal de expresin, esa utilidad estar signada por la bsqueda de nuevas condiciones para el desarrollo en el caso de los pases con economa emergente o en vas de industrializacin. El concepto de desarrollo al que alude este estudio cuando supone que la comunicacin puede contribuir a la mejora de una

nacin, es un concepto amplio que no se reduce slo a su aspecto econmico. As, las cuestiones del desarrollo econmico y social y de los derechos humanos suelen ser importantes ejes temticos en las relaciones internacionales de los pases perifricos.

Cada perodo histrico sugiere nuevas reglas de comportamiento internacional. Como ya se dijo aqu, no es posible alienarse del contexto histrico ni de la estructura mundial para comprender la dinmica del sistema global. De modo que es posible establecer algunos criterios para la configuracin de una poltica exterior que se ajuste a las necesidades de cada realidad nacional, a saber: a) la posicin del actor estatal en la economa regional y mundial; b) su posicin geoestratgica. Respecto de la primera opcin, los modelos de insercin puestos en marcha por pases latinoamericanos han respondido a la interaccin de dos variables. Por un lado, las condiciones sistmicas, entre las que no pueden marginarse las de orden poltico (unipolaridad, multilateralismo, interdependencia); por el otro, los paradigmas econmicos que dominaron cada poca (keynesianismo, neoliberalismo) y promovieron diversos tipos de modelos de desarrollo e insercin internacional (Bernal-Meza 2005, 49). Luciano Tomassini seal algunos factores reales de los que depende la orientacin, la calidad y el vigor de una poltica exterior: 1) su visin acerca de las caractersticas que presenta el sistema internacional en un momento determinado y de las oportunidades y limitaciones que plantea; 2) su relacin con la sociedad y con la historia, es decir, con la estructura social, la cultura poltica y el rgimen de gobierno heredados del pasado histrico y con su visin respecto del futuro; 3) las principales reas de articulacin externa de cada pas, que definen los intereses que integrarn su agenda internacional, y la jerarqua existente entre los mismos; 4) el peso interno de la poltica exterior; esto es, la importancia que esta tiene en la estrategia de desarrollo; 5) el hecho de cun activa o pasiva es esa poltica y 6) la organizacin institucional con que cuenta el pas para formularla y llevarla a cabo. En sntesis, la articulacin entre agenda, objetivos y estilo. Tomassini tambin detall los aspectos que diferencian la poltica exterior de los pases. Se refiri a i) la agenda internacional, entendida como los intereses que los pases persiguen en su accionar externo; ii) los objetivos, como la posicin que la nacin desea alcanzar o el estado de cosas que quiere lograr; iii) el estilo que caracteriza la aplicacin de esa poltica que, por ejemplo, remite a su carcter activo o pasivo, de choque o conciliador, etc. En esta ltima variante, la del estilo, ubicaremos a la diplomacia pblica como canal de expresin para los objetivos de la poltica exterior trazados en los dos primeros puntos (los aspectos i y ii de la poltica exterior argentina sern analizados en el captulo IV). La importancia de una nacin ya no se mide nicamente en los trminos realistas de acumulacin de poder y aislamiento para controlar procesos externos, sino ms bien a travs de su capacidad para participar activa y efectivamente en los asuntos mundiales mediante el uso de todos los foros multilaterales posibles. Es en la categora estilo que la diplomacia pblica podra favorecer el desarrollo gracias a su capacidad para incrementar la voz propia de los pases menores en poltica internacional y en los debates de la arena global. Se trata de hallar los caminos para aumentar la participacin en las decisiones mundiales e incidir en su agenda aportando las prioridades que surgen en las zonas relegadas del planeta. Influir en los asuntos globales es hoy un desafo frente a una agenda global prcticamente copada por temas vinculados al terrorismo; una suerte de securitizacin del mundo que muchas veces margina los debates vinculados con la cooperacin Norte-Sur, el desarrollo, el medioambiente y los derechos humanos y socio-econmicos. En los pases industrializados el nfasis de la poltica exterior estado en los problemas estratgicos o geopolticos, ocupndose su poltica exterior, esencialmente, de los problemas de la seguridad y del conflicto. En cambio, en los pases ms pequeos tal el caso de los latinoamericanos- el nfasis ha estado en la dimensin econmica de las relaciones internacionales (Bernal-Meza 2000, 366). Durante la segunda mitad del siglo XX, finalizada la Segunda Guerra Mundial y agotada su relacin comercial preferencial con la ex potencia Gran Bretaa, la Argentina adopt un paradigma en poltica exterior signado por una agenda que impulsara su elevada participacin en la accin internacional. El pas fue probablemente el primero en foros internacionales en sealar que las reglas de juego del orden econmico mundial convenido a partir de la segunda posguerra no estaban pensadas para beneficiar a las naciones en vas de desarrollo. Desde los primeros momentos de su actuacin dentro del sistema interamericano, la Argentina ha protagonizado el papel del pas que ms intensamente proclam la necesidad de una cooperacin econmica en la regin, sosteniendo desde 1947, frente a los que ponan el nfasis en la seguridad militar e ideolgica, una posicin segn la cual los problemas de los pueblos latinoamericanos deban resolverse fundamentalmente a travs de medidas econmicas y sociales (Lans 1984, 200). En el marco de la contienda Este-Oeste, la posicin del pas se caracteriz por un elevado perfil en los foros mundiales en defensa de la paz y del desarme; la ampliacin de las asociaciones comerciales extranjeras ms all de las ideologas imperantes; la oposicin a los intentos por frustrar una redistribucin del poder global y favorecer a los pases subdesarrollados en el sistema financiero; el impulso de la comunin latinoamericana y la superacin del tradicional modelo agroexportador con una gradual industrializacin por sustitucin de importaciones.

Se ha escrito aqu que las variables polticas internas condicionan la formulacin de la poltica exterior de las naciones y que, por lo tanto, la diplomacia no debera marginar el rol de la cultura en la construccin y mejora de las relaciones internacionales. Los patrones de concepcin que cada sociedad proyecta sobre sus objetos polticos (instituciones, estructuras, roles gubernamentales) configuran su particular cultura poltica, entendida como el sistema de creencias empricas, smbolos expresivos y valores que define la situacin en la que se desarrolla la accin poltica. Con esta premisa, la cultura poltica podra tambin definirse como la matriz de valores polticos, actitudes y comportamientos en cuyo seno se localiza el sistema poltico. Si se desagregan los componentes de este concepto se observa que, por su parte, los valores polticos encarnan la idealizacin conceptual de las normas de un sistema poltico considerado adecuado por una determinada sociedad; las actitudes son las orientaciones de la sociedad respecto de los procesos polticos; y las conductas la forma en que, individual o colectivamente, los ciudadanos aplican sus valores y actitudes en situacin concretas (Ebel 1990). Este conjunto de valores polticos, actitudes y comportamientos puede incidir en el tenor de las relaciones internacionales y orientar la conducta exterior de los pases. As, en las polticas de largo plazo anidarn valores culturales estables que fundamenten o contradigan- visiones de Estado ms all de las coyunturas gubernamentales. En cambio, en los programas estratgicos de mediano plazo y en las acciones externas tcticas concretas y reactivas es posible encontrar variables circunstanciales, de mutacin peridica, tales como la posicin de los actores internacionales, sucesos externos no previstos y relaciones comerciales. En particular, la influencia de la cultura poltica en la poltica exterior toma cuerpo al considerar tres dimensiones distinguidas por John Lovell (1990) en la tabla 1 se reproduce el esquema propuesto por el autor. La primera dimensin descansa sobre los mitos fundacionales asociados a la historia de una nacin, compartidos por lderes y ciudadanos, adems de una cierta visin del rol y posicin del pas en los asuntos mundiales. Entre los argentinos, por ejemplo, supo hallar difundida aceptacin la idea de una Argentina primus inter pares en la regin gracias a su accin decisiva en las batallas independentistas del Cono Sur a comienzos del siglo XIX -que incluyen la liberacin de Chile y Per-, su componente demogrfico europeo y sus otrora tradicionales altos ndices de calidad en la enseanza pblica. Ya el ex presidente interino de la Argentina, Eduardo Duhalde, gustaba decir en 2002 que el pas estaba condenado al xito (cfr. Marini 2004). La idea retomada por el mandatario reavivaba la tradicin mesinica que a comienzos del siglo XX ancl tanto en la Argentina como en Brasil, la de dos pases con un destino imperial cuya convivencia en un mismo espacio se presentaba traumtica. Otro ejemplo es EE. UU., cuya emergencia mundial a fines de 1890 se apoy en la idea de que el orden internacional podra construirse sobre la base de valores modernos propios como la industrializacin y una civilidad liberal y democrtica. Con el eurocentrismo y su equilibrio de poderes en el ocaso, el idealismo del presidente Woodrow Wilson en la primera posguerra busc un nuevo orden apoyado en conceptos universales de cooperacin y dilogo entre naciones, una visin global de interaccin cultural como convergencia de valores, abolicin de la diplomacia secreta y valoracin de la opinin pblica mundial (Ninkovich 1990). Las actuales intervenciones militares estadounidenses en el mundo an se sostienen en nombre de la libertad (v.g. Enduring Freedom) y la democracia. La retrica estadounidense del destino manifiesto y el rol de faro del mundo (guiding light) opera como un significativo soporte mtico-cultural para justificar sus acciones en poltica exterior. La segunda dimensin a considerar por sus efectos sobre la poltica exterior es la que contempla la imagen estereotipos- que las lites polticas y los ciudadanos se forman de las dems naciones, en particular de sus vecinos, de las distintas regiones del mundo y de otros actores de la poltica mundial, como los organismos internacionales. La voluntad argentina de imprimir nociones de patriotismo en la educacin geogrfica de fines del siglo XIX y principios del XX incluy la descripcin del pas como un Estado vulnerable rodeado de vecinos inestables como Chile y Brasil y otros amenazantes para las fronteras de la repblica. Un decreto del ministerio de Justicia y Educacin argentino de 1888 inst a los docentes a remarcar a los alumnos que la nacin afrontaba numerosos peligros por parte de los pases vecinos. La alimentada sensacin de perenne peligro externo legitim posteriores narrativas geopolticas sobre la declinacin econmica y la marginalidad creciente de la Argentina en los asuntos mundiales a partir de los aos treinta, como as tambin las doctrinas de seguridad nacional de mediados de los setenta. Durante decenios, los militares argentinos abrevaron en la geopoltica germana del espacio vital (Groraum), teorizada por Carl Schmitt y aplicada durante el Tercer Reich, segn la cual un Estado, que existe como una entidad poltica, debe siempre identificar correctamente a sus enemigos para preservar su propia forma de existencia. La formula sirvi tambin para reforzar la unidad interna del Estado, de los habitantes del territorio. La preocupacin por una supuesta intencin de Brasil de expandir sus dominios en el Ro de la Plata, vinculada con la idea de una injusticia territorial postcolonial y con la violacin del Tratado de Tordesillas

, se propag hasta comienzos de la dcada de los ochenta, como se lee en los escritos geopolticos de militares argentinos que describen la frontera como una fuerza al servicio de las contingencias polticas, una isobara que establece el equilibrio entre dos presiones (Dodds 2000, 170). Despus de dcadas de desencuentro por mutua desconfianza y recelo, la Argentina y Brasil han pasado de una relacin de confrontacin subsistente a otra de cooperacin comercial y asociacin poltica estratgica

. Esta transicin demuestra cmo un valor negativo de percepcin impuls una accin exterior para revertir, en lugar de profundizar, el camino del desencuentro. Similar es la mutacin del vnculo bilateral argentino-chileno, que hasta comienzos de la dcada anterior estuvo amenazado por desencuentros militares y territoriales, como los veinticuatro litigios fronterizos verificados en el siglo XX. Una tercera dimensin de la cultura poltica, teorizada por Lovell, consiste en la institucionalizacin de los hbitos y actitudes que conciernen a la resolucin de conflictos interpersonales. En este sentido, la conducta de la poltica exterior podra adoptar normas culturales que establezcan pautas para la resolucin de problemas, vinculadas con creencias y actitudes profundas sobre el sentido del compromiso y de la conflictividad en asuntos humanos. La ltima dictadura argentina no hubiese aceptado sin reparos el arbitraje papal en su conflicto limtrofe con Chile sin su autoproclamada condicin de occidental y cristiana. George Kennan, ex consejero de la Casa Blanca y terico del realismo en poltica internacional, ofreci otro ejemplo de esta tercera dimensin cuando seal la tendencia recurrente entre los hacedores de poltica exterior de su pas hacia un abordaje legal-moralista de los problemas internacionales. Encontr parcial explicacin a este fenmeno en el fuerte impacto que la profesin de abogado o de experto en leyes produjo entre los hombres de Estado. Tratndose de un pragmtico de las relaciones internacionales, esta observacin de Kennan tiene el sabor de una crtica implcita a sus pares.

Los valores polticos, actitudes y comportamientos pueden ser comunes a varios pases, dando lugar a una cultura poltica regional. Por ejemplo, analistas internacionales han reconocido en la tradicin caudillista, el militarismo y el machismo denominadores comunes de la cultura poltica de Amrica latina. La presencia colonial del Imperio espaol leg a la organizacin institucional de la regin una visin tomista del cuerpo social, una filosofa poltica organicista que abrevaba en la tradicin aristotlica segn la cual la buena sociedad estaba adecuadamente ordenada como comunidad jerrquica hecha de elementos sociales gubernamentalmente sancionados, cada uno desempeando una funcin propia e indelegable en una sociedad orgnicamente integrada. La finalidad de este orden social era la consecucin del bien comn, administrado por una lite en cuya cspide un lder -monarca, caudillo, dictador- era garante del orden y del bien de la sociedad. Esta herencia espaola habra sentado en Amrica latina las bases institucionales para la construccin de sociedades compactas, ordenadas y balanceadas que desalentaban la competencia entre los actores. Un complejo de instituciones que reflejara los principios hispnicos de gobierno -organicismo, patrimonialismo, personalismo y monismo poltico- en oposicin al pluralismo republicano orientado hacia la armona entendida como proyecto social no competitivo que puede ser impuesto desde arriba. Sin embargo, la propia rigidez del monismo frente al cambio y a la alternancia poltica, construye al interior de su sistema resistencias que causan su desestabilizacin. Dicha dicotoma se vera en parte reflejada en la tradicional alternancia de gobiernos dictatoriales y democrticos en Amrica latina. Las consecuencias sobre la doctrina, la poltica exterior y la prctica diplomtica de los pases del rea seran la oscilacin entre reafirmaciones nacional-populistas radicales y la alineacin total con los actores ms poderosos del sistema (Ebel op. cit.)

. Sin embargo, no debe subestimarse la influencia que la tradicin de valores polticos pluralistas de las revoluciones norteamericana y francesa del siglo XVIII ejercieron en los intelectuales latinoamericanos de la independencia y de la posterior construccin nacional, evidente en el caso argentino. Por ejemplo, autores extranjeros aseguran interpretar en los tratados de integracin territorial de Domingo Sarmiento (Argirpolis: O la capital de los Estados Confederados del Ro de la Plata -un diseo de organizacin poltica para la Argentina y la regin), por ejemplo, un proyecto amplio que supona por parte de la Argentina la bsqueda de inspiracin en el liberalismo europeo como forma de contrarrestar el legado espaol de caudillismo que algunos autores identificaron con el gobierno de Juan Manuel de Rosas (cfr. Dodds op. cit., 154). De igual modo evidente fue la influencia intelectual de los representantes del pensamiento poltico italiano del Risorgimento

en la construccin de la Argentina moderna sobre una base republicana y liberal en el siglo XIX. Este debate que a la sazn agitaba a Italia fue transmitido por italianos presentes en la Argentina antes de la gran inmigracin, la mayor parte de ellos periodistas. De los nueve miembros de la Primera Junta de 1810, tres eran hijos de italianos: Manuel Belgrano, Manuel Alberti y Juan Jos Castelli. Al momento de conducir la organizacin nacional de la Repblica Argentina, particular relieve mereci el pensamiento de Giuseppe Mazzini, cuyo movimiento cultural Joven Italia (1831), orientado a fundar un repblica italiana unitaria, fue inspirador para polticos como Bartolom Mitre y otros pregoneros libertarios enfrentados a Rosas. La coincidencia de principios con la logia de Mazzini se intensific cuando el escritor Esteban Echeverra fund en Buenos Aires la Joven Argentina y la Asociacin de Mayo; sus respectivas actas fundacionales posean anlogas bases filosfico-polticas. Influyente fue tambin la figura de Giuseppe Garibaldi, el hroe de los dos mundos, cuya amistad con Mitre fue documentada y a quien se recuerda en cada comuna argentina con una plaza o calle que lleva su nombre, tal como sucede en la Italia moderna.

El Emirato de Qatar, en 1996, lanz desde su territorio la red de noticias Al Jazeera (en castellano La pennsula), exclusivamente financiada por las arcas del Estado, al margen de la competencia comercial. Desde el 15 de noviembre de 2006 esta seal rabe compite con CNN y BBC mediante su versin en ingls (Al-Jazeera English TV). Transmite para Occidente desde Asia. Si bien la seal goza an de una elogiable libertad editorial (invita a polticos israeles para que expongan la cuestin hebrea; debate la condicin de la mujer; discute sobre la conveniencia de hospedar bases americanas en el propio territorio), es para Qatar un instrumento de poder en un mundo rabe y persa atestado de mutuas rivalidades. Se dijo ya que la gestin de los asuntos internacionales no es prerrogativa slo de los Estados que poseen fuerza militar o una economa desarrollada. Los pases pueden valerse de sus recursos de soft power (comunicacin, informacin, cultura, medios) para intentar modelar la agenda informativa y orientar las preferencias de otros actores. El concepto pertenece al acadmico Joseph Nye, quien adopt la idea de poder suave luego de distinguir los diversos medios usados para influir en el comportamiento de terceros y obtener objetivos deseados. Tres son los medios que Nye cita para este fin: la coercin (amenazas por la fuerza; un ejemplo puede ser la poltica realista de palos y zanahorias aplicada por EE.UU. en la URSS, durante la Guerra Fra), los pagos (incentivos econmicos; en su momento el Plan Marshall) y la atraccin (el soft power). En el marco de una estrategia de comunicacin, un pas puede contarse al mundo valindose de su atractivo: incrementar el prestigio internacional (ms all de sus elementos de poder real); aumentar la influencia poltica sobre otras naciones; ofrecerse como destino turstico; promover exportaciones y atraer residentes e inversores -la tasa de inversin no est slo vinculada con factores econmicos como el nivel de productividad o el crecimiento del PIB; depende en gran medida de las expectativas polticas de los inversores sobre las certezas de las reglas de juego. La eficiencia y el despliegue de las facultades del soft power por parte de pases menores (o, como dira Waltz, por parte de las unidades de menor capacidad) dependern del escenario mundial que en debern actuar; un teatro realista, donde la fuerza es el motor de las relaciones internacionales, ciertamente reducir el espacio para acciones en el plano comunicacional, de ah la pertinencia del captulo anterior en este libro. Pero la idea de instrumentos intangibles de poder, mundializada por Nye en sus publicaciones, encuentra ya antecedentes en el pensamiento poltico italiano de comienzos del siglo XX. Antonio Gramsci, uno de los padres del comunismo italiano, identific a los Aparatos Ideolgicos del Estado (AIE) como instituciones que ejercen una hegemona simblica, intelectual y cultural sobre los ciudadanos en las sociedades modernas. Esta idea fue ms tarde retomada por pensadores de tradicin marxista como el francs Louis Althusser. El concepto considera AIE a sistemas institucionales tales como el eclesistico, el escolar -tanto pblico como privado-, el polticopartidario, el sindical, el complejo informativo -que incluye a todos los tipos de medios masivos de comunicacin-, el familiar, el jurdico y el cultural -literatura, arte. Lo que diferencia a los AIE de los aparatos represivos del Estado -ejrcito, polica- es su facultad para ejercer un poder simblico sobre la poblacin, una violencia de tipo ideolgica y no material. As, el Estado comprendera dos cuerpos: el de las instituciones que encarnan su aparato represivo y el de aquellas que actan a nivel simblico. El soft power de un pas va ms all del control gubernamental; se extiende a la cultura popular y a los actores privados de la sociedad civil. Como recurso, puede abrevar en al menos tres fuentes: la cultura (en aquellos aspectos que resultan atractivos para otros), los valores polticos (cuando son ejemplos en el extranjero) y la poltica exterior (cuando es vista como legtima y provista de autoridad moral). Valores tales como la promocin de la democracia y de los derechos humanos son mejor alcanzados por este tipo de poder. El podero econmico o militar no es garanta ni requisito para ejercer la capacidad de atraccin. Italia, por ejemplo, no es potencia militar y su economa en el marco de la UE ha descendido, pero alberga en su interior ms de la mitad del patrimonio cultural mundial, por lo que sigue siendo modelo de atraccin. La Pennsula posee la mayor parte de las riquezas artsticas del planeta, secundada lejanamente por Espaa que, por s sola, no alcanza a ofrecer el patrimonio que alberga la regin Toscana, al norte de Italia.

Hoy en da los pases se relacionan entre s mucho ms sobre la base de contactos interpersonales que intergubernamentales. El poder de la gente se volvi tan importante como la poltica. La declaracin pertenece a Robert Ratcliffe, el ingls que en 2000 dirigi desde el British Council una encuesta mundial para evaluar la imagen exterior del Reino Unido. La muestra incluy a ms de seis mil jvenes lderes en treinta pases. Los Estados nacionales ya no son capaces de controlar por s solos la poltica mundial. La agenda de los pases es cada vez mayor, multitemtica y polismica. Un desafo para las tradicionales estructuras organizacionales de las cancilleras. La multiplicacin de la llamada sociedad de la informacin desafa el protagonismo del clsico modelo de vinculacin slo interestatal en las relaciones internacionales, a favor de otro, quiz algo ms catico, marcado por la injerencia de nuevos actores participantes en la comunicacin. La promocin de relaciones ms all de los Estados nacionales, rasgo distintivo de la diplomacia pblica, coincide con el cuestionamiento de la pertinencia del pensamiento realista en relaciones internacionales, segn el cual es la lucha entre los Estados por el poder lo que mueve al mundo; una visin Estado-cntrica, de origen decimonnico, ya teorizada por Hans Morgenthau en Poltica entre las Naciones (1948), el texto basal del pensamiento realista. La otrora figura dominante del Estado territorial est siendo complementada por nuevos actores transnacionales. Un funcionario de la Comisin de Asuntos Exteriores de la UE observ que a diferencia de lo sucedido en siglos anteriores, en efecto, la geopoltica de nuestro siglo XXI viene determinada cada vez en mayor medida por las relaciones de interdependencia de los diversos bloques regionales, por lo general dentro del marco multilateral constituido por las Naciones Unidas (Salafranca op. cit., 23). La diplomacia pblica podra ser compatible con el enfoque de Robert Keohane sobre la interdependencia compleja, un sistema poltico mundial extenso, pleno de convenciones y de acuerdos, en cuyo seno el sistema estadual es slo una parte, nunca la totalidad. La caracterstica clave de este paradigma es la expectativa de la ineficacia del uso o la amenaza de la fuerza entre los Estados; una expectativa que ayuda a crear apoyo para las convenciones o regimenes que deslegitiman las amenazas de fuerza (). La interdependencia compleja ejemplifica el papel de las expectativas y las convenciones en la poltica mundial, y en consecuencia de las instituciones () en los sistemas internacionales relativamente institucionalizados, los Estados pueden ser capaces de ejercer influencia remitindose a normas diplomticas generalizadas, a las redes financieras transnacionales legalmente institucionalizadas y a aquellas instituciones internacionales conocidas como alianzas () las acciones estatales dependen, considerablemente, de los acuerdos institucionales prevalecientes (Keohane 1993, 25)

. Adems de la revolucin de las comunicaciones, Hans Tuch (1990) enumera otras cuatros razones histricas para el surgimiento de una nueva diplomacia: la creciente relevancia de la opinin pblica en la arena internacional debido al acceso masivo a la informacin; la proliferacin de nuevos Estados luego de la Segunda Guerra mundial con los que entablar relaciones diplomticas; las pujas ideolgicas que obligaron a las democracias a competir en el terreno global de las ideas; la importancia de las percepciones tanto como de la realidad (los estereotipos). La bsqueda de preeminencia en el campo internacional es ms que una lucha por la supremaca

militar o por el dominio poltico; es tambin una pugna por la mente de los hombres. Ya los realistas de la segunda posguerra llegaron a esta conclusin, influenciados por la batera propagandstica nazi, sovitica y estadounidense. La diplomacia tradicional, secreta, ambigua y equidistante de Morgenthau, aquella de doble va, de intercambio formal de mensajes entre Estados soberanos, con estilo generalmente monrquico o presidencialista, personalizada en figuras de lderes, que discriminaba el tratamiento de asuntos polticos respecto de los que consideraba cuestiones de baja poltica -como medioambiente, cultura-; cede ahora su lugar a otra ms compleja, que articula cualidades multimediticas, actores transnacionales no estatales, instituciones no gubernamentales y profesionales interdisciplinarios (ver diferencias entre ambos tipos de diplomacia en la tabla 2). Este nuevo estilo sera tambin una forma de incentivar la participacin y el compromiso del sector privado. Las naciones autnomas no inundan de espas a los estados vecinos, ni abren las puertas a la intriga dijo ya el ex presidente Woodrow Wilson ante el Congreso estadounidense, cuando solicit la declaracin de guerra contra Alemania, en 1917-. Afortunadamente, la subsistencia de tales grupos resulta imposible en estos mbitos donde la opinin pblica expresa la ltima palabra e insiste en recibir informacin cabal de todos los asuntos relacionados con la nacin. Algunos acadmicos consideran el fin de la Primera Guerra Mundial como el perodo en que se produce la transicin de la diplomacia secreta a la pblica. La posicin de Wilson en la primera posguerra propona la actuacin de acuerdos abiertos (open covenants) como oposicin a la restringida prctica diplomtica precedente, plena de pactos secretos cuyas clusulas eran conocidas slo por los monarcas, jefes de gobierno o lites nacionales (cfr. Martnez Pandiani 2006, 50-51). Sin embargo, a mi juicio, si aquel hubiese sido el autntico nacimiento de una diplomacia transparente, la Segunda Guerra no hubiese tenido lugar. Dado que esto no fue as, en rigor de verdad, podramos comenzar a hablar de una autntica diplomacia pblica slo al final de las intrigas y la opacidad de la Guerra Fra, es decir, a partir de 1991. Lo anterior sera, ms bien, una forma de propaganda poltica internacional. Pero la idea de que la publicidad en las relaciones internacionales constituira un factor de paz, fue codificada en el prembulo del Pacto de la extinta Sociedad de las Naciones (el prototipo de Naciones Unidas), nacida en las postrimeras de la Primera Guerra. El repudio a la diplomacia secreta se manifest en el artculo 18 del tratado, que obligaba a los Estados miembros a registrar en la secretara del Organismo, para su publicidad, todos los compromisos internacionales celebrados entres ellos (cfr. Moncayo 1997, 147). En este sentido, que promueve la publicidad de la diplomacia, la Comisin para la Diplomacia Pblica del Departamento de Estado de EE.UU. reconoci que debe modernizarse la Smith-Mundt Act, una ley de 1948 que prohbe al gobierno estadounidense exponer a sus ciudadanos los programas de la diplomacia pblica (cfr. USACPD 2005). En concreto, la US Information and Educational Exchange Act (su verdadera denominacin) establece un lmite a la distribucin en el pas de informacin oficial destinada a audiencias extranjeras. Los contenidos de la emisora gubernamental Voice of America (VOA), que transmite hacia Europa, quedan enmarcados en las disposiciones del Acta

. El concepto de secreto es ajeno a la nueva diplomacia pblica. La diplomacia pblica bien puede representar un oxmoron, un paradojal desafo impuesto por la era de la publicidad.

Cuando las nuevas tecnologas de la informacin permitieron a los medios llegar a audiencias extranjeras y transmitir en directo desde puntos lejanos, los procesos de toma de decisin en poltica exterior sufrieron una alteracin. Media diplomacy (diplomacia de los medios) es el trmino angloamericano para definir esta injerencia meditica en el campo de la diplomacia y se refiere a la facultad de los medios para introducir temas en la agenda internacional e influir en los tiempos de accin gubernamental mediante la presin ejercida por la opinin pblica local; una suerte de presin vicaria. Un soldado estadounidense muerto en la guerra de Vietnam; otro arrastrado de los cabellos por civiles en las calles de Mogadiscio; otros quemados vivos y sus restos carbonizados exhibidos como trofeos de guerra por iraques; el ejrcito chino masacrando estudiantes ante las cmaras del mundo en la plaza de Tiananmen; una periodista de la CNN denunciando un nuevo holocausto en Bosnia cuando Clinton acababa de anunciar que no somos la polica del mundo; gendarmes apaleando ancianos en la plaza de Mayo en Buenos Aires. Todas imgenes que movilizan a la opinin pblica e impelen a los gobiernos a gestionar inteligentemente el flujo de la informacin y a adoptar acciones concretas de poltica exterior para satisfacer a sus comunidades. En trminos generales, la media diplomacy se desarrolla segn el siguiente silogismo: los medios seleccionan los contenidos a difundir (noticias); enfatizan algunos conflictos internacionales y acallan otros; la opinin pblica presiona para que se tomen medidas inmediatas sobre los conflictos que reciben cobertura meditica; dichos conflictos pasan a formar parte de la agenda poltica internacional (Diodato op. cit., 41-43). Nik Gowing, periodista estadounidense, escribi que los funcionarios confirman que a menudo la informacin les llega primero por televisin o servicios de noticias de texto, mucho antes de que los comunicados oficiales diplomticos o militares puedan proveer datos, precisin, clarificacin y contexto. Esto se ve en el filme The Queen, que muestra cmo la familia real britnica se entera al instante por televisin de todos los detalles de la muerte de la princesa Lady D. El ex presidente George Bush padre fue ms lejos cuando ironiz acerca de que aprende ms de la CNN que de la CIA y su secretario de prensa, Marlin Fitzwater, declar que en muchas crisis internacionales, virtualmente apagamos el Departamento de Estado y la oficina de trabajo Sus informes siguen siendo importantes, pero no llegan aqu a tiempo para tomar la decisin fundamental (Taylor 1997, 93, 94). La presencia de los medios en el territorio puede disparar la escalada de un conflicto. El conflicto diplomtico argentino-uruguayo por la construccin de papeleras en el Ro de la Plata ha sumado cuotas de presin pblica debido tambin al espacio que los noticieros daban a los manifestantes que a diario cortaban las rutas binacionales. Se suma como antecedente el caso de la mdica cubana impedida de abandonar la isla para visitar a sus nietos en Buenos Aires, conflicto por dems meditico que aument las tensiones bilaterales entre dos gobiernos. Despus de la polmica Cumbre de las Amricas con sede en la Argentina, en noviembre de 2005, los medios favorecieron la escalada de las speras declaraciones entre los ex presidentes Nstor Kirchner, de Argentina, y Vicente Fox, de Mxico, por sus diferencias conceptuales entre la integracional regional del Mercosur y la propuesta angloamericana de ampliar el NAFTA a una continental rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA). El medio se transforma en un activo agente diplomtico. Compromete a todas aquellas prcticas que son posibles gracias a la existencia de los medios, como la de crear canales de comunicacin entre gobiernos sin relaciones diplomticas (como sucede entre EE. UU. e Irn y Cuba, o entre China y Japn); permitir a un Estado dirigirse a la opinin pblica de otro evitando la interlocucin con el estamento poltico; reforzar el costado espectacular de cnclaves internacionales entre jefes de Estado; etc.

Si la poltica domstica puede ser leda como una guerra de percepciones en la que los discursos batallan ms que las acciones, pues tambin los asuntos exteriores pueden ingresar en esta lectura. Un sector de las teoras constructivistas de la posguerra Fra subray la capacidad del discurso de dar forma al modo en que los actores polticos se definen a s mismos y a sus intereses y, por lo tanto, modifican sus conductas. A diferencia de las corrientes realistas y liberales, el constructivismo aplicado a las relaciones internacionales concedi a las ideas, los valores, la cultura, las identidades colectivas y la comunicacin transnacional un rol central en la autopercepcin de los Estados (cfr. Walt 1998, 41). En la diplomacia pblica, herramienta del soft power, convergen varios elementos de comunicacin poltica, marketing, gestin de la informacin. Como explica el acadmico italiano Alberto Bruzzone, la diplomacia pblica presenta un alma doble que comprende tanto actividades culturales, como de informacin y de propaganda internacional (2005). Es una herramienta de poltica pblica coordinada desde un gobierno que diversifica su rol de transmisor a travs de los actores privados. Su objetivo es el de promover el inters nacional del pas mejorando su percepcin exterior; su destinatario es la opinin pblica de naciones extranjeras que formen parte de un selecto grupo para los intereses del Estado emisor. Asimismo, esta diplomacia propende a establecer y mejorar el dilogo entre los ciudadanos de dos o ms pases. Como lo ha hecho en varios terrenos de la comunicacin, EE. UU. ha sido pionero en el campo de la nueva diplomacia pblica

. Su misma burocracia estatal dio vida a la U.S. Internatinal Communication Agency, ms tarde rebautizada como U.S. Information Agency (USIA). La capacidad estadounidense de exportar su estilo de vida como valor a imitar (the American way of life) ha sido incluso estudiada por los intelectuales de izquierda de la Escuela de Frankfurt bajo las formas de imperialismo o neocolonialismo- cultural. El Departamento de Estado comenz a emplear el trmino public diplomacy y a desarrollar tareas de gestin de las percepciones ya antes de la Guerra Fra, aunque por entonces el sesgo ideolgico reduca la diplomacia pblica a la propaganda internacional, como compartimento estanco. Hoy este instrumento va ms all de los lmites de la propaganda. Desde el 11 de septiembre de 2001, aunque no slo desde entonces, EE. UU. tiene en el mundo islmico un difcil pero ineludible objetivo para su diplomacia pblica. Entre diciembre de 2001 y enero de 2002 la consultora Gallup midi la imagen de EE. UU. entre 9.924 musulmanes en nueve pases (Marruecos, Turqua, Lbano, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Irn, Pakistn e Indonesia). El 53% de la muestra manifest una imagen desfavorable del pas en cuestin. Pero el dato indito fue la elevada percepcin negativa entre los habitantes de Arabia Saudita y Kuwait, dos pases tradicionalmente aliados de EE. UU.

Los propios estudiosos estadounidenses admiten que mientras las poblaciones musulmanas en general rechazan el terror y buscan la democracia y la libertad () tienen tambin una creciente antipata por el gobierno de EE.UU. y sus polticas (Amr 2004). Por qu nos odian?; Cmo es posible que el pas que invent Hollywood y la Avenida Madison haya permitido que una imagen tan destructiva y parodiada de s mismo se convirtiera en la moneda intelectual en el extranjero? (;) la dirigencia poltica en Washington sigue rascndose la cabeza mientras se pregunta por qu el pas lder en publicidad, relaciones pblicas y marketing parece no poder hacer un trabajo efectivo sobre s mismo. Las preguntas fueron formuladas por la acadmica Nancy Snow, ex miembro de la United States Information Agency, quien se da una respuesta precisa: En 2002, el Congreso de EE. UU. puso en marcha el Acta de Promocin de la Libertad que se vale de intercambios internacionales, programas de asociacin de ciudades, enseanza del ingls y transmisiones mediticas internacionales para lograr que los valores de EE. UU. sean compartidos por otros. Es lo que en parte el presidente Bush est prometiendo a la gente del Iraq post Saddam Hussein. A menos que el mundo vea coherencia entre lo que EE. UU. dice y lo que hace en el mundo, estos esfuerzos para promover la libertad quedarn en medias tintas, en el mejor de los casos (). No necesitamos preguntarnos por qu los terroristas golpearon nuestro corazn econmico y militar. Los valores de EE. UU. son ms polticos, culturales y sociales. Esta batalla, entre intereses y valores, es una batalla entre la Realpolitik (el poder hace al derecho) y el Soft Power (el derecho hace al poder). La Realpolitik ha siempre ganado, porque un nico superpoder puede cambiar las reglas del juego a su gusto. EE. UU. es tan poderoso que puede ser contradictorio en su poltica exterior y salirse con la suya. Ms que por cualquier otra razn, es por esto que EE. UU. es hoy odiado (Snow 2003, 369-374). En 2003 Rumsfeld formul otro interrogante: Estamos capturando, matando o disuadiendo ms terroristas de los que las madrazas y los clrigos radicales estn reclutando, entrenando y promoviendo en contra de nosotros cada da? (Nye, op. cit.). El soft power podra ser el camino para librar esta competencia por las mentes y los corazones. En efecto, la actual estrategia de diplomacia pblica estadounidense busca mitigar la antipata del mundo islmico recordndole: a) el apoyo de EE. UU. a los musulmanes bosnios, kosovares y albaneses amenazados por la llamada limpieza tnica del gobierno serbio en los Balcanes, en 1999; y b) su apoyo al pedido de admisin en la UE de un pas islmico como Turqua. Cuando en septiembre de 2005 Bush renov la direccin de la subsecretara de Estado para la Diplomacia Pblica habl de confrontar rpidamente la propaganda terrorista, antes de que los mitos tengan tiempo de echar races en los corazones y en las mentes de la gente de todo el mundo.

Una definicin clsica de diplomacia es la del ya citado Morgenthau, quien la describi como el arte de combinar los distintos elementos de poder nacional para que rindan el mximo efecto sobre aquellos puntos de la escena internacional que ms directamente conciernen al inters nacional (op. cit., 177). Los elementos del poder nacional a los que alude la definicin son, para los realistas, objetivos y tangibles: la geografa, los recursos naturales (alimentos, materias primas

-petrleo, gas-, la capacidad industrial y militar, la tecnologa, la demografa). As, el poder nacional es cuantificable, racional, y su disponibilidad determina los alcances de la poltica exterior de las naciones. A su vez, el inters nacional no admite una instancia superadora, algo as como un poder supranacional como el que hoy los europeos discuten en su camino hacia una constitucin o un tratado continental. Uno de los principales rasgos que diferencia a la diplomacia pblica de la tradicional, tal como se seal, es precisamente la consideracin de factores intangibles como constitutivos del poder nacional y su capacidad de dialogar con actores no gubernamentales, sean stos individuos o instituciones. La comunicacin con las sociedades civiles extranjeras es crucial porque ofrece la posibilidad de ejercer influencia sobre las acciones de sus respectivos gobiernos. La diplomacia pblica establece un dilogo entre sociedades, entre pueblos, con la meta de mejorar el entendimiento y las percepciones mutuas (Rosales 1998, 2). Si bien se trata de una actividad impulsada a nivel gubernamental, esto no implica que sea la administracin nacional el protagonista de este proceso de comunicacin internacional. Los Estados nacionales ms bien coordinan los roles de los distintos actores no gubernamentales que actuarn como un coro polifnico. Dicha multiplicidad de actores sociales bien puede ser el eco para la voz internacional de los gobiernos. De ah que sea menester trabajar en colaboracin con organizaciones no gubernamentales (ONG) y dems instituciones dotadas de prestigio en la poblacin civil. Estas entidades suelen gozar de tres bienes fundamentales para accionar en la arena mundial: credibilidad, experiencia y slidas redes de trabajo. El actual gobierno argentino, por ejemplo, procura rodearse de organizaciones de derechos humanos de reconocido prestigio en el exterior cada vez que debe comunicar al mundo avances en esta materia

. De este modo, el gobierno no habla sino a travs de actores no estatales. La Comisin para la Diplomacia Pblica del Departamento de Estado Americano llama a esta tctica Third-party credibility

. Muchas veces ha preferido que las medidas con esperada repercusin mundial fuesen primero anunciadas de modo extraoficial por las asociaciones locales interesadas, para luego encender la voz oficial que ratifica lo informado. Nancy Snow defini la cuestin de este modo: La diplomacia pblica no puede provenir en primer lugar del gobierno de EE. UU. porque son las imgenes de nuestro Presidente y de nuestros funcionarios las que predominan al momento de explicar las polticas pblicas estadounidenses. El impulso oficial tiene su lugar, pero est siempre bajo sospecha o signado por pistas y cdigos secretos. El recurso primordial para la campaa de imagen de EE. UU. debe provenir del pueblo estadounidense (en Wolf 2004, 22). Una definicin clsica de diplomacia pblica fue conocida en 1990 y pertenece a Hans Tuch. Se trata de un proceso del gobierno para comunicarse con pblicos extranjeros en el intento de lograr entendimiento para las ideas e ideales de su nacin, sus instituciones y cultura, como as tambin de sus objetivos nacionales y polticas en curso (op. cit., 3). Es un proceso abierto, pblico, cuyo objetivo es promover el inters nacional por medio del entendimiento mutuo, informando y generando influencia en la opinin pblica extranjera de naciones consideradas relevantes para el Estado que comunica. Una relacin que se retroalimenta al permitir que la poblacin conozca tambin la idiosincrasia del pas objeto de inters. En la prctica, esta diplomacia tendr que definir un grupo de naciones clave, que resulten relevantes para su estrategia de insercin mundial. No es cuestin de implementar prolongadas estrategias de comunicacin con todas las audiencias all donde el pas tenga una representacin diplomtica. En el captulo IV se mencionarn los pases-objetivo de una posible estrategia de diplomacia pblica para la Argentina. La diplomacia pblica es un instrumento de promocin y vinculacin que, sobre la base de la reciprocidad, busca favorecer la comprensin mutua a travs de una comunicacin bidireccional (Bruzzone op. cit.), con un flujo de informacin a dos entradas. El concepto de reciprocidad no slo distingue a la diplomacia pblica de la propaganda, sino que la vuelve congruente con un escenario mundial de cooperacin, grociano, descrito en el primer captulo, antes que con la sola competitividad de la Realpolitik. Esta nueva diplomacia no compite con el pas que hospeda a la poblacin de su inters, sino con otros, y lo hace por la atencin de una misma opinin pblica extranjera. A propsito del rasgo interactivo de la diplomacia pblica, vale la pena recordar un pasaje del discurso del ex jefe de Estado italiano, Carlo Azeglio Ciampi, ante el Congreso argentino en oportunidad de su visita al pas en 2001, cuando expuso un reclamo oportuno: Los tiempos estn maduros para una aceleracin de las relaciones bilaterales. Italia lo auspicia y lo desea. La presencia de Italia en Argentina es una presencia de trabajo, de capitales, de cultura. Es conciente de ser y quiere cada vez ms ser un factor de estabilidad y de desarrollo para la nacin y la sociedad. Pero tambin queremos ver reforzada la presencia argentina y la colaboracin bilateral en Italia. La amistad italoargentina no es una calle de una mano (Otranto 2003, 31). Se trata de construir relaciones internacionales duraderas, de crear amarras interculturales entre las sociedades ms all de las esferas gubernamentales. Una forma de alcanzar pblicos extranjeros sin tener que pasar por los gobiernos de sus pases; de comunicar puntos de vista; buscar coincidencias en reas de inters global, incluyendo una multiplicidad de actores; de

incrementar la familiaridad con el propio pas, aumentando su apreciacin, mejorando la lectura de sus potencialidades, promoviendo valores propios mediante la educacin, el turismo y la cultura. La diplomacia pblica es activa; no se agota en la dimensin reactiva. Se ocupa de mantener viva la presencia del pas en los temas internacionales de agenda, intentando moldear las preferencias de las audiencias extranjeras en torno a su propia imagen. No se trata de esgrimir argumentos para ganar un debate o imponer una lectura forzada, sino de lograr un acoplamiento cultural, de sentido, entre las partes. Tampoco se trata de una distribucin aleatoria de mensajes predeterminados para audiencias estndar. El propsito es construir relaciones de mediano y largo plazo sobre la base de estrategias de comunicacin y vnculos interculturales.

No es acaso la diplomacia pblica un eufemismo de la propaganda? Los lmites conceptuales se desdibujan y subsiste el debate. Para discernir entre ambos campos quiz sea conveniente distinguir las metodologas y los fines de cada una. El socilogo estadounidense Harold Lasswell defini a la propaganda como el control de las actitudes colectivas por medio de la manipulacin de smbolos significativos (;) se ocupa del control de las opiniones y de las actitudes a travs de la manipulacin directa de la sugestin social (en Diodato op. cit., 27, 38). En principio, hay que decir que mientras la propaganda es tambin dirigida hacia la poblacin domstica, la diplomacia pblica tiene como nico destinatario a pblicos extranjeros -aunque no niega al ciudadano local la posibilidad de estar informado al respecto-; busca promover el inters nacional mediante la comprensin, la informacin y la influencia de audiencias extranjeras. Por otra parte, la definicin de Lasswell coloca en coincidencia a la propaganda con el paradigma conductista de la causa-efecto (soporte conceptual de hiptesis como la de la Aguja Hipodrmica o Magic Bullet), segn el cual la respuesta del receptor era directamente proporcional al estmulo del emisor. Es en este marco que la palabra manipular adquiere su mximo sentido, el de hacer hacer, es decir lograr torcer conductas y comportamientos a voluntad. Tambin en este contexto el receptor del mensaje es reducido a un objeto, mientras que para la nueva diplomacia de gobiernos hacia pblicos extranjeros el ciudadano es un sujeto pleno, con un rol activo en la construccin recproca del vnculo comunicativo. La diplomacia pblica no busca imponer, desinformar ni manipular conductas, sino ms bien convencer y compartir. No persigue la supresin de conceptos negativos del pas en mentes extranjeras; por el contrario, busca la puesta en comn y la explicacin de los aspectos positivos. Tampoco puede controlar la cultura popular, sino slo promocionarla. Descansa sobre el supuesto de que el otro nos comprender ms y mejor si comparte nuestro mismo nivel de informacin. Se apoya en la habilidad de modelar las preferencias de las audiencias mediante una accin de atraccin y seduccin. Por lo tanto, la diplomacia pblica avanza en un sentido opuesto al de la propaganda: cuanto mayor sea la difusin de informacin verdica, mayor ser tambin la penetracin cultural en el receptor. As, el origen de la comunicacin est siempre en el receptor; el primer desafo es entender al interlocutor y partir desde su misma posicin en el mundo. Como escribi Tuch, debemos entender las esperanzas, temores y complejos de los dems si queremos tener xito en persuadirlos de entendernos (op. cit., 10). La convulsin desatada en el mundo islmico en 2006 por las caricaturas europeas de Mahoma subraya la centralidad del conocimiento de la cultura del destinatario. El que este episodio haya puesto a prueba a la diplomacia danesa en Oriente Medio y zonas de frica abre algunos puntos de reflexin terica: a) desconocer la cultura del receptor de nuestro mensajes, puede significar un punto de no retorno en las relaciones bilaterales?

; b) no debera sostenerse una comunicacin de flujo unidireccional que infravalore el retorno del destinatario; c) la diplomacia pblica ha de ser interactiva, un proceso bidireccional que recoja las percepciones que el otro tiene de quien emite; d) es menester evitar formas de compulsin evanglica sobre nuestro interlocutor como medio para imponer paradigmas exgenos o cosmovisiones propias. La tctica es siempre inducir, brindar los elementos suficientes de modo que el otro concluya por s mismo sobre nuestras bondades.

El presidente estadounidense Woodrow Wilson lanz un mensaje directo a los italianos, salteando a las autoridades nacionales, para explicar los fundamentos de sus propuestas de modificacin territorial italiana en el marco de las conferencia de paz de Versalles. El presidente iraniano Mahmoud Ahmadinejad dijo en noviembre de 2006, en medio de su conflicto diplomtico con EE. UU., que dirigira un mensaje sin intermediarios al pueblo estadounidense para explicar los motivos de su poltica exterior y de promocin de energa nuclear. La diplomacia pblica est atenta a la influencia que las actitudes pblicas ejercen sobre el diseo y ejecucin de la poltica exterior. Con su concepto de democracia demoscpica, basado sobre el imperio de los sondeos y las estadsticas en la poltica nacional, el francs Alain Minc describi que ningn freno puede actuar contra la democracia de la opinin pblica y, por consiguiente, la primaca del sufragio universal cede de forma progresiva el paso ante ese ser social enigmtico e inaprensible, que es la opinin pblica (1995, 265-266). Este fenmeno de protagonismo casi excluyente de la opinin pblica se reproduce a escala global. El estudio y la prctica de la diplomacia pblica colocan al ser social enigmtico de Minc en el centro de las relaciones internacionales modernas, ms all de los clsicos ejes de la poltica y la economa. Pero cuando se alude genricamente a opinin pblica extranjera, no se hace referencia a una entelequia o masa uniforme de ciudadanos expuestos a la accin de los medios de comunicacin. Ms especficamente, el concepto que aqu interesa debe ser desagregado en grupos sociales o audiencias clave, en particular aqullos con participacin pblica activa o referentes como el caso de lderes de opinin, intelectuales, acadmicos relevantes, empresarios, hombres de negocios, dirigentes sociales, periodistas, lderes religiosos, estudiantes de posgrado con posibilidades de conformar la clase dirigente del pas. Desde su invasin en Iraq, EE. UU. ha recibido muchas voces de crtica, sobre todo occidentales, que como la del el ex ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Lafer, sealan que el mundo post 11/9 se inclin hacia una lectura poltica hobbesiana/maquiavlica de la realidad internacional, un retorno al realismo de los factores de poder (Lafer 2002, 12-13). Ni siquiera durante la guerra de Vietnam se moviliz con tanta concurrencia la opinin pblica de las metrpolis mundiales. Mientras Nicols Maquiavelo aconsejaba al prncipe que para conservar el poder era ms importante ser temido que amado, Nye asegura que en el mundo de hoy es mejor ser ambas cosas (2004, 1). No slo en el mundo rabe la accin estadounidense comienza a ser percibida ms como amenaza que como contribucin a la paz y a la estabilidad mundial

. Esta percepcin, que halla en los medios mundiales una potente caja de resonancia, facilita la emergencia de opiniones pblicas que no necesariamente obedecen a lmites territoriales. Los procesos de transnacionalizacin y desterritorializacin de la comunicacin hacen posible la gnesis de una esfera pblica transnacional, una suerte de conciencia mundial marcada por la interconexin simultnea entre diferentes esferas pblicas nacionales (Diodato op. cit., 98). Ya en marzo de 1995 el Comit Consultivo Estadounidense para la Diplomacia Pblica emiti un reporte que resume en un prrafo parte de los conceptos arriba abordados: Ms que en cualquier otro momento de la historia, a lo largo del mundo la gente tiene mayor poder para determinar eventos y las acciones de los gobiernos, haciendo de la diplomacia pblica algo tan esencial para los intereses estadounidenses como la diplomacia entre los gobiernos. Cada vez ms los gobiernos entienden que el pblico tiene un gran poder para influir en eventos y decisiones. Se dan cuenta de que la comunicacin con pblicos extranjeros tiene a menudo mucho ms impacto que el intercambio de notas diplomticas (Taylor op. cit., 82).

El uso de la diplomacia pblica como herramienta de accin poltica puede tener una derivacin pragmtica, cuando busca promover inversiones extranjeras y aumentar su participacin comercial; como idealista, cuando buscar estimular valores, pensamientos, puntos de vista y hasta estilos de vida. Una adecuada y continua influencia sobre creencias y actitudes de ciudadanos extranjeros puede a su vez lograr determinar las decisiones de poltica exterior de gobiernos extranjeros en favor propio. David Hoffman observ que en una era de comunicaciones masivas y transmisiones electrnicas, el pblico importa. La calle es una fuerza potente que puede socavar incluso las bases de los mejores acuerdos de paz (2002). La presin de la opinin pblica puede modificar el recorrido y acelerar los tiempos de la poltica exterior de los gobiernos. Las leyes, promulgadas bajo la presin de la calle -escribi Habermas-, difcilmente puedan ahora entenderse como normas emanadas del razonable consenso entre personas privadas que polemizan en pblico (1971, 136-137). Esto bien lo saben los terroristas cuando intervienen a golpes de violencia sobre la sociedad civil y generan un frenes social tal que coloca a los gobiernos en la compleja tarea de actuar con la presin en las calles. El accionar terrorista enfatiza el rol central de la opinin pblica en la poltica mundial porque la convierte en el blanco de sus ataques y en rehn de sus mensajes hacia los gobiernos. Sus golpes de terror son calculados con criterios de noticiabilidad, de manera que la agenda de los medios internacionales les conceda un lugar central, de total visibilidad. El golpe contra Madrid el 11 de marzo de 2004 cambi el rumbo de las inminentes elecciones presidenciales con la derrota del Partido Popular y la victoria del socialista Rodrguez Zapatero, que a poco de asumir decidi separarse de la alianza militar con EE. UU. y retirar las tropas de Iraq. Por su parte, el ex primer ministro britnico Tony Blair, luego del ataque de 2005 en Londres, comenz a matizar su discurso sobre el terrosismo internacional, deslizndose desde una agenda de polticas restrictivas de inmigracin hacia la importancia de cooperar con el desarrollo econmico en el mundo islmico.

El modo en que un ciudadano observa las cosas es una delicada mixtura de realidad y expectativa; un equilibrio entre lo que existe y aquello que espera encontrar. En el caso que nos ocupa, el de la diplomacia pblica, la medicin del estereotipo sirve para conocer a qu ideas se asocia la imagen de un pas. De un estudio semejante pueden determinarse las variables de percepcin externa con las cuales confrontar la autoimagen que cada sociedad nacional se forma de s. Para actuar sobre la opinin pblica de una nacin extranjera es menester conocer el estereotipo del emisor que en ella anida. Los sondeos, las encuestas, el monitoreo de medios y los grupos focales formados por audiencias clave son herramientas que nos permiten evaluar la imagen de un pas en sociedades extranjeras para confrontar los resultados con el tipo real y calibrar las variables del mensaje a lanzar (estrategia de comunicacin = autoimagen heteroimagen). Conviene recordar que el xito de la diplomacia pblica para dar a conocer una sociedad y sus polticas depende de la comprensin de los motivos, la cultura, la historia, el lenguaje y la psicologa de las personas con las que se desea comunicar. En la gnesis de un estereotipo concurren ideas, pareceres, sentimientos y actitudes. La opinin, como la defini Platn, es algo ms claro que la ignorancia pero ms oscuro que el conocimiento. Su alegora de la caverna describe cmo hombres en cautiverio toman por verdaderas las sombras proyectadas por objetos que se sitan a sus espaldas y que jams han visto. El periodista estadounidense Walter Lippmann sostuvo que nuestras opiniones cubren un espacio ms amplio, un tiempo ms extenso, un mayor nmero de cosas de las que podemos directamente observar. Deben, por lo tanto, construirse sobre la base de aquello que es referido por otros y de cuanto nosotros mismos logremos imaginar (Lippmann 1922, 103). Entre esos otros encontramos a los medios, los lderes de opinin y hasta los mismos gobiernos en sus comunicaciones. El estereotipo cumple dos funciones sociales clave, a saber: a) genera una economa del esfuerzo, al resumir en rasgos puntuales la compleja realidad circundante; b) representa una defensa de la tradicin y de la posicin en la sociedad frente al otro, a lo distinto, a lo desconocido (ivi, 117). En efecto, un sistema de estereotipos arraigado por largo tiempo dirige la atencin de las personas principalmente hacia los hechos que tienden a ratificarlo y se desentiende de los que lo contradicen y pueden causar una disonancia cognitiva. Promueve una lectura sesgada de la realidad en pos de las variables confirmatorias: aquello que evoque al estereotipo ser considerado con simpata. Su manera de juzgar se anticipa a los datos de hecho. Es una modalidad explica Lippmann- que contiene en s las conclusiones que los datos de facto casi con certeza confirmarn (ivi, 139). A pesar de su funcin simplificadora y de sus errores congnitos, Giovanni Jervis apunt que los estereotipos tnicos los referidos a la idiosincrasia de un determinado un grupo social nacen de observaciones a menudo acertadas y del sedimentarse de concretas experiencias colectivas. Los caracteres nacionales explica existen de veras (); sabemos bien cunto las tcnicas de subsistencia y los valores ticos implcitos y explcitos, las costumbres y los mitos transmitidos y las formas de educacin pueden revelarse distintos de lugar en lugar y ejercer influencias muy profundas a nivel individual (en Galli della Loggia 1998, 87). El comentario de Jervis surge a propsito del individualismo y del radicado familiarismo que lecturas anglosajonas han identificado como los rasgos del modo de vida del italiano, que habran retrasado notablemente la llegada de la modernidad a Italia, a destiempo respecto del resto de Europa. Gracias a los mecanismos del estereotipo una nacin puede, voluntariamente o no, convivir con al menos tres imgenes distintas: la que poseen sus ciudadanos de s mismos; la que anida en los extranjeros que observan desde sus respectivos pases; la que se crean quienes visitan por turismo o estudio. Por ejemplo, un novelista ingls entendi que Italia no es lo mismo que Italy. Italia escribi en 1927- ha desarrollado el sentido del futuro. Italy no tiene futuro, poco presente y un predominio del pasado. Italia tiene estaciones fras, sequas, polvo y vientos malignos. Italy posee un clima eternamente encantador. Italia es una tierra extraa y dura, pulsante y viva. Italy es familiar, limitada y difunta (ivi, 125). Dos pases distintos para una misma tierra. Lejos de ser una creacin unilateral, el estereotipo promovido por un extranjero puede retroalimentarse cuando la poblacin local decide adoptarlo como propio y actuar en consecuencia, es decir hacia su definitiva consolidacin e incorporacin social. Segn el acadmico italiano Ernesto Galli della Loggia, es el caso de la idea, ya difundida fuera como dentro de Italia, de una forma peculiar con que los italianos entienden y viven su vnculo con las instituciones, las organizaciones pblicas de la vida colectiva, el Estado y la poltica. Una relacin insuficiente y pesimista que ha suscitado frases como los italianos no son capaces de gobernarse; en Italia no funciona nunca nada; gobernar Italia no es difcil, es intil. Un vnculo con la poltica que se construye sobre la base del que sera otro rasgo de la cultura italiana: la tendencia al vnculo social sectario, al grupo, al clan, a la faccin. Trasladado al compromiso con la accin poltica tal inclinacin devino, siempre al parecer de Galli della Loggia, un modo para afirmar lazos de pertenencia, para construir o ratificar identidades y vnculos personales, para trazar una lnea neta entre nosotros y ellos. La pertenencia a un partido poltico o la adhesin a un simple sentimiento partidario de masas habra significado para muchos italianos la confirmacin de una solidaridad, la esperanza de un pequeo beneficio, una forma de defenderse o de atropellar, la consecuencia obligada de un vnculo personal (ivi, 113, 147). Durante los aos ochenta, el estereotipo de Italia entre los japoneses, por ejemplo, se haba reducido a tres variables sintticas: comer, cantar, amor. Esta trada, que recuerda a la frmula pizza y mandolina con que en Europa se hablaba de Italia, expresaba la visin del italiano como un latin lover, amante de la dolce vita, poco afecto al trabajo (mientras los italianos hacan huelgas en seal de protesta, los orientales aumentaban la jornada laboral), verborrgico, eufrico, no fiable, oportunista, miembro de familias numerosas, habitante de un pas asociado con las mafias y el nacionalismo, dueo de un distinguido design en moda

(), las mandolinas y el familiarismo amoral, donde cada conflicto termin o termina por suavizarse, donde todo es inmvil para que todo quede igual y donde cada discurso sobre tica sabe a burla (Bodei 1998, XIV). Este estereotipo ofrece una imagen sinttica de Italia, no siempre aplicable a un pas que, cual mosaico regional heterogneo, encuentra dificultades en la construccin de una identidad cultural homognea. Identidad ms bien equvoca, oscilante entre la euforia y el pesimismo antropolgico de las obras de Maquiavelo, Leopardi, Pirandello o Pasolini; con pinceladas de obstinado estoicismo, fatalismo y melancola que en la Argentina suelen capitalizar las letras de tangos (primero hay que saber sufrir / despus amar / despus partir; La vida es una herida absurda), a veces autnticos memorandos de una antropologa rioplatense. Pero esta suma de conceptos que hace ms de dos dcadas gener entre los nipones una idea negativa de la cultura del italiano, hoy es revalorizada a la luz de una nueva forma de vida practicada por los mismos japoneses. Si bien el estereotipo es esencialmente el mismo de otrora, lo que antes en l era negativo ahora es visto como apetecible. La agobiante presin de la vida acadmica y laboral japonesa hizo que sus ciudadanos prestasen mayor atencin a las formas de esparcimiento y a la gastronoma como sana alternativa. El uso del tiempo libre y el descanso, antes considerados sinnimo de holgazanera, pasaron a ser cosa virtuosa. Lo not tambin el periodista italiano Luigi Barzini cuando escribi que el arte de vivir, este arte desacreditado creado por los italianos para derrotar a la angustia y al aburrimiento, est volvindose una gua inestimable para la supervivencia de muchas personas (en Severgnini op. cit., 205). El caso de la percepcin japonesa arroja al menos dos lecturas apropiadas para este estudio. Primero, el ejemplo es una demostracin de cmo el estereotipo se aleja del tipo real para reconstruir una imagen desactualizada e incompleta de su referente inmediato. Segundo, aunque principalmente, ensea que incluso ante un estereotipo inmutable, el receptor puede modificar su juicio segn su propia perspectiva y evolucin histrica, lo que vuelve capital el conocimiento profundo de la idiosincrasia del destinatario en una estrategia de diplomacia pblica.

a) Gestin de la informacin y de las noticias (news management): enmarcada en el corto plazo, esta dimensin reactiva y por lo general unidireccional abarca el uso inmediato de publicaciones, televisin, radio, conferencias y contactos personales. Con la designacin de la periodista Karen Hughes como subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pblica, en septiembre de 2005, el gobierno estadounidense comenz a movilizar equipos de respuesta rpida para contrarrestar informacin negativa para el pas en diversos puntos del mundo. En la ceremonia de asuncin de la funcionaria, Bush reiter que estamos en una guerra contra el terror. Todava estamos en guerra, y para ganar la guerra debemos explicar efectivamente nuestras polticas y valores fundamentales alrededor del mundo. Esta gestin de los flujos noticiosos incluye un departamento de Informacin Internacional en el ministerio de Asuntos Exteriores que monitoree los medios para medir cualicuantitativamente la presencia del pas (sus menciones), recoger y producir informacin para la prensa extranjera. La atencin en el devenir cotidiano de mensajes permite estar atentos al surgimiento de crisis que conlleven un posible deterioro de la imagen internacional del pas. Este departamento trabaja en colaboracin directa con la Unidad de Crisis que a su vez se ocupa de los ciudadanos en el exterior durante situaciones de peligro. Involucra la administracin gubernamental de la informacin sensible en casos de conflicto internacional, mediante el control de la fuente y la colocacin de las noticias en una estrategia ms amplia. Sujetos polticos controlan el flujo de la informacin oficial a fin de lograr una cobertura meditica que arroje una imagen positiva de las medidas adoptadas por el pas para obtener o mantener el consenso de la opinin pblica extranjera. Desempea dos actividades principales: la produccin de acontecimientos (pseudo eventos) y noticias y la puesta en circulacin de dicha informacin. El hecho de que el material informativo sea difundido por los medios privados en lugar del gobierno aleja en parte la gestin de noticias de la propaganda. Es una delicada actividad estratgica que dosifica la accin de informar y la de reservar datos sensibles que comprometan la seguridad nacional, sin llegar a distorsionar la realidad. A nivel operativo, incluye la gestin de una oficina de prensa y una agencia de relaciones pblicas. Particular dedicacin merece el vnculo con los corresponsales de la prensa extranjera asentados en territorio nacional. Es conveniente que se trabaje en conjunto con dichos actores y no slo con las embajadas. Ellos son vehculos privilegiados para que muchas historias sean conocidas por las audiencias de naciones centrales para la estrategia de insercin de los pases. Para esto, el ministerio de Asuntos Exteriores debera disponer de i) una cabina de direccin en cada embajada para mantener relaciones fluidas entre los diplomticos y los corresponsales de los medios argentinos, y ii) un elenco estable de diplomticos o consejeros mediticos acreditados en las principales cadenas televisivas encargados de hablar para la prensa en momentos de crisis o de particular atencin internacional sobre el pas.

b) Comunicaciones estratgicas: aqu se opera en el mediano plazo, proactivamente, con el propsito de administrar y apuntalar la percepcin global del pas en el exterior durante la duracin de, por ejemplo, un mandato presidencial. Puede valerse de la diplomacia de marcas que identifica la imagen de un pas a un logo, como la Espaa posfranquista que us los colores y figuras del pintor Joan Mir para contarse al mundo

. La comunicacin estratgica incorpora el uso de conocimientos sofisticados sobre atributos de la conducta como las actitudes y la estructura de preferencias, tendencias culturales y patrones de uso de los medios (Manheim 1994, 7). Los mensajes estratgicos que se promuevan deben partir de una visin total de las variables de la nacin. La ya citada USIA transmite en Europa a travs de la estacin radial Voice of America ms de 900 horas semanales de programacin en 47 idiomas. En 2005 lanz noticieros para Indonesia, Rusia y programacin en lengua urdu para Pakistn. Adems, la USIA destina US$ 35 millones anuales para financiar la Radio gubernamental Mart, que transmite en espaol las 24 horas hacia la isla de Cuba, un ejemplo de cmo la diplomacia pblica puede tender puentes entre las sociedades de gobiernos con relaciones diplomticas de baja o nula intensidad. Desde febrero de 2004 el gobierno estadounidense promueve junto al Congreso la financiacin de un canal satelital de televisin que transmite contenidos hacia Oriente Medio. Se trata de Alhurra, una estacin que opera con la categora non-profit (sin fines de lucro) con el nombre Middle East Broadcasting Network. Su predecesora es la radio Sawa, del mismo origen, que desde 2002 transmite en lengua rabe y farsi, especialmente a la poblacin joven del mundo rabe. La emisora est controlada por el Broadcasting Board of Governors, una agencia autrquica del gobierno estadounidense. Ambas empresas mediticas son instrumentos clave de la diplomacia pblica del pas. La referida acta Smith-Mundt prohbe que el contenido de esta cadena sea emitido al interior de EE. UU.

. Algunos ejemplos: i) luego de la cada del Muro de Berln, Inglaterra auspici un recital de Elton John en Alemania para comenzar a promover una imagen britnica menos conservadora y ms cool; ii) para reforzar el rol italiano en los Balcanes, la regin Umbria propuso en 2003 emplear fondos del ministerio de Asuntos Exteriores para financiar una edicin en Belgrado y Novi Sad (Serbia) de su tradicional festival estivo Umbria Jazz con el ttulo ampliado de Umbria Jazz Balcanic Windows: musica multietnica contro il razzismo; iii) la Argentina mejor su perfil en el conflicto palestino-israel gracias a los conciertos del maestro argentino Daniel Barenboim en las fronteras calientes de la regin. El director incluy en sus orquestas a msicos de ambos pueblos en conflicto (en sus conciertos del verano europeo de 2006 en Madrid y en Milano, con el lema Msica por la paz, Barenboim dirigi la Orquesta West-Eastern Divan, compuesta por 21 espaoles, 42 israeles y 26 rabes -siete sirios y seis libaneses no pudieron integrar la formacin musical debido al conflicto blico). La Argentina ha tenido aos de xito exportando sus novelas televisivas a Europa y a Oriente Medio. Logr que el pblico de esas regiones aclamara la presencia de actores argentinos y hasta estudiara el idioma castellano

. Como sostuvo el filsofo y pedagogo John Dewey en lo que consider un argumento a favor de la cultura como factor relevante para las relaciones internacionales, las obras de arte son el nico medio de comunicacin completa y sin trabas entre hombre y hombre, que puede tener lugar en un mundo lleno de abismos y muros que limitan la comunidad de experiencia

c) Construccin de relaciones: esta es la etapa de la llamada diplomacia cultural (desarrollada en el apartado siguiente) e involucra la mayor inversin temporal en la gestacin de vnculos permanentes con audiencias clave. Algunos pases han creado una agencia de Diplomacia Pblica como ente gubernamental autrquico. Incluye la creacin de joint-ventures bilaterales (para la transferencia de know how y tecnologas) y un genuino intercambio cultural con traslados

binacionales de ciudadanos que se forman en el exterior e incorporan la escala de valores del pas hospedante. El intercambio estudiantil, por ejemplo, es una de las herramientas ms efectivas de la diplomacia pblica a largo plazo. Al momento de elegir un pas latinoamericano para cursar estudios de especializacin, en la consulta efectuada en este trabajo algunos estudiantes de posgrado se inclinaron por la Argentina gracias a recomendaciones de alumnos italianos que estuvieron en el pas y se sintieron a gusto. Las tradicionales becas Fulbright de EE.UU. han contado entre sus beneficiarios a ms de 200 alumnos de los cuales muchos devinieron en jefes de Estado en el mundo, como Hamid Karzai, presidente de Afganistn. Ya desde la Guerra Fra EE. UU. viene seleccionando prometedores jvenes extranjeros para ofrecerles formacin acadmica en su pas; tal el caso del Future Leaders Exchange (FLEX). Italia, a travs de su ministerio de Asuntos Exteriores (Farnesina), ofrece anualmente becas a profesionales argentinos con y sin ciudadana italiana para estudios de posgrado en sus ateneos. Para aumentar el intercambio estudiantil sino-italiano se instituy un recinto universitario (campus) con la participacin de los politcnicos de Miln y Turn y de las universidades Fudan y Tongji de Shanghai; el proyecto Marco Polo y se lanz el programa comunitario Erasmus Mundos, impulsado por la Comisin Europea. Tambin las mismas universidades promocionan becas de intercambio acadmico, que incluye la creacin de una autnoma red cultural de diplomacia acadmica gestionada por universidades nacionales gracias a su posibilidad de establecer acuerdos bilaterales con ateneos extranjeros (ver Otranto op. cit.). La Universidad de Bologna tiene su sede en la Argentina y sus maestras bienales contemplan un ao de cursado en Buenos Aires y otro en la regin italiana de EmiliaRomagna. En 2006, la Universidad para Extranjeros de Perugia hosped a ms de cincuenta estudiantes de origen afgano, en el marco de promocin cultural que el gobierno puso en prctica con el Estado asitico. La New York University eligi a Buenos Aires para inaugurar en agosto de 2007 su primera sede latinoamericana. La ciudad de Buenos Aires es el centro intelectual de Amrica latina, afirm su rector, el ghans Yaw Nyarko, al momento de justificar la eleccin. El programa ALAN, inaugurado en mayo de 2002, es un paquete de becas de estudios de alto nivel de la UE que permite la movilidad de los estudiantes y los profesionales de Amrica Latina hacia la UE, as como la realizacin de proyectos de formacin para estudiantes de tercer ciclo (estudios de posgrado y de doctorado) y para profesionales o futuros responsables (formacin especializada de alto nivel) en centros de nivel superior de la UE. Su duracin est prevista hasta 2010 con un presupuesto total de 75 millones de euros. La gestin de televisoras pblicas internacionales es tambin una herramienta de la diplomacia pblica, con uso de larga data en los pases europeos. En Amrica latina puede verse la programacin de TVE (Televisin espaola), RAI (Radiotelevisin Italiana), TV5 (Televisin Francesa, tanto su versin local como la seal especial que emite para el pblico latinoamericano), Deutsche Welle (Alemania), Al-Jazzeera (emisora del Qatar), BBC (British Broadcasting Corporation), CNN (Cable News Network) y CNN en espaol. En julio de 2005 Venezuela, Argentina, Cuba, Uruguay y Bolivia colocaron en el aire Tele Sur, una seal televisiva internacional que pretende disputar, an sin xito, el liderazgo de CNN en espaol como difusora de contenidos en la regin. En 2007 se sum Nicaragua. El lema de esta cadena reza: Nuestro norte es el Sur

Para recapitular, entonces, una estrategia de diplomacia pblica debera proceder como sigue: a) seleccin de una lista de pases prioritarios con los que entablar una relacin preferencial, siempre favorable a los intereses del Estado en cuestin; b) discriminacin de audiencias preferenciales que sern destinatarias privilegiadas del intercambio comunicativo y cultural; c) una serie de mensajes clave a compartir mediante su difusin en diversos formatos, estilos y soportes de comunicacin; d) la creacin de una gil estructura burocrtica multilateral de colaboracin con actores no slo estatales. Todo, basado sobre dos dimensiones: i) influencia sobre las actitudes y opiniones de pblicos extranjeros y ii) un experiencia de aprendizaje recproco que permita dar a conocer los valores e intenciones del emisor al tiempo que este conoce los de su destinatario. La reciprocidad se revela una vez ms un concepto clave. En el caso que aqu me ocupa, el vnculo bilateral talo-argentino, ambas naciones deben renovar el contacto entre sus ciudadanos para imprimir nuevas imgenes del pas. El sentido comn puede indicarnos que son los argentinos, como habitantes de un pas en va de desarrollo, quienes prestan mayor atencin hacia Italia y el Primer Mundo en general; mientras los italianos se ocupan slo de la suerte de su pas y de su vecindario europeo. Sin embargo, la masiva presencia de italianos y descendientes en suelo argentino es estratgica para sus conciudadanos en Europa, aunque dicha presencia no garantice una idea actualizada de Italia, inmaculada de estereotipos. Como observ un funcionario italiano, la masiva presencia italiana, si bien de tercera generacin, quiz no ha tenido contacto con Italia ms que en el imaginario colectivo (cfr. Occhiucci, en Anexo).

La forma en que un pas es percibido en el exterior es una cuestin demasiado sensible como para dejarla slo en manos de los medios de comunicacin. Es conveniente que la opinin pblica extranjera reciba una voz alternativa, distinta de los medios, que le cuente sobre el pas. De esto se ha ocupado la diplomacia cultural, empleada por Francia ya a fines del siglo XIX como una actividad gubernamental que intenta ir ms all de la actividad de la prensa, apelando directamente a poblaciones extranjeras por canales alternativos a los polticos. Se caracteriza por la construccin de relaciones duraderas, a largo plazo, y sus principales instrumentos han sido la enseanza del idioma y los intercambios estudiantiles. Entre 1949 y 1954, aos de la reconstruccin europea, ms de diez mil alemanes entre lderes, estudiantes universitarios y adolescentes viajaron a EE. UU. con programas oficiales de intercambio acadmico. Durante el mismo perodo, ms de ochocientos especialistas estadounidenses fueron enviados a Alemania para ensear y entrenar. Las llamadas Casas de Amrica (America Houses o Amerika Huser) fueron emplazadas en el territorio alemn con grandes bibliotecas, muestras de arte, enseanza del ingls, conciertos, teatro, etc. El objetivo de estas casas fue cambiar la percepcin que el alemn tena de la potencia vencedora de la Guerra.

Entre 1950 y 1952, mil lderes alemanes fueron invitados cada ao a visitar EE. UU. En ocho aos 13.354 personas haban participado del U.S. governments German Exchange of Persons Program. Con el tiempo, la Europa del Plan Marshall se norteamericaniz. Los italianos usaban los blue-jeans y se sentan estadounidenses. Desde los primeros aos cincuenta observ el escritor italiano Gian Enrico Rusconi la cultura italiana se expuso sin filtros a la ms masiva irrupcin de autores y obras europeas y estadounidenses de su historia. La comprensible y justificada voluntad de recuperacin cultural se transforma pronto en dependencia de las culturas externas y en un sentido de inferioridad de los que nunca ms se librara (1993, 18). Rusconi es severo no slo porque se refiere a su propio pas, sino porque su juicio se extiende hasta la actualidad. En el imaginario de los italianos de la posguerra, cuenta Bodei, los Estados Unidos, sinnimo de modernidad, por mucho tiempo siguieron representando la tierra prometida y la prosperidad reproducible. Constituyen incluso un modelo tan influyente que induce a la imitacin subalterna de sus estilos de vida y de su idioma (op. cit, 49). El tema es transversal a la sensibilidad de intelectuales italianos de orgenes diversos. Ernesto Galli della Loggia le dedica un pasaje rotundo cuando sostiene que en Italia la modernidad slo raramente ha logrado tener un rostro nacional, asumir costumbres y contenidos tpicamente italianos. Especialmente en el campo de las formas de la decoracin, pero sobre todo de la indumentaria, del entretenimiento de masa, de los objetos de consumo cotidiano, de la alimentacin, en general en todos estos campos (entre otras cosas, particularmente cruciales para la aculturacin juvenil) la modernidad italiana ha mostrado un altsimo grado de permeabilidad respecto de modelos de proveniencia extranjera, por lo general estadounidenses: hasta el punto tal de hacerle decir a un observador extranjero que en la Pennsula todo lo que es estadounidense deja de ser percibido como extranjero (op. cit., 155). Hoy EE. UU. sigue liderando la lista mundial de destinos de estudio. Slo en 2004, recibi 570 mil estudiantes de programas de intercambio. Francis Fukuyama, en su controvertido artculo de 1989 titulado El fin de la Historia?

, asegur que los alrededor de 20 mil chinos que estudiaban en EE.UU. durante aquel ao, volveran a su pas con la voluntad de democratizar sus instituciones y adecuarlas a la liberalizacin poltica que ya experimentaba todo su vecindario asitico, con Japn como paradigma de modernizacin occidental al estilo estadounidense. Sin embargo, la misma Historia, cuyo cese de evolucin dialctica profetiz Fukuyama en plena implosin de la Unin Sovitica, se encargara de demostrar hasta el hartazgo que los modelos polticos no son exportables.

Tal como se ha comentado en los prolegmenos de este escrito, en el desarrollo econmico anida un importante factor cultural, ya preconizado por pensadores como Hegel, y su filosofa de la idea como motor material de la Historia; y Max Weber, en sus estudios sobre el rol de la tica protestante como impulso para el crecimiento del capitalismo. As, por ejemplo, las creencias pueden jugar un rol esencial en el nivel de vida de las sociedades. La cultura sea quiz la piedra basal de un concepto de diplomacia pblica aplicada a largo plazo; un salvoconducto abarcador por el que viajan lazos comerciales, financieros y polticos. Con la preponderancia del pensamiento realista, desde Tucdides hasta contemporneos como Morghentau, Kennan y Kissinger, el campo terico de las relaciones internacionales se ha concentrado en cmo la accin de los Estados configur la calidad del sistema mundial por el prisma de los intereses nacionales, con escepticismo respecto a un gobierno, comunidad o legislacin a escala internacional. Con el protagonismo de la agenda de seguridad, equilibrio de poderes y poltica econmica, la cultura como factor de estudio en las teoras de los asuntos mundiales recobr importancia recientemente. La vinculacin poltica del factor cultural, a la cual se hizo referencia en el captulo I.1.1., no se identifica nicamente ni se agota en el criterio territorial sobre el que descansa el Estado nacional, principal unidad de anlisis del realismo. No slo la distribucin del poder y los intereses relativos como juego de suma cero determinan las relaciones entre los Estados. Giovanni Jannuzzi, ex embajador de Italia en Buenos Aires, rescat un tipo de influencia internacional que opera ms all de los recursos objetivos del poder econmico y militar. Italia no tiene petrleo u otras materias primas para vender -escribi. Todo lo que produce y difunde en el mundo moda, cocina, cine, muebles, autos, design y otras mil cosas es directamente hijo de

nuestra antigua y siempre renovada cultura (). No somos una gran potencia militar: nuestra imagen en el mundo est principalmente confiada a nuestra cultura, y a nuestra imagen global est tambin vinculada los economistas bien lo saben la difusin de nuestros productos: quien compra una Ferrari o un traje de Armani, concientemente o no compra toda una cultura, toda una civilizacin (Jannuzzi 2003). Italia supo exportar en clave simblica la matriz de una sociedad. La idea se vincula, en parte, con la lgica del Made in Italy y el apoliticismo del patriotismo econmico originalmente craxiano y, ms tarde, berlusconiano (ver apartado III.3.1.). La legendaria moto Vespa, que signific la motorizacin masiva y fue un toque del estilo popular ciudadano italiano de la segunda posguerra, fue usada en noventa pelculas. El mundo entero, especialmente EE. UU., la reconoci como sinnimo del design italiano: simple, austero, pero funcional y accesible. La visin aportada por el ex diplomtico coincide con el concepto de brand diplomacy (diplomacia de marcas), estudiado por Mark Leonard. En el siglo veinte, las marcas de productos comerciales se han transformado en autnticos canales transnacionales para difundir culturas, identidades nacionales y particulares hbitos de vida

. Segn un estudio difundido en 2001 por The Foreign Policy Centre de Inglaterra, EE. UU. lidera el ranking de marcas populares a escala mundial, seguido por el Reino Unido, Alemania, Japn, Francia e Italia

. Slo Coca-Cola (Coke) supera la popularidad de marcas de varias naciones juntas. En el ranking no figura ninguna marca de origen latinoamericano, una pista ms acerca de la concentracin del comercio mundial y la casi irrelevancia de Amrica latina no slo en los flujos de intercambio, si no en su presencia cultural mundial. Durante su ya citado discurso en la Argentina, el ex presidente italiano Ciampi destac la relevancia de los lazos culturales en la promocin bilateral de los pases. Estamos listos para favorecer, ms aun, para solicitar, una mayor difusin de la cultura, del cine y de las artes argentinas en Italia. El terreno es frtil: nombres como Borges, Sbato, Testa, Argerich, Barenboim, cuentan con un gran afecto de nuestro pblico, sostuvo. Alemania es otro caso de pujante diplomacia cultural. Por medio de las actividades internacionales de la Konrad Adenauer Stiftung

y de la Friedrich Ebert Stiftung, enriquecidas por la participacin de partidos polticos germanos (la diplomacia partidaria), demuestra que no son los Estados los actores excluyentes de la diplomacia pblica, sino tambin una amplia gama de actores no estatales de proyeccin internacional: ONG (Cruz Roja, Greenpeace, Transparency International), partidos polticos, sindicatos, empresas, congregaciones religiosas, asociaciones profesionales, movimientos sociales, medios de comunicacin, deportistas, cineastas y hasta bandas musicales. Ntese el caso del grupo irlands U2, cuyo lder Bono participa en foros mundiales para debatir sobre la pobreza. En su gira latinoamericana de 2006 hasta se entrevist con el presidente brasileo Luz Incio Da Silva. Un ejemplo reciente de empleo de la diplomacia cultural para reforzar la insercin comercial de los pases en el mundo es la declaracin del ministerio italiano de Asuntos Exteriores del llamado Ao de Italia en China (2006). El gigante oriental, la nacin continental con concretas condiciones para desafiar la primaca militar de EE. UU. en el mediano plazo y su principal acreedor, ofreci a su poblacin de ms de mil millones de habitantes acceso a la gastronoma, el arte y la frondosa cultura italiana. Luego de dos aos de tratativas bilaterales, el 24 de abril de 2006 el sistema televisivo chino CCTV comenz a emitir hasta fin de ao tres horas y media semanales de produccin televisiva italiana de la RAI, mientras la televisora de la Pennsula hizo lo propio con los contenidos chinos. Un apreciable mercado de consumidores, codiciado por mltiples naciones occidentales, est siendo abordado culturalmente por Italia. Una vasta y variopinta opinin pblica apreciar durante un ao las variables culturales de un pas latino y occidental. La visita protocolar a China del ex presidente italiano Ciampi que tambin visit la India- abri el paso para el sucesivo desembarco de empresarios. En septiembre de 2006 fue el turno del primer ministro Romano Prodi, que viaj con una comitiva de 800 empresarios que se

entrevistaron con 900 pares chinos. El gobierno defini la gira como la mayor misin comercial sino-italiana de la historia del pas. Prodi anunci su voluntad de posicionar a Italia como la puerta de Asia o la puerta del Este hacia Europa. La propuesta halla asidero en la lectura geogrfica Oeste-Este que de Italia ya se propuso en este escrito. En noviembre de 2007, el jefe de Estado italiano Giorgio Napolitano organiz en el emirato de Qatar, con la asistencia del Ministerio de Comercio Exterior, una muestra sobre Leonardo Da Vinci. Paralelamente, la Cancillera y el Ministerio de Cultura montaron en el mismo pas la exhibicin Italian Style dressing body and daylife. Italia tambin apunt su diplomacia cultural hacia otro polo emergente de la economa mundial, India. En abril de 2006, 300 estudiantes indios participaron en el road show Invest your talent in Italy, coordinado por la Farnesina junto con universidades, cmaras de comercio y empresas de la Pennsula. El programa busca atraer a los jvenes ms brillantes de India para que cursen en Italia maestras en ingls y realicen luego un perodo de entrenamiento laboral en empresas del sector. Este proyecto explora la dimensin del largo plazo de la diplomacia pblica, incluida la diplomacia acadmica, y ejemplifica la labor conjunta entre gobierno y actores no estatales. En febrero de 2007, luego del proyecto con China, los italianos lanzaron el programa Ao de Italia en India. Con 250 millones de consumidores de clase media y un promedio de crecimiento econmico de 8% anual

, China e India son claros objetivos de la actual diplomacia pblica italiana, aunque esto vaya en detrimento del inters por Amrica latina. La historia de la civilizacin parece retomar su escritura sobre las pginas de Asia. En resumen, cuatro modelos de relaciones culturales y diplomacia pblica emergieron en el pasado. Modelo francs: control estatal a travs de un ministerio o agencia oficial. Modelo britnico: agencias no gubernamentales o autnomas que actan con fondos provistos por el Estado. Modelo alemn: sistema mixto con responsabilidad gubernamental sobre las actividades de numerosas agencias. Modelo italiano: retoma el alemn pero suma un sistema voluntario o ad hoc por el cual instituciones o agencias adaptan sus actividades a circunstancias y necesidades contingentes.

En la ltima fase de la Segunda Guerra Mundial, un ao despus de que Italia capitul y qued dividida entre los partisanos y la Repblica de Sal, al Norte, la primaca britnica en la gestin internacional de los asuntos italianos comenz a ceder lugar a la angloamericana. Si bien signadas por desconfianza mutua, la relacin talo-estadounidense comenz a mejorar a partir del verano de 1944. El cambio de clima se debi en cierta medida al mensaje pblico del presidente Franklin Delano Roosevelt hacia la poblacin italiana. En noviembre de aquel ao el mandatario deba enfrentar las elecciones para renovar su mandato. Ya para entonces el electorado italiano (nativo y oriundo) en su pas era de envergadura y manifestaba su disconformidad por la forma en que el presidente trataba a su pas luego de la cada de Mussolini. Al comienzo de la era republicana, el premier italiano Alcide De Gasperi impuls mediante sus diplomticos un intenso trabajo de persuasin en las conferencias de Pars hacia los pases vencedores de la guerra que contaran con una considerable presencia de comunidades de origen italiano. El pas era notoriamente marginado de los procesos de decisin luego del conflicto. Winston Churchill, primer ministro ingls durante la Segunda Gran Guerra, fue objeto de la presin ejercida por la comunidad polaca residente en la isla para que el Reino Unido apoyara a Polonia contra la Unin Sovitica. Hoy, el presidente de EE.UU. no puede modificar su poltica exterior hacia Cuba sin pasar por la comunidad cubana de la Florida, a menos que desee poner en riesgo el reservorio de votos republicanos. Estos ejemplos quiz parezcan marginales en la historia moderna, pero demuestran cmo la presencia de las colectividades extranjeras determina cambios de rumbo de la poltica exterior del pas que los hospeda: los expatriados kosovares en Europa occidental, por ejemplo, han ejercido

presin en los pases anfitriones para que en el Consejo de Seguridad de la ONU voten a favor de la independencia poltica de Kosovo. En la diplomacia cultural adquieren importancia los grupos humanos dispersos que abandonan sus tierras de origen. La presencia de la comunidad argentina en el exterior no debe desestimarse. Desde 1966, ao del cuarto golpe de Estado argentino del siglo XX, se inici un proceso emigratorio conocido como fuga de cerebros: destacados cientficos e intelectuales abandonaron el pas por motivos polticos para desarrollar sus tareas en pases como EE. UU., Canad e Israel. Luego, con el golpe de 1976 artistas y escritores se exiliaron en Europa, donde cumplieron una intensa agenda de informacin para poner en conocimiento del pblico europeo la realidad de los desaparecidos y las violaciones a los derechos humanos. A los motivos polticos se sumaron ms tarde las causas econmicas de la inflacin de fines de los aos ochenta y la quiebra de los sistemas poltico, econmico y financiero en 2001. Cclicamente, casi dcada mediante, el declive del pas propici la masiva partida de ciudadanos. Aunque el proceso de fuga comenz a desacelerarse a partir de 2003, la magnitud de la comunidad argentina en el exterior ofrece a la diplomacia una oportunidad de mostrar al mundo las virtudes del pas y comenzar as a revertir su alicada imagen de nacin desarticulada en muchos de sus aspectos. La diplomacia cultural puede intercomunicar las distintas colectividades de argentinos en el mundo, facilitando canales autnomos de intercambio, con el propsito de difundir la cultura del pas sin necesidad de acudir a la presencia de onerosas figuras del espectculo. Las embajadas podran activar bases de datos de argentinos empeados en difundir particulares sobre el pas y proveerles asistencia tcnica e intelectual. El alto nivel de integracin social con las nuevas comunidades extranjeras demostrada por muchos italianos inmigrantes los convirti en embajadores involuntarios de su pas. Esto signific y significa an para Italia oportunidades de crear acuerdos comerciales con los pases hospedantes de la dispora. As lo reconoci el citado Occhiucci: Son ms los argentinos que vienen a Italia que los italianos que van a la Argentina (). Se pierden los vnculos de identidad cultural. Esto se debe tambin a la incapacidad de relacionarse. Lo que estoy tratando de comunicar es que si se mantuviese una relacin de identidad cultural ms fuerte entre los gobiernos y las oficinas culturales habra ms intercambio (). Creo que estas comunidades han determinado un impulso hacia formas de internacionalizacin que quiz no han pasado ni siquiera por los canales estatales. Es decir, los flujos de inmigracin de las diversas etnias han mantenido de todos modos un vnculo con la cultura de origen, lo que crea el intercambio (art. cit. en Anexo). Para asistir a tamaa comunidad, se conform en Italia el CGIE (Consejo General de los Italianos en el Exterior), un organismo que oficia como consejero del gobierno y del parlamento sobre los temas de inters de la comunidad italiana residente en el extranjero. El organismo se compone de 94 consejeros, de lo cuales 65 resultan electos en el exterior y 29 son nombrados por el gobierno nacional. Ana, a su vez, a todos los Com.It.Es (Comit de los Italianos en el Exterior) que operan en las jurisdicciones de los consulados italianos y que reciben a diario las peticiones de los italianos que viven de forma permanente en el extranjero. Sus autoridades votan en las elecciones para renovar al CGIE. Los Com.It.Es, cuyos dirigentes son elegidos en comicios regulares por los ciudadanos italianos, son entidades intermedias que cualifican la relacin entre las demandas de la ciudadana y las estructuras estatales (los consulados). Pero el viceministro para los italianos en el Mundo del gobierno Prodi, Franco Danieli, advirti que existe un extraordinario protagonismo de una vastsima pluralidad de sujetos, frecuentemente se traduce en un desequilibrio, una ineficacia en la gestin de los recursos econmicos. Me refiero tambin a las iniciativas de sujetos privados. Falta un marco estratgico unitario dentro del cual colocar las distintas iniciativas (ver entrevista con el autor en Anexo).

Es necesario ahora confirmarlo: la dispora es uno de los componentes de la diplomacia pblica que la coloca como herramienta para el desarrollo, costado que aqu nos interesa. Gracias a las comunidades presentes en el exterior, Italia sigue dando a conocer su Made in Italy. En muchos de los pases donde mayor fue la inmigracin italiana existen mercados donde los productos itlicos son apreciados por su calidad. En el mercado globalizado el vnculo cultural con los italianos en el exterior puede constituir una reserva para multiplicar las colaboraciones industriales, favoreciendo tanto a las inversiones italianas en el exterior como a las inversiones extranjeras en Italia, explica Giandomenico Magliano, director general para la Cooperacin Econmica y Financiera Multilateral del Ministerio italiano de Asuntos Exteriores.

. La masiva presencia de conciudadanos en el exterior imprimi en la administracin pblica de la Pennsula estructuras inditas, como el Ministero per gli Italiani nel Mondo, una cartera dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros, que tiene sus propias misiones, ms all del clsico ministerio de Asuntos Exteriores (con el cambio de gobierno en mayo de 2006 pas a ocupar la categora de viceministerio con billetera, es decir con partidas presupuestarias propias). A la red diplomtica y a las sedes consulares se sumaron los 89 institutos italianos de Cultura en el exterior, entes abocados a difundir la produccin cultural de su pas mediante conferencias, espectculos, ciclos de cine, cursos de idioma, becas de estudio. Esta accin del gobierno italiano coincide con la definicin aportada por el diccionario de Relaciones Internacionales del Departamento de Estado de EE. UU.: La diplomacia pblica se refiere a programas auspiciados por el gobierno y destinados a informar o influir en la opinin pblica en otros pases; su principal instrumento son las publicaciones, las pelculas, los intercambios culturales, la radio y la televisin.

En la Argentina existen dos de estos institutos, uno en Buenos Aires y otro en la provincia de Crdoba. Durante 2005, a treinta aos de la muerte de Pier Paolo Pasolini, las retrospectivas del cineasta estaban disponibles al pblico argentino casi en la misma media cuando no en mayorque en Italia. Los peridicos locales imprimieron extensos suplementos dedicados al cineasta al tiempo que sus pelculas eran exhibidas a bajo costo y con el auspicio del Instituto Italiano de Cultura. Tambin resulta frecuente encontrar centros culturales argentinos realizando homenajes a directores como Roberto Rossellini, Giuseppe Tornatore, Federico Fellini y Ettore Scola. En el resto de Europa estn los ejemplos del British Council (Inglaterra), la Alliance Franaise (Francia, pionera en la materia, eligi a Italia como primer destino), la asociacin Dante Alighieri (Italia), el Goethe Institut y la Alexander von Humboldt Stiftung (Alemania), el Instituto Cervantes (Espaa) y, en Asia, la Tokyo Foundation (Japn). Tambin en Asia, China cuenta con su Instituto Confucio. El primero fue emplazado en Estocolmo en febrero de 2005 y desde enero de 2006 opera otro en Francia, en la Universit de Poitiers; son slo 2 de los 17 institutos Confucio en el exterior, aprobados por el ministerio de Educacin chino y la Oficina Nacional para la Enseanza del Mandarn. El gobierno chino planea abrir otras cien sedes para difundir su pedagoga y su cultura. El British Council es uno de los ejemplos ms ricos. Creado en 1934 como organizacin semigubernamental encargada de las actividades culturales britnicas en el exterior, en su declaracin de propsitos hallamos un verdadero programa de diplomacia cultural. Declara sus objetivos para ampliar en el exterior el conocimiento de la vida y del pensamiento de los britnicos; y para promover un mutuo intercambio de conocimientos e ideas con otras personas. Para fomentar el estudio y uso del idioma ingls; () para poner a otras personas en contacto cercano con los ideales y las prcticas britnicos en los mbitos educativo, industrial y gubernamental; para poner a disposicin los beneficios de las actuales contribuciones britnicas a la ciencia y a la tecnologa; y para ofrecerles oportunidades de apreciar la produccin literaria britnica contempornea, las bellas artes, teatro y msica (Taylor op. cit., 80). Ante el definitivo ocaso de su pasado imperial y de primus inter pares en Europa, la isla decidi jugar la carta de una poltica de prestigio que compensara la erosin de su poder fctico. Pero el fenmeno de la dispora no siempre resulta comprensible para los ciudadanos que no emigraron, quienes a menudo ven con desconfianza el empeo de la administracin pblica en ocuparse de ella. La prensa italiana casi no hace mencin de las comunidades en el exterior y muchos habitantes de la Pennsula no tienen noticia de la existencia de una cartera en la poltica exterior especialmente diseada para atender a la dispora. Hubo una lenta toma de conciencia sobre la importancia del network tnico italiano, subray el viceministro Danieli, para quien existe una visin provinciana del fenmeno por parte de la clase poltica y de los medios italianos. El

funcionario explica el renovado inters de la opinin pblica por la dispora gracias a la eleccin en los comicios de 2006 de los primeros dieciocho legisladores italianos elegidos en el exterior, cuya presencia fue decisiva para la formacin de la mayora de gobierno y para el posterior sostn de la coalicin hasta enero de 2008. Esta centralidad objetiva agreg Danieli ha reabierto un poco la atencin. Pero la ha reabierto con el espritu del chismorreo, del voyeurismo poltico. No hay una comprensin real y profunda de la importancia de la comunidad italiana en el mundo (). Todava no es un sentir comn y vasto, sobre todo en lo que se refiere a la opinin pblica. Los medios estn an ausentes; se habla de comunidad italiana cuando hay fenmenos trgicos o cuando hay algn chisme particular (ver Anexo).

La reflexin terica latinoamericana en materia de poltica exterior ha girado sobre algunos ejes vertebrales: el empeo por el desarrollo nacional, la industrializacin y la puja por modificar el deterioro en los trminos del intercambio comercial hacia un nuevo orden mundial equitativo, de relaciones mutuamente beneficiosas, con acuerdos de tipo win-win en el que los socios obtengan su beneficio sin ir en detrimento del otro. El Mercosur no escapa a este objetivo. La historia del pensamiento estructuralista

latinoamericano en relaciones internacionales ha siempre hecho hincapi en la dada centro-periferia como dos caras de una misma moneda; una realidad estructural en donde el subdesarrollo no es un proceso independiente, una etapa previa del desarrollo, sino, por el contrario, una condicin contempornea para la existencia de polos mundiales de desarrollo. El subdesarrollo es parte de la ontologa del desarrollo, no su versin anterior. El ncleo del argumento estructuralista sostena que la economa mundial est compuesta por un centro de pases altamente industrializados y una amplia periferia subdesarrollada (). El progreso tcnico que lleva a aumentar la productividad y al desarrollo econmico es la fuerza conductora de este sistema, pero el avance tcnico tiene diferentes consecuencias para el centro industrializado, debido a rasgos estructurales de las economas menos desarrolladas y a la divisin internacional del trabajo heredadas del pasado (), los frutos del progreso tcnico y del incremento en la produccin son as retenidos en la economa central y absorbidos por una apreciable fraccin de la sociedad (Bernal-Meza op. cit., 135). La divisin internacional del trabajo, cuestionada desde la dcada de los cuarenta por el pensamiento de la CEPAL (Comisin Econmica para Amrica latina), persiste an como realidad que escinde a un grupo de naciones proveedoras de materias primas o productos sin valor agregado de otro compuesto por pases manufactureros, hacedores del proceso de industrializacin. De lleno en el siglo XXI, la exportacin de materias primas, con reducidos casos que incluyen algn grado de transformacin, sigue siendo uno de los problemas centrales para explicar la insuficiente participacin de los pases latinoamericanos en los flujos del comercio mundial (cfr. Gejo 1993, 137). Las principales mercancas exportadas a Europa por Amrica latina y el Caribe son productos agrcolas, material de transporte y energa, a tal punto que la UE tiene un dficit comercial con esta regin en este tipo de productos, mientras que en el resto de los sectores registr un excedente comercial (cfr. Comisin Europea 2004). La vieja preocupacin de la escuela latinoamericana por el desarrollo de la periferia como adecuado mecanismo de integracin en el sistema mundial recobra vigencia luego de que la retrica del neoliberalismo en los aos ochenta y su versin sudamericana de los noventa propiciara una visin economicista del desarrollo, en la que la palabra crecimiento, entendido como acumulacin de riquezas con el PIB como ndice, reemplaz a la de desarrollo, que alude a la inclusin social, la mejora cultural, el bienestar general, el empleo y la distribucin del ingreso. En definitiva, se trata de un crecimiento econmico que no se desvincule de las condiciones de vida de la sociedad. Por esto, aqu se prefiere subrayar las restantes dimensiones de desarrollo, ya sealadas en los debates de la UNESCO hace ms de tres dcadas cuando se entendi que el proceso comprende elementos sociales, educativos, culturales, de calidad de vida y justicia social; dimensiones que encuentran incluso en la comunicacin un continente vlido y que la diplomacia pblica puede traducir en estrategias coadyuvantes. En Amrica latina el concepto de desarrollo es esencialmente inseparable de la gobernabilidad. Existe un consenso entre los pases de la regin sobre la dificultad de lograr un crecimiento sostenible con exclusin social. Sin condiciones de prosperidad, las variables sociales pueden desestabilizar el orden institucional. De ah que, como se dijo, una buena poltica exterior empieza por un diagnstico local: se trata de traducir necesidades internas en posibilidades externas. Los

programas de desarrollo son incluso reconocidos por algunos tericos del realismo como la nica va para que los Estados perifricos (como Argentina) generen una autntica base de poder nacional en el largo plazo.

La insercin y participacin de las naciones de Amrica latina en el escenario mundial conjuga dosis de determinismo interno y externo. Pero a pesar de la cuota de determinismo estructural (externo) que seal el pensamiento latinoamericano, ms la persistencia de crisis polticoeconmicas en la regin, su creciente marginalidad con respecto a los flujos financieros, comerciales y tecnolgicos mundiales, la importante prdida registrada en su capacidad de incidir en la orientacin de las decisiones principales del sistema y el alto grado de dependencia econmica de EE. UU.; an resta una porcin sustantiva de decisin en manos propias (Tomassini op. cit., 102). Es esta porcin sustantiva de autonoma la que parece crecer en los ltimos aos. Desde una lectura basada exclusivamente sobre relaciones de fuerza y acumulacin de poder, las naciones latinoamericanas pueden adolecer de protagonismo. Pero Amrica latina es una de las regiones ms privilegiadas del mundo. En comparacin con el tamao de su poblacin, sus recursos son abundantes. Cuenta con mltiples fuentes de energa y alimentos y est alejada de las principales zonas de tensin internacional. Con la excepcin de Bolivia y -en parte- Mxico, sus conflictos tnicos, religiosos o lingsticos son escasos. Sudamrica sigue avanzando en sus procesos de democratizacin. Se consolida en la defensa de los derechos humanos (la Argentina ha ratificado gran parte de los tratados regionales y universales de derechos humanos y, a diferencia de otras tantas naciones, les ha otorgado rango constitucional)

. Es una zona donde no prolifera el armamento nuclear y su nico foco de terrorismo permanente, la narcoguerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), est vinculado con un tipo de accin armada de reivindicacin econmico-territorial y no religiosa o tnica, como ha sucedido con algunos casos europeos (vg. el IRA). Segn datos de la CEPAL, las economas de los pases de Amrica latina transitan el cuarto ao consecutivo de crecimiento y el PIB ha aumentado 4,3% en 2005 (cfr. Salafranca op. cit., 4). Con la expansin de 2006, el subcontinente habra acumulado un aumento del PIB regional de 17,6%. La regin est alejndose de las dcadas de inflacin crnica que en los ochenta y noventa desquiciaron a la Argentina, Bolivia, Per, Brasil y Nicaragua. Desde 1950 la poblacin de la zona se ha ms que triplicado; la esperanza de vida al nacer pas de 51 a 73 aos y la mortalidad infantil se redujo en un 83%, al caer desde 128 a 22 muertes por cada 1000 nacimientos con vida. Tambin se incrementaron los ndices de alfabetizacin y escolarizacin (Reid, 2007). Es tambin una rica potencia ambiental gracias a su biodiversidad, sus reservas energticas (petrleo y gas), alimenticias y acuferas. Desde fines de 2005 se planea la construccin de un gasoducto de 8000 kilmetros que unira Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina; y de una refinera de petrleo en el noreste del pas carioca. Luego de treinta aos de continuidad en sus polticas de Estado y en coincidencia temporal con la cada de la capacidad de produccin petrolera de la OPEC, Brasil est alcanzando su independencia energtica gracias a sus programas de etanol, biodiesel y extraccin costera

1947. En este mbito promovi la aprobacin del texto de la Convencin Internacional contra la Desaparicin Forzada de Personas, una iniciativa que el pas impuls en Ginebra junto con Francia. Dicha Convencin fue firmada por unos sesenta pases, entre los cuales Chile y Uruguay, pero no EE.UU. Para que entre en vigencia, deber ser ratificada por al menos veinte de los Estados signatarios. La Argentina, adems, es el nico pas de Amrica latina en el Grupo de Trabajo sobre Educacin, Memoria e Investigacin del Holocausto.

Brasil conduce un programa masivo de perforacin de pozos petrolferos costas afuera que le permiti ms que duplicar su produccin de crudo de 650 barriles en 1999 a 1,6 millones en 2006. La Argentina podra compensar su consumo de petrleo y gas produciendo etanol con sus cosechas de maz y reemplazar al consumo de gasolina. Podra tambin emplear su soja y girasol para obtener biodiesel (cfr. Calcagno, Alfredo Eric. El Futuro se decide hoy en Le

consecuencias en las economas de los pases exportadores (Mxico y Brasil): inflacin, desabastecimiento alimenticio, deforestacin y extranjerizacin de las tierras. Segn datos del Foro Mundial del Agua, Amrica del Sur posee el 28% del agua potable del planeta. Esto la convierte en una de las regiones con mayores recursos hdricos. Debajo de los territorios de cuatro de los cinco miembros del Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina) fluye el gigantesco Acufero Guaran, una de las ltimas reservas subterrneas de agua dulce del planeta, cuya magnitud es capaz de satisfacer una demanda masiva en un mundo de predominante agua salada, no potabilizada y plagado de territorios en donde la escasez de este recurso representar un serio problema. La relevancia estratgica del recurso motiv en Bolivia la creacin del ministerio del Agua.

Desde el plano terico, se suele dividir a Amrica del Sur en dos corredores que distinguen a los pases andinos de los del Cono Sur; los del ocano Pacfico y los del Atlntico. Por un lado, la llamada medialuna de los conflictos (formada en gran parte por las naciones de la desmembrada Comunidad Andina de Naciones: Venezuela, Colombia, Ecuador, Per, Bolivia y Paraguay); por el otro, la medialuna de la estabilidad e incgnitas, integrada por Brasil, Argentina, Uruguay y Chile

-pretendida estabilidad que en el caso argentino no es percibida en Italia, segn se ver en los resultados del captulo IV.2. Esta ltima regin del subcontinente ostenta importantes niveles de cooperacin econmicocultural y la casi desaparicin de los tradicionales conflictos bilaterales de disputas territoriales o contiendas geopolticas, si bien ltimamente resurgi el reclamo boliviano hacia Chile por una salida al ocano Pacfico. El caso chileno es quiz el ms elogiado de Amrica latina en los trminos de su insercin comercial mundial

. Chile evidencia un modelo econmico de mayor solidez en la zona, construido desde hace quince aos por una misma coalicin de gobierno (la Concertacin, formada por la Democracia Cristiana y el Partido Socialista), aunque su dismil distribucin del ingreso se halle entre los ms pronunciados de la regin. Amrica latina registra el mayor ndice de desigualdad social y peor distribucin del ingreso del planeta, igualado slo por frica subsahariana. Sus discontinuos perodos de crecimiento econmico no fueron acompaados por una esperable distribucin de la riqueza. La brecha entre los sectores de consumo se agigant. Con las excepciones de Uruguay y Costa Rica, que siempre registraron los mejores coeficientes de Gini (ndice de distribucin)

mantiene la endmica desigualdad social, con Brasil a la cabeza. El Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para 2005 revel que de los 550 millones de latinoamericanos, ms de 220 millones son pobres y unos 100 millones extremadamente pobres, personas que viven con menos de 1 dlar al da

. El Indec (Instituto Nacional de Estadsticas y Censos argentino) inform que en 2005 la Argentina aument treinta veces la distancia entre el 10% de la poblacin con mayores ingresos y el 10% ms pobre. En el bienio 2004-2005, despus de veinticinco aos, la regin latinoamericana volvi a crecer en un porcentaje mayor que el promedio universal. De acuerdo con el FMI, la regin crecer 4,2%. Para la CEPAL, en cambio, el alza ser de 4,8%. Pero el crecimiento no ha logrado an disminuir la brecha social. En Amrica latina la exclusin del mercado y la reduccin del poder adquisitivo de la ciudadana ha desembocado en agitaciones sociales capaces de desestabilizar la continuidad de los gobiernos (all estn los casos argentino de 2001 y boliviano de 2003). Una vez ms, aparece la relacin dialctica entre desarrollo y gobernabilidad.

En su ndice de Desarrollo Humano, dado a conocer en noviembre de 2006, el PNUD coloca a la Argentina a la cabeza de las naciones latinoamericanas con mayor desarrollo humano. Pero el pas sigue siendo dramticamente desigual: mientras en la capital se alcanzan ndices de desarrollo equiparables a los italianos o belgas, basta recorrer provincias como Misiones, Chaco y Formosa para encontrarse con ndices africanos. La Argentina de las ltimas dcadas no conoci un desarrollo econmico sostenible; ha ms bien oscilado entre fases de crecimiento y recesin con mayor frecuencia que la mayora de los pases de la regin. Esto contribuy a que desde los aos setenta el pas tuviese una de las tasas de crecimiento ms bajas de Amrica latina. Sin embargo, luego de su crisis de 2001, el pas alcanz catorce trimestres consecutivos de crecimiento a partir del segundo trimestre de 2002 (superando al anterior ciclo alcista de 19951998)

. Concluy el 2006 con un crecimiento anual de su PIB de 8%, el corolario para cuatro aos de expansin a tasas chinas. El pas viene creciendo a tasas asiticas y eso es muy apreciado desde Europa, declar el jefe de la delegacin de la UE en la Argentina, en julio de

2006. En los primeros meses del mismo ao, la Argentina acumulaba un crecimiento de su PIB de 9,1%, ligeramente superado por China, con 9,5%. El crecimiento argentino super por amplio margen al brasileo y al de actores centrales del sistema econmico mundial como EE. UU. (3,4%), Europa (2%), Rusia (7%), India (7,3%) y Japn (2,8%). La Argentina es uno de los pases ms ricos y desarrollados de Amrica latina en trminos de recursos humanos y naturales. Logr incorporar a un amplio sector de su poblacin en trminos de derechos sociales. En 2001, luego de cuatro aos de recesin, contaba con ms de la mitad de la poblacin bajo la lnea de pobreza; una desocupacin de 21%; una cada del PIB de 16%; una deuda por ms de 132 mil millones de dlares; una fuga de capitales por ms de 26 mil millones de dlares y el ndice de riesgo pas ms alto del mundo (Alberti 2005, 24). Luego de su ms extensa y profunda recesin econmica en un siglo y medio (desde 1998 a 2002), la Argentina alcanz el mayor supervit primario consolidado en ms de cincuenta aos. La depreciacin del peso produjo saldos con supervit en la balanza comercial gracias a la sustitucin de importaciones. El Foro Econmico Mundial asegur que el pas es la segunda economa ms competitiva de Amrica latina, delante de Costa Rica, Brasil, Colombia y Mxico

. Parte de la bonanza econmica argentina se atribuye a una benigna coyuntura internacional antes que a los mritos de la propia poltica econmica. De hecho, la regin se beneficia de los altos precios de las materias primas gracias, por ejemplo, a la creciente demanda asitica (juntos,

registr en la crisis de 2001. El ndice de Gini ha sido reemplazado en algunos casos por el del economista britnico Atkinson, que incorpora nuevos valores en el clculo de la distribucin de la renta.

De los grandes pases desarrollados del mundo, Italia, junto a Inglaterra y EE.UU., es una de las naciones con mayor desigualdad en trminos de rdito y de riqueza. Segn datos de la oficina de estudios de la Banca de Italia, el 10% de las familias italianas con los rditos ms elevados percibe el 26,7% del total de los rditos producidos. En cambio, al 10% de familias con el rdito ms bajo le toca slo 2,6% del total de rditos que se producen cada ao en Italia.

Cfr. Argentina. Indicadores econmicos. Ministerio de Economa argentino, informe de enero de 2006. La produccin industrial acumula 52% de alza. Los sectores textil y metalmecnico son los que registran el mayor crecimiento desde la salida de la crisis.

Datos extrados de los ndices de competitividad global elaborados por el Foro Econmico Mundial y difundidos en la reunin de So Paulo, Brasil, el 5 de abril de 2006. Ver Latin American Competitiveness Review 2006 en

China e Inda poseen 2.400 millones de habitantes, aproximadamente, que demanda alimentos). La demanda sino-india, junto con la estadounidense, mantiene elevados los precios agrcolas, del petrleo y de los productos primarios

. Con frecuencia se alude al boom de la soja, un commodity argentino relevante junto al petrleo, cuya excepcional cotizacin en el comercio mundial propici los buenos nmeros en los ndices de exportaciones y la excedencia de recursos, adems del crecimiento en la industria del turismo

y el sector de la construccin. El ndice de Materias Primas en octubre de 2006 indic una suba de 10% respecto de igual perodo en el ao anterior. Luego de su visita a China en noviembre del mismo ao, la delegacin de la Cancillera argentina, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores Jorge Taina, comprob que la elevada demanda de bienes primarios del pas comienza a sobrepasar a su capacidad de oferta. El boom de las materias primas genera el riesgo de consolidar una estructura econmica de produccin primaria, poco industrializada. Una cotizacin de la moneda local que si bien fomenta la exportacin dificulta al mismo tiempo la adquisicin de maquinarias.

La Argentina ha sido un pas fluctuante tambin en poltica exterior. Ubicada entre las naciones ms importantes del mundo a principios del siglo pasado, ha devenido en un caso de desarrollo frustrado, como lo fue gran parte de Amrica latina, si tenemos en cuenta que a fines del proceso desarrollista de los aos sesenta e inicios de los setenta la regin dispona de factores competitivos tales como tecnologa propia, grandes empresas, capitales, gran mercado interno y sus an vigentes recursos naturales. El pas fracas reiteradas veces en el intento por lograr una acertada insercin mundial. Vacil en la constitucin de una tradicin diplomtica y una poltica exterior de Estado ajenas a los vaivenes de los gobiernos nacionales. De la privilegiada relacin con Gran Bretaa, en pie hasta los aos treinta, pas a una neutralidad filo germnica marcada por frecuentes enfrentamientos con Washington y la definicin de la Tercera Posicin como matriz de poltica exterior (ni comunistas ni capitalistas, peronistas). Del tardo y penado- intento de alineamiento con EE. UU. en las postrimeras de la Segunda Guerra, el pas se orient hacia una poltica pro latinoamericana y desarrollista para ms tarde ingresar en el concierto de los pases No Alineados, formado por las decenas de nuevos Estados surgidos durante la segunda posguerra. Ya contemporneamente (1989-2001), ensay un acoplamiento con EE. UU. y los lineamientos del Consenso de Washington, hasta proponerse incluso como pas Aliado extra OTAN (1998)

. Tal como explic el estudioso argentino Juan Gabriel Tokatlin, en los ltimos lustros el pas pas de ser paria a ser un paraso y, posteriormente, otra vez a ser paria; transit la condicin de ser modelo regional a fracaso hemisfrico; se lo mir como un milagro primero y como un desquicio despus; fue visto como alumno aplicado y ms tarde como dscolo empedernido . O sea que, en clave anglosajona, la Argentina pas de ser showcase a volverse basketcase (Tokatlin op. cit., 179). Por aos fue considerado el pas modelo para las recetas neoliberales impulsadas por los organismos multilaterales, pero despus de los sucesos de diciembre 2001 se convirti primero en un modelo de desobediencia civil y luego en una usina

Los principales destinos de los productos primarios argentinos son: Unin Europea (23%); China (21%); Mercosur (15%); Brasil (14%); Oriente Medio (6%); Japn (3%); NAFTA (2%); Chile (2%); Repblica de Corea (2%). Datos del INDEC y Ministerio argentino de Economa.

La capacidad exportadora argentina puede clasificarse en cuatro sectores: productos primarios; combustibles; manufacturas de origen agrcola (alimentos y bebidas); manufacturas de origen industrial (en orden de importancia: cueros y marroquinera, material de transporte, materiales plsticos, textiles y confecciones, papel y cartn, qumicos, maquinaria, manufacturas no metlicas, calzado, manufacturas de caucho, piedras y metales preciosos).

Segn el informe presentado por la Organizacin Mundial del Turismo (OMT) en Madrid el 24 de enero de 2006, la Argentina es el segundo pas ms visitado de Amrica latina despus de Brasil. El pas recibi unos tres millones de visitantes durante 2005, casi dos millones menos que su vecino. Aunque no ha sido debidamente instrumentado, el pas cuenta adems con el llamado Acuerdo de cooperacin sobre turismo entre el gobierno de la Repblica Argentina y el gobierno de la Repblica italiana, suscrito en Buenos Aires el 20 de diciembre de 1985 y aprobado por el Congreso Nacional mediante Ley 23.632. Este acuerdo bilateral, an vigente, promueve el intercambio de informacin a travs de los organismos oficiales de turismo, procura la publicidad turstica recproca, las actividades informativas y de propaganda y la elaboracin conjunta de programas bilaterales de enseanza y capacitacin en el sector.

de produccin de nuevas experiencias de auto-organizacin, lo cual lo llev a erigirse prontamente en uno de los laboratorios sociales ms originales de la periferia globalizada (Alberti op. cit., 24).

La internacionalizacin del comercio y la apertura de los mercados, postulados de la globalizacin, parecen no avanzar sin la asistencia de un proceso paralelo de integracin regional. La ampliacin de la cooperacin entre miembros de un mismo bloque, como tambin entre dos regiones, puede ser un camino para aliviar las condiciones del subdesarrollo y morigerar los efectos de una mundializacin asimtrica. Tanto el proceso de globalizacin como el de regionalizacin, si bien en apariencia contradictorios, pueden asistirse mutuamente. Hay quienes ven a la regionalizacin como el proceso mediante el cual la globalizacin toma forma. Pero visiones menos optimistas alertan sobre el riesgo de que los bloques regionales devengan en fortalezas proteccionistas, algo que ya afecta a las economas en desarrollo. Tal tendencia podra conducir a un escenario de fragmentacin econmica mundial (Petrash y Ramos 1998, 76, 77). Dentro de estos procesos de integracin por bloques, la UE es quiz el actor ms original en la configuracin de un nuevo orden mundial. Es la regin del mundo con ms organizaciones multilaterales y la principal inversora y donante en Amrica latina, la zona con mayor nmero de propuestas de integracin, despus de Europa misma. Su paciente construccin en ms de medio siglo demuestra que la asimetra entre los Estados miembros, la profunda diversidad cultural, idiomtica y religiosa no son bice para un exitoso modelo de cooperacin. Por su parte, la inegracin latinoamericana no logra an avanzar hacia un punto de no retorno, a pesar de contar con condiciones privilegiadas: slo dos lenguas de uso masivo (castellano y portugus), una religin predominante (el cristianismo catlico, con presencia protestante) y un mismo origen cultural. Una gran regin que se asemeja a una nacin dispersa en Estados nacionales, segn la visin panamericana del poltico peruano Vctor Ral Haya de la Torre. Riquezas naturales, territorio y homogeneidad cultural; Amrica latina tiene una plataforma formidable para, por fin, engranar ventajosamente en esta bisgra temporal que vive. Si la interaccin a escala global se har de forma bilateral (modalidad adoptada por Chile

travs de un bloque regional, es un debate vigente en Amrica latina. No slo Chile, tambin Per alcanz en 2006 un tratado de libre comercio con EE. UU. que, luego de las dificultades para practicar su propuesta de rea de Libre Comercio para las Amricas (ALCA), ha preferido la va de acuerdos bilaterales con los pases latinoamericanos. Respecto de esta modalidad, el secretario de Estado espaol para Asuntos Europeos, Alberto Navarro, seal que no podemos esperar que EE. UU. vaya firmando acuerdos con todos los pases y que nuestros empresarios vayan perdiendo oportunidades de mercado.

En 1995, la UE y el Mercosur firmaron el acuerdo de cooperacin poltica que pretende profundizar los lazos de libre comercio. Fue la primera vez en la historia que dos bloques comerciales negociaban un acuerdo de asociacin. La conversacin inter-bloque se enmarca en un dilogo aun mayor, el de la UE con ALC, que en 1999 en Rio de Janeiro entablaron conversaciones de asociacin abarcando la liberalizacin de todo el comercio de bienes y servicios. Con la ronda de dilogo de Viena en 2006 ya son cuatro las cumbres celebradas entre ambos bloques (Rio de Janerio en 1999; Madrid en 2002; Guadalajara en 2004). Sin embargo, en la poblacin la visibilidad de la UE en Amrica latina -y viceversa- es an escasa

. En la primera, predomina la presencia de frica y Asia. En la segunda, la de EE. UU. El desconocimiento conduce a la incomprensin y fomenta estereotipos que, como se not en el apartado II.2.1., deben ser estudiados y accionar sobre ellos si se pretende una adecuada estrategia de diplomacia pblica que quite la imagen del pas del cono de sombras de la opinin pblica extranjera. El ambicioso proyecto de Acuerdo de Asociacin Birregional entre UE y Amrica latina gira sobre tres ejes: dilogo poltico, cooperacin y asuntos comerciales

. Respecto del primer eje, en 2006 el Parlamento europeo instituy EUROLAT, la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana que rene a representantes de legislaturas de pases latinoamericanos y a miembros del Parlamento europeo. En cuanto a los dos ltimos ejes, un acuerdo de asociacin entre ambos dara lugar al segundo bloque comercial del planeta, con un producto aproximado de 9 mil millones de euros y una poblacin superior a los 700 millones de habitantes, el equivalente a casi 10% de la poblacin mundial. Con la incorporacin de Venezuela en 2006 (la tercera economa de Sudamrica y miembro de la OPEC -Organization of Petroleum Exporting Countries

-, con tradicional influencia geoeconmica en el Caribe, las reservas petroleras ms consistentes del continente y las de gas ms importantes de Amrica del Sur), el Mercosur produce el 75% del producto bruto de la regin. En noviembre de 2006 Rafael Correa, presidente entonces electo de Ecuador, anunci que perseguir la incorporacin de su pas al bloque sureo. Por su parte, el presidente peruano Alan Garca design un embajador permanente ante la Comisin de Representantes del Mercosur. Ambos bloques se necesitan. La UE, principal inversor y donante de ayuda no reembolsable al Mercosur, si bien abocada a resolver las asimetras con los nuevos miembros del Este (Rumania y Bulgaria ingresaron en enero de 2007), algo que podra representar una lesin en la importancia relativa de Amrica latina en Europa

De los tres aspectos de dilogo birregional, el comercial parece ser el nudo gordiano. Los miembros del Mercosur solicitan la anulacin de los subsidios en el sector agrcola, mientras que los europeos piden el cese de los aranceles para industrias y servicios. Casi 25% de los intercambios comerciales del Mercosur se concentra en la UE, lo que la convierte en su primer socio comercial e inversor. Pero para Europa los mercados del Sur significan slo 2,5% de su comercio. El desacuerdo por la reduccin de aranceles a la importacin de productos agrcolas, por parte de EE. UU. y Europa, y de productos industriales por parte de las naciones en desarrollo, es tambin el dilema de las llamadas rondas de Doha desde 2001. La Ronda Doha de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), noviembre de 2001, evalu la posibilidad de reducir los aranceles para productos alimenticios e industriales y la eliminacin de barreras y subsidios en el comercio agropecuario mundial.

mercados. Por su parte el Mercosur, cuarto grupo econmico del mundo, necesita de inversiones en tecnologa, energa, transporte y telecomunicaciones para poder diversificar su produccin y facilitar la exportacin de valor agregado. El contexto de accin para la Argentina hoy est dado en este marco, el de su integracin regional. Dicho marco de cooperacin, que data de la dcada de los ochenta, favorece la definicin de la autonoma relacional, mencionada en la introduccin del presente estudio; concepto inaugurado por los acadmicos argentinos Roberto Russell y Juan Gabriel Tokatlin. Estos acuerdos regionales promueven el trnsito de una autonoma que se define por contraste a otra que se construye dentro de un contexto de relaciones () la capacidad y disposicin de un pas para tomar decisiones con otros por voluntad propia y para hacer frente en forma conjunta a situaciones y procesos ocurridos dentro y fuera de sus fronteras (Bernal-Meza op. cit., 222). Fue la Argentina el primer pas de Amrica latina en formalizar su relacin con la UE mediante los llamados acuerdos de cooperacin de tercera generacin (democracia, derechos humanos e integracin). Para su comercio exterior, el pas descansa sobre dos encalves fundamentales: Brasil y la UE. Si bien la presencia argentina en el mercado brasileo se redujo durante los ltimos tres aos, la Argentina es el segundo vendedor en importancia de Brasil, superado por EE. UU. Europa es su segundo socio comercial, despus de Brasil, y su principal inversor. En los aos noventa, la Argentina recibi 127 mil millones de dlares en inversin extranjera directa, de los cuales 47% provenientes de la UE, 41% del NAFTA y 9% del Mercosur (Girandi 2002). Respecto de Brasil, se trata de su socio estratgico en el Mercosur y de la regin, que hasta octubre de 2006 mantena supervit comercial con todos los pases sudamericanos, lo que se prest como justificacin para la bsqueda bilateral de acuerdos de libre comercio con EE. UU. por parte del resto de las naciones. Brasil aspira a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; es el quinto pas del mundo en extensin, con un territorio de 8.547.000 km

; tiene 170 millones de habitantes y un PIB que sita a su economa entre las diez mayores del planeta. La performance de su canasta exportadora le arrebata cada vez ms mercados a la Argentina. Ya es el segundo productor de porotos de soja y el primer exportador de carne bovina y aviar del mundo. En cortes bovinos multiplic sus envos por cinco en siete aos y les quit a los argentinos gran parte del mercado del Reino Unido. Brasil juega su rol regional de moderador frente a una Argentina a menudo dscola, una Venezuela provocadora y una Bolivia durante casi tres aos a la deriva (2003-2005). Henry Kissinger, el ex canciller estrella de Richard Nixon, sostuvo que donde va Brasil va Amrica latina. En un comunicado sobre el estado de las negociaciones birregionales, la Comisin europea repar en el rol de Brasil en la regin. La estrategia para profundizar la asociacin entre la UE y Amrica Latina anuncia el documento- tambin debe tener en cuenta la importancia y el papel especial de los grandes pases de la regin. Esto es as, en particular, con respecto a Brasil, pas para el que la Unin slo dispone de exiguas estructuras de dilogo bilateral carentes de dimensin poltica. Esta situacin ya no se ajusta a la rpida evolucin de Brasil como polo econmico y poltico mundial. Brasil puede desempear un papel de motor en la integracin regional, objetivo central adems de la estrategia europea respecto al Mercosur (COM 2005). El gigante sudamericano aspira a convertirse en un actor global en sintona con pases pares como Sudfrica, India y China, con los cuales busca entablar un eje geopoltico transversal (de hecho, el intercambio comercial brasileo total con estos tres actores ms Rusia aument en los ltimos cuatro aos poco ms de 9 mil millones de dlares). En enero de 2005 Brasil fue invitado a participar en las negociaciones del G8

ministerio italiano de Asuntos Exteriores en Mastrojeni 2005, 11). La economa marchigiana mira hacia el Este, hacia los mercados balcnicos, rusos y asiticos, asegura Emilio Beronni, presidente del Consejo de los Marchigianos en el Exterior (I marchigiani sono sempre pi uniti en In rete con lItalia, Farnesina. Ao IV, Nmero 9. Septiembre 2006). Del total de inversiones extranjeras directas (IED) que circularon el el mundo durante 2006, Amrica latina recept slo el 8%. Los ex pases de la rbita sovitica en Europa atraen muchas ms inversiones que nuestra regin porque no han tenido una fuerte tradicin sindical y, por lo tanto, los costos laborales son menores para las nuevas empresas occidentales que all se radican, volviendo ms rediticia la inversin. La gran excpecin la repsenta Polonia, sede del gran movimiento Solidarnosc (Solidaridad), del lder sindical y procristiano Lech Walesa.

Antes llamado Grupo de los Siete (G7), es el conjunto de naciones con mayor desarrollo econmico e industrial del planeta, a saber: Canad, Francia, Alemania, Italia, Japn, Reino Unido y Estados Unidos. Ahora se ha ampliado con la

. Brasil es considerado un actor mundial que a travs de su liderazgo en el G20 logra intervenir en las negociaciones del comercio mundial como voz escuchada por EE. UU., Europa y Japn. Es justamente en el terreno de la economa donde la ausencia de jerarquas mundiales permite que los pases de menor capacidad militar ejerzan cierta presin sobre los actores centrales. Se trata de la observacin crtica que Carlos Escud le hace al realismo clsico y al estructural, segn los cuales el sistema internacional es principalmente anrquico no en el sentido de catico, sino de la falta de un gobierno mundial. Escud argumenta que en el mbito estratgico, el de la seguridad, hay una clara jerarqua compuesta por Estados ms poderosos que otros; pero reconoce la vigencia de la anarqua en el orden econmico, como escenario en el que los pases menores pueden ejercer un poltica de poder (cfr. 1995). Nosotros agregamos a la comunicacin (y a la diplomacia pblica como herramienta) como escenario anrquico que puede revalorizar la presencia mundial de naciones no relevantes en el mbito de la fuerza.

El mejor posicionamiento de Brasil en la regin es percibido por Italia, que aument su atencin hacia l con el objetivo de reforzar el dilogo poltico e incrementar el comercio bilateral por medio de la creacin de empresas mixtas talo-brasileas. El nmero de empresas italianas que abrieron filiales productivas y comerciales en Brasil casi se duplic en los ltimos diez aos, de 120 a 220. Los sectores de cooperacin empresarial conjunta son la mecanizacin agrcola y proteccin ambiental; agroindustria e industria de la transformacin alimenticia; madera y muebles; mrmol y granito; textil; cuero y turismo. Desde 2001 est en marcha un acuerdo de cooperacin descentrada para el desarrollo local entre cuatro regiones italianas (Umbria, Toscana, Marche y Emilia-Romagna) y la Presidencia de la Repblica de Brasil. Es la primera vez que regiones italianas son autorizadas por el ejecutivo nacional a gestionar sus potestades en poltica exterior. El artculo 117 de la Constitucin italiana atribuye a las regiones administrativas del pas la facultad de adoptar legislacin propia en materia de relaciones internacionales y con la Unin Europea y, por lo tanto, el poder de cerrar acuerdos

exclusivos o compartidos con el gobierno nacional- con terceros Estados. Emilia-Romagna y Veneto ya estudian la posibilidad de un acuerdo del tipo con Israel y Chile, respectivamente. Se fomenta entre los polticos italianos la percepcin de un Brasil que est recogiendo los frutos de una poltica macroeconmica austera, basada sobre la estabilidad monetaria y fiscal. Un pas establemente democrtico escribe un ex ministro italiano de Asuntos Exteriores-, promotor de equilibrio y desarrollo en el escenario internacional y en particular en la regin latinoamericana, protagonista de una prometedora fase de crecimiento econmico (;) uno de los pases emergentes de mayor atractivo para las inversiones y para el comercio.

Una posicin intermedia de la percepcin italiana de Brasil la ofrece el responsable del Servicio Exterior de la Cmara de Comercio de la regin de Umbria, para quien en el imaginario colectivo italiano Brasil est relacionado con las mujeres bellas, la buena vida, el turismo y, adems, algo de trabajo. En cambio, la Argentina tiene que ver con algo ms serio. Me impacta la imagen de estos dos hombres que bailan el tango entre s, donde uno de ellos representa idealmente la compaera ausente, la pasin que se lleva dentro. La Argentina es un pas ms serio, ms ntimo,

pases sobre la economa global ser desafiada por el llamado grupo BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Se estima que el conjunto de las economas BRIC ser mayor en trminos de PIB que las economas de EE.UU. y de la UE.

El Grupo de los Veinte (G20), foro informal de ministros de economa y presidentes de bancos centrales, naci el 25 de septiembre de 1999 en la reunin de ministros de finanzas del G7. En su compromiso fundacional se propuso establecer un mecanismo informal de dilogo entre los pases importantes dentro de la estructura del sistema institucional de Bretton Woods. Su objetivo enunciado es el de promover la discusin, estudio y revisin de temas polticos entre los pases industrializados y mercados emergentes con un enfoque que promueva la estabilidad financiera internacional. Sus 18 miembros iniciales fueron, adems de los integrantes del ahora G8, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Mxico, Rusia, Arabia Saudita, Sudfrica, Corea del Sur y Turqua. A su vez, Brasil, Sudfrica, India y China lideran otro G20, integrado por economas emergentes y pases en desarrollo productores de alimento. Creado en 2003, este otro foro presiona para aprobar un plan de reduccin y eliminacin de los subsidios a la exportacin y a la produccin aplicados por la trada EE. UU., UE y Japn.

(cfr. Occhiucci, entrevista en Anexo). El hecho de que la economa brasilea sea percibida como ms competitiva que la argentina cuando los datos citados en este libro indican lo contrario, subraya la importancia de la comunicacin para aumentar la visibilidad internacional positiva de un pas. Brasil viene exportando en clave comunicativa sus valores de estabilidad, orden y progreso; variables tradicionalmente constitutivas de su identidad nacional. La diplomacia pblica puede establecer relaciones internacionales basadas sobre este tipo de valores. Vista su proyeccin internacional y su acercamiento bilateral con Italia, la Argentina debera probar estrategias binacionales de poltica exterior con su vecino. El costado estratgico de la relacin privilegiada con Brasil podra explicarse sobre la base de cuatro ejes fundamentales: la formacin de una zona de paz; la consolidacin de sus democracias; la creacin de un espacio econmico comn y el fortalecimiento de la capacidad de negociacin frente al mundo (Russell 2003, 82). Amrica del Sur se presenta como el terreno natural para que la Argentina tambin se pliegue a una estrategia similar a la brasilea. Puede emplear una poltica de control de daos y presentarse como activa en la solucin pacfica de conflictos con sus vecinos (Tokatlin op. cit., 111). Junto con Brasil como potencia media regional, puede ser un articulador de consensos en la zona antes que un permanente elemento de desestabilizacin para la regin. Debera considerar la ocasin de sumarse al Grupo de Amigos impulsado por Brasil para evitar una creciente polarizacin poltica del Cono Sur. Un eje Brasilia-Buenos Aires puede promover una diplomacia preventiva que atempere las variables de posibles nuevas crisis polticas en la zona. Cuando la decisin del gobierno boliviano en mayo de 2006 de nacionalizar los recursos naturales, el rol de moderador que la Argentina adopt entre los intereses en pugna bolivianos y brasileos fue incluso resaltado por EE. UU., que espera que el pas pueda contener las consecuencias de las nuevas polticas bolivianas y evitar as una engorrosa intervencin regional. El rol de la Argentina como moderador o rbitro regional, ahora en manos de Brasil, podra mejorar su perfil luego de la cumbre de mayo de 2006 entre Amrica latina y la UE en Viena. En la ocasin, la comitiva argentina asegur que lo mejor que nos est pasando es que ahora nos miran como parte de la solucin y no como parte del problema.

. Sin embargo, Chile sigue siendo uno de los actores ms confiables y estables como interlocutor regional, aunque el pas no tenga en el escenario latinoamericano el peso necesario para guiar las tendencias de sus vecinos. Pero Italia an no demuestra certeza sobre este rol que la Argentina se arroga. Si bien el gobierno Prodi ha reconocido que el vnculo con el pas podra ser un eje clave en la relacin talosudamericana, ofrece reticencia al momento de concederle a los argentinos un estatus de socio en la declarada voluntad diplomtica italiana de aliviar las tensiones en Amrica latina (cfr. Di Santo, entrevista en Anexo). Cuando en octubre de 2006 Guatemala y Venezuela se disputaban un asiento transitorio en el Consejo de Seguridad de la ONU, la diplomacia italiana, que se haba abstenido en las votaciones, propuso a Brasil como el interlocutor preferencial para destrabar la difcil eleccin que termin con Panam como elegido.

El estudio clsico de la poltica internacional ha sido dividido en al menos tres campos analticos, siguiendo la orientacin de Tucdides: el estratgico-militar, vinculado con la supervivencia de los Estados como unidades nicas; el econmico, con las representaciones en mercados externos; el de los valores. Este ltimo, cuya relevancia poltica se seal en el apartado I.1.1., se refiere a las afinidades y discrepancias en la manera de entender la vida en sociedad y las convenciones que regulen la convivencia internacional. En este campo, Buenos Aires despliega sus mejores lazos con Roma. Una encuesta difundida en 2002 por el Centro de Estudios Nueva Mayora en Buenos Aires mostr que Italia es el segundo entre los pases que los argentinos eligieron como modelo a imitar

. Por sus vnculos culturales que se remontan a fines del siglo XIX, la nacin peninsular europea es para la Argentina un pas llave o pas portal por cuyo intermedio es posible acceder a importantes mercados mundiales. Italia, como Espaa, es uno de los enclaves geoestratgicos de la Argentina

; se trata de un actor a travs del cual profundizar la integracin del pas con Europa. Como integrante del grupo de las naciones ms industrializadas, su gestin puede favorecer el acceso argentino a crditos, acuerdos y negociaciones. A su vez, la Argentina ofrece a Italia una de sus ms slidas perspectivas Atlnticas fuera de su membresa en la OTAN. No sin un dejo de irona, Jorge Luis Borges, mundialmente reconocido escritor porteo, asegur que los argentinos son italianos que hablan espaol. Al no ser italiano, ni hijo de italianos agreg-, me siento un extranjero en la Argentina. Por su parte, el escritor mexicano Carlos Fuentes sostuvo que los mexicanos descendemos de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos. Vosotros sois conscientes de que habitis la nica repblica italoespaola del planeta? Es un privilegio que los dems pueblos del mundo no podemos dejar de envidiarles, dijo a los argentinos el filsofo espaol Julin Maras. Los italianos estaban presentes en Argentina ya en los albores del siglo XIX, cuando comenzaba el proceso sudamericano de descolonizacin. La Imprenta del Estado en Buenos Aires fue confiada a Pietro De Angelis, un napolitano contratado por Bernardino Rivadavia, el primer presidente de las Provincias Unidas del Ro de la Plata (1826-1827), anterior a la conformacin del Estado nacional. Ms tarde, con la publicacin de los peridicos Crnica poltica y literaria de Buenos Aires y El Conciliador, De Angelis propin el puntapi inicial para una saga de diarios que la comunidad italiana produjo en el Ro de la Plata: LItaliano (1854), Loperaio Italiano (18711876), LItalia al Plata (1889), La Patria, La Patria degli Italiani (1876-1949), La Nuova Patria, il Giornale d'Italia, La Scena Illustrata, Roma, Il Mattino dItalia (desde 1930 a 1945; este ltimo, fundado hacia 1932 por pedido de Benito Mussolini, quien no quiso descuidar la presencia italiana en una Argentina con dirigencia por entonces profascista), L'Italia del Popolo, Il Maldicente (1880). De la posguerra son la revista Italpress y los peridicos Corriere degli Italiani, L'Italia d'Oltremare, Tribuna Italiana y LEco dItalia. La escena teatral y cinematogrfica argentina fue ampliamente alcanzada por la influencia itlica. El estudioso argentino Jorge Miguel Couselo documenta que entre 1895 y 1915, perodo culminante del naturalismo escnico, los teatros porteos coronaron el xito de trgicos peninsulares como Novelli, Garavaglia, Taccone y Grasso. En el mismo perodo, en 1905, lleg al pas el msico siciliano Mario Gallo para dirigir una compaa de operetas. A Gallo se debe, comenta Couselo, la primera pelcula argentina con argumento y actores profesionales: El Fusilamiento de Dorrego, estrenada el 24 de mayo de 1908. Contemporneos fueron otros dos italianos inmigrantes, Attilio Lipizzi (Resaca, 1916; Federacin o Muerte, 1917) y Federico Valle, director de El apstol (1917), un largometraje de dibujos animados que satiriz la figura del presidente Hiplito Yrigoyen. En 1920 Valle lanz la Film Revista Valle con una vigencia de diez aos y seiscientas ediciones. Otro de sus conciudadanos, Mario Parpagnoli, fue hacedor del debut

cinematogrfico de la cantante rosarina Libertad Lamarque en su filme Adis Argentina (1930), una de las primeras pelculas sonoras. El exordio de la sonorizacin del cine acogi a otro relevante personaje del cine argentino, Mario Soffici, nativo de Florencia y radicado en el pas desde los nueve aos de edad. Con su estilo costumbrista, Soffici devino en uno de los representantes del cine argentino nacionalista de posguerra. Su filme Prisioneros de la tierra (1939), melodrama de denuncia poltica, fue incluso elogiado por Jorge Luis Borges (Couselo 1963, pp. 57-63). Italiano era tambin Luis Csar Amadori, director de Dios se lo pague (1948), basada en la obra teatral de Joracy Camargo; con Zully Moreno y Arturo de Crdova. El filme bati rcords de boletera en varios pases de Amrica, llegando a estar nominado como Mejor Pelcula Extranjera por la Academia de Artes y Ciencias Cinematogrficas de Hollywood, cuando an el Oscar no se haba instituido en ese rubro (Gallina 2000). En trminos relativos a su demografa, la Argentina fue el nico caso en la historia mundial de un pas construido por los inmigrantes antes que por la poblacin nativa. Hacia principios del siglo XX, de no haber mediado la enseanza primaria obligatoria, el italiano hubiese sido el idioma ms hablado en Buenos Aires. La ciudad portuaria lleg a albergar ms forneos que nativos. La presencia de extranjeros alcanz su clmax en 1914, cuando lleg a representar casi un tercio de la poblacin. Buenos Aires es una gran ciudad italiana, sostuvo Placido Vigo, ex cnsul general de Italia en la capital argentina

. Hasta la caracterstica de la arquitectura urbana portea tuvo su impronta itlica. Los inmigrantes italianos determinaron incluso el cambio de la fisonoma urbana de Buenos Aires, de sus alrededores y de las principales ciudades. Mientras en la periferia se creaban barrios residenciales con villas y jardines, en el corazn de la ciudad se recortaban los rascacielos: el Mirafiori de la FIAT, el de Alitalia-Olivetti, el rascacielos Pirelli, el de Italmar, el de Techint y as sucesivamente (Giuliani 2003, 23). Una avasalladora presencia de italianos nativos y oriundos se destaca en varias reas de la sociedad argentina: comercio, pesca, arte y poltica. Casi 20 de los 38 millones de argentinos poseen ascendencia italiana, aunque slo 527 mil posean la ciudadana del pas europeo (por nacimiento, matrimonio u opcin), de los cuales 253 mil, aproximadamente, pertenecen a la jurisdiccin territorial del Consulado General de Buenos Aires, que con slo 53 empleados se coloca a la par de municipios italianos de envergadura como Verona y se convierte en el consulado italiano ms grande del mundo. Slo el Consulado General de Italia en Buenos Aires administra la mayor jurisdiccin consular del mundo, con un registro de ciudadanos que equivale aproximadamente a la poblacin de una ciudad italiana como Florencia. En 2004, cuando los italianos en el exterior votaron la renovacin de los Comit de los Italianos en el Exterior, slo en Buenos Aires se presentaron 144 candidatos en 7 listas. El Consulado General recibi 77.715 votos y alrededor de 6.500 ciudadanos se presentaron ante la Oficina Electoral en tres das para reclamaran sus pliegos electorales. Si se mantiene el actual ritmo de crecimiento de la comunidad italiana en el pas, podra duplicarse en tan slo quince aos. De acuerdo con datos de 2006 del Ministerio italiano de Asuntos Exteriores, de los 349 parlamentarios de origen italiano electos en 27 naciones, la Argentina posea el mayor porcentaje del total, con 89 parlamentarios, seguida por Uruguay (46), Brasil (40), EE. UU. (26), Canad (21), Francia (19) y Chile (18). Un llamativo dato que bien podra servir como slida base para el dilogo poltico bilateral antes que como fuente de divergencias.

La red consular italiana en la Argentina es vasta: cinco consulados generales, dos consulados, dos agencias consulares de primera categora y cincuenta y seis viceconsulados y oficinas consulares honorarias. Esto se debe a que el 17,5% de la poblacin italiana residente en el exterior (de las cuales un tercio tiene ms de 65 aos de edad) se concentra en la Argentina,

(solamente Alemania alberga una comunidad italiana levemente superior a la Argentina, con 533.237 residentes). El dato no slo convierte al pas en la nacin extraeuropea que hospeda la mayor colectividad italiana del mundo, sino en la que mayor influencia cultural percibi: la democracia argentina contabiliza hatsa hoy 31 diputados, 8 senadores y 10 ex presidentes de origen italiano. La ltima reforma de la Constitucin italiana estableci la jurisdiccin exterior que por primera vez da a los italianos residentes en el exterior la ocasin de votar y postularse en las elecciones polticas de la Pennsula. Despus de Alemania, Argentina es el mayor distrito electoral desde las elecciones parlamentarias italianas de 2008: 447 mil electores, lo que representa ms de 50% de Sudamrica, regin que se reserva cinco legisladores. Alrededor de 800 asociaciones italianas operan en territorio argentino. Casi 80 mil estudiantes argentinos aprenden el italiano en 104 escuelas privadas, 147 escuelas pblicas y 15 escuelas legalmente reconocidas. La escuela italiana Cristoforo Colombo, presente en Buenos Aires desde 1952, es el instituto bilinge y bicultural que depende simultneamente de los ministerios de Educacin argentino e italiano. Su ttulo secundario, vlido en ambos pases (bachiller bilinge y maturit scientifica), habilita para el ingreso en universidades a ambos lados del Atlntico. Existen, adems, doscientas representaciones de la Asociacin Dante Alighieri; decenas de cmaras de comercio; una oficina regional del Istituto nazionale per il Commercio Estero (ICE); una delegacin del Ente Nazionale Italiano per il Turismo (ENIT)

; ocho hospitales; setenta docentes italianos; alrededor de cincuenta acuerdos interuniversitarios y un teatro, el Coliseo. Desde 1999, el influyente peridico italiano Corriere della Sera se imprime en la Argentina y est disponible por monedas al pblico local simultneamente a su tirada en Italia. Hasta hace poco, tambin el diario La Repubblica se imprima cotidianamente con el peridico argentino Clarn.

El mismo mes y el mismo ao, junio de 1946, Italia y la Argentina comenzaron procesos polticos novedosos. En el primer caso, el camino hacia la repblica por medio de un referndum popular, dejando de lado una monarqua y dos extensas guerra mundiales. En el segundo, el comienzo de la revolucionaria experiencia peronista que dejara su marca indeleble en la historia contempornea del pas, con la inclusin poltica de la clase obrera y el reconocimiento de importantes derechos econmico-sociales a los trabajadores y polticos a las mujeres. A partir de sus respectivos hitos, la Argentina vio el alternarse de gobiernos civiles y militares; Italia, una frentica cantidad de gobiernos que caan y se rearmaban gracias a su particular sistema de democracia parlamentaria basada en la fiducia (confianza) de los legisladores al primer ministro. La sucesin de gobiernos de coalicin de corta duracin permiti que desde la instauracin de la repblica, en 1946, Italia tuviese una Asamblea Constituyente y diecisis legislaturas (perodos de gobierno). A su vez, cada legislatura estuvo compuesta por una serie de administraciones que surgan ante el fracaso de la coalicin de partidos al poder. As, entre asambleas constituyentes, gestiones de polticos electos y tcnicos de transicin, Italia registra un rcord: 62 coaliciones de gobierno en 60 aos de vida republicana

(a esta cifra podemos sumarle los 56 gobiernos del Reino de Italia en slo 53 aos, desde 1861 hasta la llegada de Mussolini en 1922). Slo 24 hombres lideraron esos 62 gobiernos entre los cuales uno, Giulio Andreotti, que encabez siete de ellos. En el mismo perodo, Alemania tuvo slo nueve cancilleres, el Reino Unido doce jefes de gobierno y EE.UU. doce asunciones presidenciales entre

elecciones y reelecciones. La ltima ocasin en que Italia eligi un jefe de gobierno por primera vez fue en 1996, cuando Romano Prodi derrot a Silvio Berlusconi. Como el 9 de octubre de 1998, el 24 de enero de 2008 el gobierno de Romano Prodi volvi a caer por la falta de mayora en un voto de confianza en el Senado, cuando los legisladores de ese cuerpo, uno a uno, deben dar el s o el no a la continuidad de una gestin. El voto de confianza fue entonces necesario luego de la renuncia del ministro de Justicia, jefe de un partido de la coalicin de gobierno que en las elecciones generales slo haba obtenido el 1,2% de los votos. Que todo un gobierno caiga por el distanciamiento de un partido minsculo es posible por una intrincada ley electoral que establece un sistema proporcional en el Senado para los partidos minoritarios, que obtienen as ms bancas que votos. En cierto sentido, sistemas como el italiano son ms democrticos que otros como el estadounidense, donde el que gana se lleva todo. El sistema proporcional le da voz incluso a pequeas agrupaciones que de otro modo veran sus agendas sepultadas en una plataforma partidaria ms amplia. Pero con tantos intereses en pugna en el mosaico poltico italiano, se vuelve fcil para un partido enano (como los llama el politlogo Giovanni Sartori) extorsionar al gobierno del que forma parte

. Caer por votos de confianza nunca sucedi en la historia italiana, excepto por los dos gobiernos de Prodi. En Italia los gobiernos cayeron siempre por motivos extraparlamentarios. Los nicos casos de confianza negada por el Parlamento anteriores a Prodi tuvieron lugar al momento del bautismo de una gestin. Fueron cinco los Ejecutivos que no pasaron el examen parlamentario y murieron antes de nacer: De Gasperi en 1953, Fanfani en 1954, Andreotti en 1972 y en 1979 y, nuevamente, Fanfani en 1987. En ms de la mitad de los casos, la crisis fue completamente extraparlamentaria, con renuncias que llegaron por iniciativa del primer ministro en ejercicio. En otros casos, el gobierno renunci luego de una consulta electoral, segn la praxis constitucional. En siete ocasiones las renuncias fueron impuestas por el rechazo en el Parlamento de leyes fundamentales para la vida del gobierno.

Esta particularidad del sistema italiano, que tiene al Parlamento como protagonista, hizo que a menudo los primer ministros y sus cancilleres estuviesen ms empeados en cuestiones internas para sostener a sus coaliciones de gobierno, con la consecuencia de una presencia internacional errtica para el pas y la dificultad de una tarea diplomtica continuada que actuase los dos o tres puntos basales de la poltica exterior italiana transversales a todo su vida republicana. El sistema parlamentario imprimi en la cultura poltica del pas una dinmica que no existe en la Argentina: los ex jefes de gobierno, lejos de desaparecer despus de sus gestiones, retornan a menudo para ejercer como ministros; los partidos minoritarios (incluso aquellos que no alcanzan ni siquiera el 2% de los votos) ocupan ministerios y espacios mediticos al nivel de sus aliados mayores; los principales referentes del gobierno (ministros de Economa y Relaciones Exteriores, por ejemplo) se prestan incesantemente a debates mediticos con la oposicin y lo hacen no slo en tiempos de campaa. Algo infrecuente en los polticos argentinos. La videopoltica, en Italia, es una realidad cotidiana. La estructura poltica propia de las democracias parlamentarias europeas crea singulares procesos polticos que distinguen los atributos y las caractersticas de un presidente y de un primer ministro. A diferencia del primero, cuyo cargo no depende del apoyo mayoritario del Congreso, para continuar en su cargo el primer ministro debe preservar la coalicin que lo llev al poder y evitar gobernar construyendo mayoras variables segn el tema a debatir; deber esforzarse por seguir siendo atractivo para los partidos socios de su alianza parlamentaria. Pero esta bsqueda de apoyo legislativo permanente a menudo acota su libertad de accin y lo lleva a postergar -cuando no a eliminar de su agenda- el tratamiento de temas en los que no hay consenso inmediato.

Los aos cincuenta fueron para ambos pases el exordio de la televisin pblica: canal 7, ms tarde rebautizado como Argentina Televisora Color, despunt el 17 de octubre de 1951 con la imagen de Eva Pern y otro aniversario del Da de la Lealtad peronista. A la RAI le lleg el turno en 1954, cuando estren su perfil pedaggico: fue la televisin que ense el idioma nacional, que unific a los italianos de cientos universos dialectales (basta comentar que durante los combates de la Gran Guerra, un general vneto y otro siciliano necesitaban de un intrprete para entenderse. Ya en la antesala de la unificacin de Italia, el poeta Alessandro Manzoni se ocup de estudiar cul de todos los dialectos, a los que conceda categora de idioma autnomo, sera el ms adecuado como nueva lengua nacional unitaria para favorecer la consolidacin del territorio). Es la misma televisin que en el exterior, a travs del satlite, imparte an hoy lecciones de gramtica para los inmigrantes que llegaron con un dialecto en sus valijas de cartn y un italiano oral; y para sus descendientes, que al repetir el idioma que sus padres despliegan en casa creen hablar italiano. Otro punto de inflexin para ambas naciones lo marc el fin de la Segunda Guerra Mundial. Italia, que en pleno conflicto abandon el eje Berln-Tokyo para apoyar a las potencias aliadas por medio del accionar partisano, comenz en los aos posteriores un crecimiento econmico que se aceler en las aos sesenta y setenta hasta colocarla en el puesto de cuarta economa del mundo en los aos ochenta, por encima incluso de Gran Bretaa, como se jact el ex jefe de gobierno italiano Bettino Craxi. En pocos aos, Italia abandon su condicin de Estado pobre, campesino, para convertirse en una de las naciones ms industrializadas. Desde entonces, el pas retoma, no siempre con rumbo claro, la vieja persecucin del rol de potencia media con intereses globales. Le sobran raziones: Italia tiene el tercer ms grande PIB de los 15 pases que formar parte de la zona euro. Su poblacin es casi igual a la de dos pesos pesados europeos como Francia y Gran Bretaa. El pas mantiene relaciones diplomticas con ms pases que EE.UU. Segn algunas estimaciones, Italia tiene un gasto militar que casi iguala al de China y tiene ms uniformados que Alemania y Japn. Pero su endmica inestabilidad poltica hace difcil que Roma consolide su influencia en el escenario mundial. Tambin la Argentina vivi una indita situacin de prosperidad econmica e industrializacin con el peronismo, el movimiento poltico de base operaria que por su rasgo populista, estatista y de movilizacin de masas fue definido como fascista por historiadores angloamericanos. Ambas experiencias polticas fascista y peronista- se ocuparon de inocular una idea de conciencia nacional y de clase a masas rurales y operarias, respectivamente, que vivan en la periferia no slo geogrfica, sino poltico-econmica. Pern, que durante 1939 y 1940 vivi en la Italia fascista como agregado militar de su gobierno y que sola hacer gala de su dominio del idioma italiano

, nunca ocult su atraccin por el estilo de conduccin poltica de Mussolini. Pero no son pocas las variables que separan el fascismo del peronismo: aunque democracia de baja intensidad, el peronismo nunca lleg a convertirse en un rgimen dictatorial. Mientras el peronismo comenzaba a modificar para siempre la estructura poltica argentina, en 1946 Italia emprenda su camino hacia una repblica bipartidaria en manos de dos formaciones que condujeron los sucesivos gobiernos hasta inicios de los aos noventa: la Democracia Cristiana (Dc) y el Partido Comunista Italiano (Pci) -una de las dos ms importante religiones seculares del siglo veinte, segn Ernesto Galli della Loggia; la otra sera el fascismo. Y un tercer actor: el socialismo. Estos rivales consuetudinarios convocaron a los italianos a formar parte de la vida poltica: la Dc los aunaba en las parroquias, las Asociaciones Cristianas de los Trabajadores Italianos (ACLI), la Federacin Universitaria Catlica Italiana (FUCI) y los Comit Cvicos. Por su parte, el Pci lo haca en las llamadas Casa del pueblo. En el cuarto oscuro: Dios te ve, Stalin no, era la frase usada por los democristianos en la campaa electoral del 18 de abril de 1948. La primaca de la poltica representa as explica Remo Bodei-, en forma miniaturizada y parcelada, la continuidad (aunque con los medios de la persuasin democrtica) del intento fascista de integrar a los ciudadanos en la vida de la colectividad (Bodei op. cit., 27). Catlicos y comunistas generaron lo que Bodei llam el noi diviso (nosotros divididos), un cuerpo social compacto y compuesto por anttesis. Un oxmoron (como el concepto de diplomacia pblica), destinado a durar casi cuatro dcadas e inmortalizado por la versin cinematogrfica de

la saga Peppone e Don Camillo, los relatos de Giovanni Guareschi que, en clave cmica, cuentan el enfrentamiento entre un prroco y un intendente comunista por el control de los habitantes de un pequea ciudad italiana.

Ambas organizaciones partidarias promovieron una idea de Italia alejada de los principios de patriotismo y de nacionalismo que haban caracterizado al discurso poltico fascista. En el imaginario popular, nacin, patria y fascismo se fundan en una simbiosis. Luego de la decadencia nacionalista y fascista comenta Rusconi-, el patriotismo y el sentido de pertenencia nacional no seran un recurso cvico y poltico activable en una democracia (op. cit., 13, 14). La idea de patria se volvi polticamente incmoda. As, para la izquierda fue una idea de derecha; para la cultura catlica, un obstculo. (Recin a partir de 1999 Carlo Azeglio Ciampi, jefe de Estado italiano proveniente del centroizquierda, tuvo el coraje poltico de restaurar el uso del tricolore en las fiestas patrias, los tres colores de la bandera italiana que haban quedado pegados al imaginario nacionalista de la derecha. En efecto, el lema tricolore es an hoy empleado como distintivo por una rama poltica en el exterior del ex fascista partido Alianza Nacional).

Ya no era el destino imperial de la Roma del Duce y su concepto patrimonialista del Mare Nostrum (en alusin al Mar Mediterrneo come eje del proyecto neoimperial). Por el contrario, ambas formaciones polticas propugnaban una lectura universal de la poltica. La idea de patria quedaba a la vez comprendida y superada por la referencia a comunidades ideales omnmodas como el internacionalismo proletario y el ecumenismo catlico, respectivamente (Bodei op. cit., 21). Se reconocan referentes ms all de las fronteras nacionales: la Dc, desde el Vaticano, sobrevolaba el Atlntico hasta Washington; el Pci abrevaba en Mosc (o, en menor medida, en la Yugoslavia comunista del mariscal Joseph Tito), hasta que con el dirigente Enrico Berlinguer

adquiri un perfil autnomo al despegarse del ncleo sovitico (el llamado strappo) mucho antes de que este implosionase. Desde entonces, el Pci se orient hacia el eurocomunismo y los valores democrticos de los pases occidentales; abri la posibilidad de relaciones maduras y amistosas con EE. UU. Con la Casa Blanca y el Kremlin jugando directamente en territorio italiano, en este perodo histrico la poltica internacional dejaba a la interna magros mrgenes de accin autnoma. La toma de posicin frente a la bipolaridad mundial se funda con el concepto de inters nacional. Con una Democracia Cristiana erigida en escudo de Occidente y con el ms fuerte partido comunista del mundo capitalista abocado a la llamada

transformacin socialista, el sistema poltico italiano qued fuertemente ligado al sistema internacional, casi en una posicin subalterna y de inevitable referencia. As, Italia fue uno de los pases occidentales que con mayor intensidad reflej en su interior la divisin bipolar del mundo. Con el fin de la contienda Este-Oeste se terminaron para Italia muchas de las ventajas que durante el perodo haba logrado obtener gracias a su condicin

geopoltica de territorio de frontera entre ambos bloques, para ingresar luego en un etapa definida como limbo geopoltico (Mammarella 2006, 269). Las antinomias polticas comenzaron a encresparse en ambos lados del Atlntico. En la Argentina los opuestos peronismo/antiperonismo o peronismo/radicalismo imprimieron la dinmica de al menos tres dcadas, con una tercera variante: la del yo argentino, una pretendida posicin de neutralidad asumida por los ciudadanos que consideraban a la poltica como la negacin de la patria. Tambin en Italia, cuando la atmsfera de la amenaza terrorista alcanza su pice, algunos ciudadanos desconfan hasta del cuerpo poltico que debera combatirla, tanto que muchos proclaman no alinearse ni con el Estado ni con las Brigadas Rojas, invocando tambin una suerte de extraterritorialidad poltica (Bodei op. cit., 126). De las polaridades italianas durante el siglo pasado pueden reconocerse desencuentros del tipo monrquicos/republicanos, Sur/Norte, laicos/catlicos, intervencionistas/neutrales, proteccionistas/liberales, fascistas/antifascistas, comunistas/anticomunistas. Mientras los argentinos comenzaban a popularizar el uso del trmino gorila para designar al antiperonista, entre los italianos el debate fascistas vs comunistas ya tena un polmico sucedneo en la figura de los partisanos, de los miembros de la mafia y de los actores del orden pblico de posguerra. La literatura y el cine se ocuparon con abundancia del tema. Magistral es el retrato que de esta divisin maniquea hace el escritor siciliano Leonardo Sciascia. En Il giorno della civetta (El da de la lechuza), una de sus mejores novelas sobre la mafia italiana meridional, relata la vivencia de un oficial norteo de los Carabineros que enviado en misin a Sicilia debe descifrar el asesinato de un empresario, de apellido Colasberna, ultimado por el crimen organizado que opera en un ambiente social de viejos intereses y con la complicidad tcita de la omert

Aveva precedenti penali, s: nel millenovecentoquaran ecco: quaranta, tre novembre del quaranta Viaggiava in autobus, a quanto pare gli autobus erano jettatura sua, e si parlava della guerra che avevamo attaccata in Grecia; uno dice entro quindici giorni ce la succhiamo, voleva dire la Grecia; e Colasberna fece e che , un uovo? Sullautobus cera un milite: lo denunci Come?... Scusate, voi mi avete chiesto se aveva precedenti penali, io con le carte in mano dico: li aveva Va bene: non aveva precedenti penali Fascista io? Ma io quando vedo il fascio faccio gli scongiuri S signore, agli ordini. Attacc il telefono alla forcella con esasperata delicatezza, si pass il fazzoletto sulla fronte. Questo qui ha fatto il partigiano disse mi mancava provare proprio uno che ha fatto il partigiano.

La lectura periodstica de Beppe Severgnini -columnista del matutino italiano Il Corriere della Sera- subraya la pasin de sus conciudadanos por los debates inconclusos: El mismo Garibaldi a diferencia de los padres de la patria estadounidenses, venerados por todos ha tenido problemas: la unidad de Italia, de la cual es uno de los artfices, no es an pacfica. Ciento cuarenta y cuatro aos despus, Norte y Sur se vigilan y se acusan recprocamente (). Los alemanes han metabolizado el nazismo, los franceses han dejado de lado Vichy, los ingleses han borrado ciertas pginas coloniales, los estadounidenses han digerido Vietnam (). Nosotros los italianos seguimos dividindonos sobre el fascismo que hemos tenido, sobre el comunismo que hemos arriesgado, sobre el terrorismo que hemos experimentado, sobre la corrupcin que hemos tolerado (2005, 210).

El concepto enunciado por Severgnini fue ya anticipado por Bodei. Sin dejar de reconocer que Italia no ha querido borrar su pasado al estilo de la llamada Alemania sin luto o de Francia y su repblica di Vichy, el intelectual admite que indudablemente hubo una fase en la que, incluso a nivel popular, la tentacin del olvido, especialmente en algunas clases , ha sido fuerte. Esto ocurri sobre todo despus del trauma representado, para el Frente popular, de la clamorosa victoria de la Democracia cristiana en las elecciones de 1948 (Bodei op. cit., 60). Es el pasado que no pasa que Galli della Loggia subraya cuando concluye que la modernidad italiana no logra borrar la antimodernidad, no es capaz ni de superar ni de resolver en s el pasado; simplemente se superpone a l, se mezcla torpemente produciendo slo incongruencia y ineficiencias (op. cit., 139). En un filme italiano, un profesor de medicina le dice a uno de sus ms brillantes alumnos: Usted tiene alguna ambicin profesional? Entonces vyase de Italia. Este es un pas para destruir. Un lugar hermoso e intil. Aqu todo permanece inmvil, igual; destinado a morir.

La propensin del italiano al revisionismo histrico recuerda al insistente retorno de viejos debates en la retrica poltica argentina. Paradigmtico al respecto es el caso de las fiestas nacionales, que en Italia como en la Argentina siguen siendo objeto de enconados debates acerca de quin tiene la autoridad de gestionar la memoria y herencia de los acontecimientos. Particular atencin merece en Italia la conmemoracin del 25 de abril de 1945, da de la liberacin de Italia del fascismo y la ocupacin nazi, y recuerdo de la Resistencia partisana. Cada aniversario es una renovada ocasin de debate meditico entre movimientos de izquierda que reivindican la lucha armada de los partisanos comunistas en la resistencia antifascista (combate que algunos vean como la antesala de la revolucin comunista en Italia) y agrupaciones catlicas que defienden la tesis de una resistencia masiva, popular, en el sentido de resistencia pasiva, no violenta, conducida por la Iglesia (Rusconi op. cit., 47). La guerra de liberacin la pelearon en su mayora los comunistas, pero las elecciones las ganaron los democristianos, escribi Norberto Bobbio y, en un golpe de pluma, resumi la antinomia que sign la vida poltica italiana en los aos de posguerra. An hoy los italianos, en particular la poblacin anciana, emplean el rtulo comunista para resumir la mirada de partidos del centroizquierda. Para un argentino, en tanto ciudadano de un pas con escaso arraigo electoral del comunismo o del socialismo, luego de que el peronismo fagocitara ambos electorados, el uso del trmino comunista puede parecer extemporneo, dmod, cuando no vaco de significado. Igualmente desconcertante puede resultar para un argentino definir la poltica local en trminos de centroizquierda y centroderecha, tan caros al lxico cotidiano de los italianos. Tales rtulos no forman parte ni siquiera del ms rudimentario discurso poltico meditico argentino, por la razn que no sirven como ejes discursivos de un sistema de partidos en donde los actores partidarios, como el mismo peronismo, asumen roles alternativos segn el clima electoral imperante. No as para un italiano, cuyo pas ostenta la condicin de cuna del partido comunista ms grande y fuerte de Occidente (y a la vez sede del Vaticano; lo que enriquece toda posible contradiccin de la vida poltica italiana), el Pci inspirado en los conceptos de Antonio Cabriola, retomados por Gramsci, uno de los fundadores junto con Togliatti y Berlinguer. En la actualidad al menos dos partidos relevantes del sistema poltico de la Pennsula llevan la palabra comunismo en su nombre (Refundacin Comunista y Comunistas Italianos). Sorprendentes y turbios fueron los aos setenta. La Argentina ingresaba en su noche ms larga con la dictadura de 1976, nacida del golpe de Estado contra la fallida experiencia peronista de Mara Estela Martnez de Pern quien, como su marido, supo mantener relaciones con la francmasnica italiana P2 (Propaganda Due) de Licio Gelli, cofrada que alcanz gran influencia en las altas esferas del Estado italiano a fines de los aos setenta

que no obstante su denso arraigo catlico y la presencia poltica del Vaticano, protagoniz dos hitos histricos: los resultados de los referndum sobre el divorcio (12 de mayo de 1975, con 59,3% por la aprobacin) y sobre el aborto (17 de mayo de 1980, con 67,9% de votos favorables). Turbios porque, como sucedi en Argentina, la poltica tom forma de terrorismo. En nombre de una rebelin operaria contra el patrn y contra el Estado de los patrones emergieron las Brigadas Rojas, la organizacin clandestina de extrema izquierda que en 1978 asesin al ex primer ministro Aldo Moro, dirigente de la Dc que intentaba un histrico acercamiento a la oposicin, una especie de acuerdo que durante su gobierno (1963-1968) fue denominado apertura hacia la izquierda o paralelas convergentes, concepto ideado por Moro para designar un posible punto de encuentro entre dos concepciones en antitticas como la comunista y la cristiana. Conocida como los aos de plomo, el aire de guerra civil y el clima ideolgico de esta dcada fueron la clara contraposicin entre democristianos y comunistas, entre negros y rojos

. El slo proclamar o demostrar pertenencia a alguno de ambos sectores poda ser el pasaporte a la muerte. Las Brigadas Rojas causaron graves atentados en ciudades poltica y econmicamente relevantes como Miln, Roma y Gnova.

Pero el terrosismo italiano tambin tuvo, como en la Argentina de la misma poca, una cara de derecha: las fuerzas anticomunistas del grupo paramilitar Gladio, operacin presente en varios pases y que en Italia habra estado pronta a perpetrar un golpe de Estado si el comunismo ganaba las elecciones. En la Argentina esta lgica funcion sistemticamente, activando golpes de Estado cada vez que el peronismo, proscripto, ganaba elecciones provinciales con otros lemas electorales. El terrorismo de derecha comenz a consolidarse a partir de 1974 con la Alianza Anticomunista Argentina, gestada y dirigida desde el Estado para combatir el ala izquierdista y socialista del peronismo que ms tarde se organiz como guerrilla urbana bajo el nombre de Montoneros. Por aquellos aos, el orgullo de ser italiano estaba estigmatizado por las secuelas del nacionalismo fascista y por las crticas de la Comunidad Econmica Europea de los setenta que definan a Italia como anillo dbil y gran enferma de Europa, se repondr ms tarde en clave comercial y futbolera. Los aos ochenta son la poca en que florece el Made in Italy y el mundo comienza a asociar a los productos italianos con smbolo de estatus, buena vida, calidad, estilo y elegancia. La Ferrari ofrece buen diseo e inmejorable motor. La moda de Giorgio Armani y Gianni Versace comenzaba a esplender en las pasarelas del mundo. En el plano mundial, Italia retomaba su autoridad internacional con misiones de paz en el Lbano: mientras soldados franceses e ingleses sufran bajas en la regin, los italianos demostraban al mundo su idoneidad en la tarea

. Sus dos ex aliados blicos, Alemania y Japn, no colocaran pie fuera de sus fronteras por mucho tiempo: la primera misin militar alemana en el exterior fue recin en 1999, en Kosovo; mientras que para ingresar en Oriente Medio, Alemania aguard sesenta aos hasta mandar sus primeros militares al sur del Lbano, en 2006 (alemanes custodiando las fronteras de Israel era una imagen internacional muy fuerte). Veinticuatro aos ms tarde, esta vez con mandato de la ONU, Italia regres al Lbano, un escenario del que se haba retirado prcticamente sin bajas: 75 heridos y 1 muerto.

La pasiones rojas, segn explica Bodei, eran tpicas de movimientos socialistas y comunistas, organizados tanto en partidos como en sindicatos. Proclamaban un futuro de igualdad y fraternidad entre todos los hombres no sin por momentos sucumbir en lo que el intelectual llam odio de clase. Por su parte, las pasiones negras de la posguerra, con picos durante toda la dcada de los setenta, herederas en parte del fascismo, se manifestaban enemigas del individualismo y sospechosas de toda bsqueda de una felicidad personal. Se orientaron hacia objetivos como el retorno a la uniformidad monoltica de los ciudadanos en torno a la patria o a la restauracin de sus confines sagrados. Para ampliar el tema, cfr. BODEI, Remo (1995). Il rosso, il nero, il grigio. Il colore delle moderne passioni politiche en Vegetti Finzi S. (comp.) (1995). Storie delle passioni. Roma-Bari: Laterza, pp. 315-355.

Los terroristas reaparecieron en 1999, con el asesinato de Massimo dAntona, asesor del Ministerio de Trabajo; y en 2002, para matar a Marco Biagi, tambin asesor de la cartera laboral del gobierno nacional.

El contingente italiano en el Lbano fue parte de una fuerza multinacional para mantener la paz en la regin. Debido al veto de la URSS, el Consejo de Seguridad de la ONU mostr por ensima vez su incapacidad para emitir una resolucin. Durante la Guerra Fra las Naciones Unidas vivieron paralizadas por los vetos de ambos bloques. Entonces, EE. UU., Francia e Italia acordaron un plan de accin directamente con el Lbano y las tropas extranjeras rendan cuenta

Tambin en los aos ochenta apareci en escena una opcin intermedia en el continuo bipartidista de la arena poltica: el Partito Socialista Italiano (Psi) cuyo conductor, Bettino Craxi, primer lder poltico nativo de Milano, gobern por medio de alianzas con la Dc y la marginacin del Pci. Craxi ley la tendencia de un nuevo patriotismo econmico, superador de la precedente antinomia Dc-Pci, y gestion el ingreso de Italia en el reciente G5, nacido en Helsinsky, que junto a la simultnea admisin de Canad pas a denominarse G7. En 1986 el lder milans anunci ufanado que Italia haba sobrepasado nada menos que a Gran Bretaa en la carrera econmica, colocndose en el quinto puesto entre las naciones occidentales ms industrializadas. Al orgullo econmico se sum el poltico. Un ao antes, en octubre de 1985, Craxi, que mantena buenas relaciones con el lder de Palestina, Yasir Arafat, rechaz la solicitud del presidente de EE.UU. Ronald Reagan de deportar a Mohammed Abu Abbas, miembro del Frente para la Liberacin de Palestina acusado de asesinar a un hebreo de EE. UU.

y detenido en la base militar estadounidense de Sigonella, en Sicilia. Ambos pases se disputaban la jurisdiccin del caso. Italia, aquel pas famlico y descalzo que se reconstruy con los dlares del Plan Marshall, ahora se daba el lujo de desor a EE. UU. con el argumento de la soberana territorial

. Otro motivo para reafirmar el renovado orgullo nacional italiano de los ochenta. Craxi era un milans que eligi un hotel para pasar sus das como primer ministro en Roma; una opcin que hablaba por s sola de la nueva geografa septentrional del poder poltico del pas. Con l ya Milano despuntaba como centro de gravitacin del pas y del comercio mundial; sera luego la capital econmica de Italia

, posterior hipocentro de proyectos polticos como el partido Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, y la secesionista Liga del Norte, de Umberto Bossi. Para Severgnini, Miln explica y anticipa a Italia. Resurgimiento y socialismo, fascismo y antifascismo, resistencia y boom econmico, Tangentopoli y Mani Pulite, craxismo, leguismo, ftbol y moda, editoriales y televisin, publicidad e informtica: todo pasa antes por aqu (op. cit, 61). En el mismo ao de su llegada al Lbano, Italia obtuvo la tercera de sus cuatro copas del Mundo en ftbol, una pasin popular cuya intensidad es slo comparable a la argentina o a la brasilea. Y es desde el ftbol que algunos dirigentes de la Pennsula comenzaron a construir sus carreras polticas. Es el caso del fundador de Forza Italia y dos veces jefe de gobierno Silvio Berlusconi, presidente del club Milan y accionista y padre del vicepresidente del potente grupo meditico Mediaset

el caso del empresario Diego della Valle, dirigente del club de ftbol Fiorentina y luego miembro del sindicato Confindustria, tribuna de relevancia poltica desde donde desafi al magnate milans. Fue su carcter innovador y su corta vida lo que segn Bodei permiti a Forza Italia evitar races en el pasado, asociar su nombre a la jerga futbolstica y acercar la poltica a la cultura de hinchada colocndola en sintona con las pasiones populares deportivas (Bodei op. cit., 143). El fenmeno Berlusconi ha sido a menudo comparado con la figura del ex presidente argentino Carlos Menem. Si bien el carisma, el populismo y la tendencia neoliberal de ambos lderes marcaron coincidencias epidrmicas de conduccin poltica, no es fcil hallar analogas en sus respectivos historiales polticos ni en las condiciones sociales que abrieron paso a sus liderazgos. La mixtura entre poltica, deporte, medios de comunicacin y xito en el mundo empresarial (tribuna idnea para profesar un sentido de extraeza y hasta de desprecio por el teatro de la poltica) no es slo patrimonio italiano. El ex vicepresidente argentino y luego gobernador de la mayor provincia del pas, Daniel Scioli, debe su fama local e internacional a su ex condicin de regatista. El empresario Mauricio Macri, ex presidente del club de ftbol Boca Juniors e hijo de un acaudalado empresario italiano, se convirti en 2007 en jefe de gobierno de la ciudad autnoma de Buenos Aires. Un dirigente cuyo perfil es congruente con algunos elementos de la nueva poltica italiana: empresario, escasa o nula formacin intelectual, ausencia de militancia partidaria, gran patrimonio personal y gestor de empresas populares (como el mercado del ftbol o de los medios de comunicacin). La riqueza y la pertenencia a familias adineradas se colocan como el parmetro global que vuelve idneo a quien pretenda actuar en poltica.

A comienzos de los aos noventa, mientras los argentinos comenzaban a vivir con euforia los primeros resultados de un plan econmico que liquidara la inflacin, el clsico bipolarismo poltico de Italia se resquebrajaba. En 1992 la justicia italiana condujo uno de los ms grandes procesos contra la corrupcin poltica de la historia reciente que sacudi a la Miln poltica. Se lo conoci como Mani pulite (manos limpias) o Tangentopoli (ciudad de la coima). Casi una dcada despus de aquel megaproceso, la Argentina rozaba la posibilidad de una tempestad judicial anloga por su magnitud y por los actores implicados. Se trat del escndalo institucional por las coimas que un ministro de Trabajo habra pagado a un grupo de legisladores de distintos partidos para que aprobaran la ley de reforma laboral propuesta por el Ejecutivo. Se supone que la maniobra cont con el aval del jefe de Estado. El Mani pulite marc el fin de los partidos polticos clsicos y dio inicio, segn algunos, a la segunda repblica italiana aunque, en rigor, la constitucin del pas siga siendo esencialmente la misma de 1948 a diferencia de las cinco repblicas francesas y sus propios diseos constitucionales. De la implosin naci una mirada de agrupaciones

, simplificadas luego con los rtulos centroderecha y centroizquierda; una plyade electoral que oblig a concertaciones multipartidarias para gobernar el pas. Desde entonces, basta el disenso de uno de los aliados de

Italia 1, Canal 5 y Red 4. Existe un tercer polo llamado La 7, otro canal privado de la empresa Telecom Italia que ocupa el sptimo puesto de la grilla luego de los seis canales que en total pertenecen a la RAI y a Mediaset. El usuario italiano dispone adems de la opcin de televisin satelital por medio del servicio Sky Tv, de Rupert Murdoch, un facsmil de DirecTv en la Argentina.

De la reacomodacin del sistema partidario surgi la polmica Lega Nord, un movimiento que mediante apelaciones a una identidad tnica local promueve de la independencia del norte de Italia y que por ensima vez reabri la discusin sobre la delicada idea de identidad nacional italiana. Delicada porque las actuales identidades regionales y lingsticas de Italia preexisten a la unificacin del territorio nacional; una realidad que supo colocar dificultades a la emergencia de un comn sentimiento de italianeidad. A diferencia de la creacin del Estado argentino, que a posteriori vio a sus hacedores ocupados en la creacin de una identidad nacional antes inexistente (la nacin coincidi con la organizacin territorial), la gnesis del Estado italiano involucr a una serie de regiones-Estado que ya se sentan unidas entre s por cultura, idioma e historia. Estas diferencias pre-estatales, que en los Balcanes estallaron como reivindicaciones tnicas, en Italia retornan con la forma de reclamos econmicos. La complejidad de una definicin de identidad italiana involucra temas como la debilidad del Estado nacional, la ineficiencia de los instrumentos de nacionalizacin y de sus estructuras administrativas, la ausencia de una cultura del servicio pblico y la omnipresencia de la poltica. Para profundizar en el tema aconsejo el captulo La assenza storica di Stato en Galli della Loggia, Ernesto (1998).

. La experiencia de coaliciones partidarias post Mani pulite resultara ajena a la cultura poltica argentina, sobre todo luego del fracaso de la llamada Alianza (1997-2001), hbrido entre la Unin Cvica Radical (UCR) y el Frente Pas Solidario (Frepaso). En 1999 el entonces primer ministro italiano Massimo DAlema visit la Argentina y se entrevist con el candidato presidencial de la Alianza, Fernando de la Ra. Ya los Democrticos de Izquierda (DS) italianos se acercaban al Frepaso, luego de aos de dilogo poltico exclusivo con el radicalismo. El mandatario italiano explicaba a los argentinos el xito de El Olivo, una coalicin fundada en 1995 por el ex democristiano Romano Prodi, expresin que una a los mayores partidos del centroizquierda italiano (excluido Refundacin Comunista). Ms tarde, esa formacin fue sustituida por La Unin, tambin liderada por Prodi, una mega coalicin partidaria de centroizquierda que tiene dentro a catlicos y a comunistas, los viejos protagonistas del nosotros dividido de Bodei. Una ingeniera poltica de extrema delicadeza, casi ajena en la experiencia poltica argentina de no ser por la heterogeneidad de la coalicin que en 1946 acompa a Pern en su primera eleccin presidencial. Gobernaron Italia desde mayo de 2006 hasta abril de 2008, cuando el gobierno cay y el liderazgo del espectro de la izquierda moderada fue retomado por el Partido Democrtico, la nueva experiencia poltica encabezada por el ex alcalde de Roma, Walter Veltroni, que reemplaz a La Unin en su intento por crear un bipolarismo al estilo estadounidense o espaol. La proliferacin de sistemas de alianzas, tanto de un lado como del otro, no signific necesariamente la consolidacin del protagonismo de los partidos como actores de la democracia. Por el contrario, se increment la personificacin de la poltica en la figura de lderes carismticos o de persistente presencia meditica. El fenmeno fue acompaado por el ingreso en la arena poltica de los tcnicos, hombres del mundo financiero y acadmico que acuden al servicio de la poltica para gestionar crisis cuando el sistema partidario colapsa. Los interinatos de Carlo Azeglio Ciampi (1993-1994), ex director del Banco Central italiano, y de Lamberto Dini (1995-1996), su vicepresidente en el directorio del Banco, fueron llamados gobiernos tcnicos que condujeron el eplogo de legislaturas truncas. Desde entonces, la figura del tcnico fue intercambiable, transversal a los partidos polticos gracias a su verstil perfil apartidario y a su cartera de contactos internacionales con los centros de poder financiero mundial. El tcnico se convirti en interlocutor vlido para cualquier coalicin de gobierno. Domingo Cavallo, en la Argentina, fue ministro de Economa de dos gobiernos sucesivos (el PJ de Menem y la UCR de De la Ra), encabezados por los partidos histricamente rivales que en la campaa electoral se presentaban como antinomias insalvables. Cavallo sola ser un punto de referencia para las negociaciones con Washington y el Fondo Monetario Internacional. Otra figura de perfil tcnico fue la de Roberto Lavagna, convocado en 2002 por el gobierno de transicin de Eduardo Duhalde ante la casi acefala de la cartera de Hacienda. Los hombres de partido se agotaban; no deseaban truncar sus carreras polticas tratando de encauzar una economa desquiciada. Se recurri entonces a este embajador argentino ante la UE que haba servido al radicalismo en tiempos de Alfonsn como idelogo del Mercosur. De ser una figura de emergencia, provisional, Lavagna pas a ser el pilar del modelo de recuperacin econmica argentina conducido por el peronismo (ver Marini op. cit, pp. 52-57). Tampoco faltaron en ambas naciones descontentos masivos contra el sistema poltico de partidos y la idea, por momentos fascista, de hacer poltica sin polticos. En Argentina, el hasto hacia la clase dirigente se cristaliz en la frase Que se vayan todos, en 2001. Vaffanculo, en la Pennsula, fue la expresin soez de los italianos contra sus polticos, en 2007. Estos movimientos de la anti-poltica fueron capitalizados en ambos casos por dos cmicos, Nito Artaza y Beppe Grillo, respectivamente.

Tanto la Argentina como Italia padecieron violencia, terrorismo, inflacin, corrupcin, mafias, fracturas. Luego de gobiernos neoliberales que orientaron la poltica exterior hacia Washington en desmedro de la atencin a sus socios regionales, ambas naciones retomaron la va de los

proyectos comunitarios. Pero la Argentina, que tiene ms riquezas naturales y energticas, est notablemente ms atrasada. Mientras Italia, que vivi en medio de la Guerra Fra 47 de sus 60 aos de repblica, alcanz el estatus de sptima economa mundial (an hoy Italia forma parte del G8), posicin que todava conserva a pesar de su nulo nivel de crecimiento econmico en 2003 y en 2005. Segn el instituto alemn de investigaciones econmicas IWD, el PIB de Italia aument entre el 2000 y el 2006 tan slo un 0,9 por ciento real anual: el ltimo lugar en Europa. Mientras en este perodo el comercio mundial creci un 40%, las exportaciones italianas lo hicieron slo un 2%. Debido al euro, Roma ya no puede compensar como antes la productividad con una devaluacin de la lira, lo que antes de la introduccin del euro impulsaba las exportaciones y era una prctica ms que recurrente de sus gobiernos.

Hasta los aos sesenta, dcada del boom econmico, Italia exportaba poblacin masivamente. Las remesas enviadas por los emigrados a sus familias representaron un beneficio sustancial para la economa italiana de posguerra y su balanza internacional de pagos. En el decenio de 1902 a 1912 las remesas cubrieron el 61% del excedente de las importaciones sobre las exportaciones causado por la necesidad de aprovisionamiento de materias primas para la embrionaria industria siderrgica. El senador italoargentino Luigi Pallaro, electo en Argentina como representante de la jurisdiccin Amrica del Sur, estim que en los diez aos que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, cuando en Italia la situacin era muy difcil, de los emigrantes llegaron 30 mil millones de dlares

. El ltimo estudio de la Fundacin Migrantes, presentado en abril de 2007, estima en 3.568.532 la cantidad de italianos residentes fuera de la Pennsula (una cifra ligeramente superior a la registrada en el A.I.R.E. consular -Anagrafe degli Italiani allEstero) y entre 60 y 70 millones los oriundos, quienes tienen derecho a la ciudadana italiana. A estos nmeros se suman 150 millones de personas que en el planeta hablan el idioma italiano. Los tres millones y medio de nativos se distribuyen as: Europa es el continente con mayor presencia, con el 57,3% del total. Sigue Amrica con el 34,3% y Oceana con el 3,6%. Ms lejos se ubican frica, con 1,3%, y Asia, con 0,7%. Las comunidades residentes en Suiza, Alemania y Argentina superan el medio milln, las ms numerosas del mundo. Durante el llamado siglo de la emigracin italiana de masa, desde 1865 a 1975, desde Italia partieron alrededor de 27 millones de ciudadanos, precis el senador italiano Franco Danieli (ver entrevista en Anexo). Literalmente, otra Italia ms all de las fronteras, que conserva cdigos de valor ya en desuso (un ethos arcaico, dira Bodei), quiz olvidados o hasta desconocidos por la actual generacin de italianos peninsulares. Sicilia, Campania y Lombardia son las mayores comunidades regionales en el exterior. Pero aquel flujo migratorio, inmortalizado en el imaginario popular por las valijas de cartn y los abrigos reciclados, se extingui hacia la mitad de los aos setenta y, en menos de una generacin, Italia invirti la tendencia para convertirse en uno de los principales receptores de flujos inmigratorios de Europa. Mientras los ltimos movimientos migratorios de hace treinta aos eran intraeuropeos (Francia, Suiza y Alemania reciban italianos meridionales, espaoles, griegos, yugoslavos, polacos, etc.) y activamente promovidos para reclutar fuerzas de trabajo, el actual proceso absorbe a tientas la llegada de extracomunitarios en puestos precarios, secundarios o directamente en negro. La posicin geogrfica de Italia en el Mediterrneo es un puente para los pases de la Europa del Este (Albania, ex Yugoslavia) y para naciones del norte africano (Marruecos, Argelia, Tnez, Libia). El problema es europeo. La inmigracin desarticulada ya cambi la geografa social de Europa. Etnias que en las urbes conviven sobre la base de una mutua desconfianza e indiferencia. Si Espaa e Italia son las puertas de acceso al continente, pases como Alemania suelen ser el destino final. La metfora usada por el periodista Severgnini deviene realista: Italia pende como un fruto sobre la cabeza de los pobres de frica, de los Balcanes y del Cercano Oriente. Con slo

(op. cit., 8). La Argentina, por su lado, recorri un camino en sentido inverso: desde 1880 hasta 1955 fue un masivo receptor de inmigrantes europeos. Su legislacin nacional promovi la llegada de los extranjeros ofrecindoles tierras, trabajo y ciudadana. Pero a partir de los aos sesenta por motivos polticos- y ochenta por razones econmicas-, los argentinos iniciaron una lenta pero constante emigracin hacia EE. UU. y Europa mientras el pas reciba el aflujo de ciudadanos de naciones limtrofes, atrados por la sobrevaluacin de la moneda argentina.

Pero Italia envejece. El promedio de ancianos es superior al resto del continente, como rcord de ancianidad alcanz su clase dirigente. La Comisin europea ha estimado que en 2050 las italianas vivirn hasta los 89 aos y los hombres hasta los 84, con el 27% de la poblacin entre los 60 y 79 aos. La llamada tasa de sustitucin, que designa el nmero de hijos que cada mujer debera tener para que la poblacin mundial permanezca constante, es de 2,1. Pero en Occidente la natalidad est muy por debajo de este dgito. El promedio de la UE es de 1,47 hijos por mujer y el de Italia, un record: 1,32 hijos (datos del Istat, 2006). Sin embargo, la poblacin italiana no desciende porque es compensada por una inmigracin permanente que suele ocupar las tareas y oficios abandonados por los italianos. Ya en 2006 nacieron en el pas muchos ms hijos de extranjeros. La cada de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la poblacin (por cada nio italiano hay cinco abuelas) representan tambin la reduccin progresiva de la fuerza laboral que sostiene los costos de los sistemas de previsin social y sanitario. Mientras, los pedidos de asistencia a los ancianos aumentan. La economa del Estado social europeo siente las consecuencias de su recalentamiento debido a este desfase. Italia destina al pago de jubilaciones 14,2% de su PIB, lo que coloc en la agenda poltica el debate sobre la extensin de la edad mnima para jubilarse. Pero la longeva poblacin italiana y del resto de Europa occidental- puede aumentar las riquezas del pas: si la tendencia se sostiene y los italianos modifican su actitud laboral, cada nueva generacin tendr una vida productiva mayor a la anterior. Segn estimaciones de la organizacin Caritas, difundidas el 31 de mayo de 2006, en diez aos Italia se convertir en el segundo pas de inmigracin de Europa despus de Alemania, y en uno de los mayores del mundo. Los datos prevn que el total de inmigrantes con permiso de residencia se redoblar al pasar de los 3 millones del 2005 a alrededor de 6 millones en 2015. La poblacin extranjera, considerando los recin nacidos, aumentar en 300 mil personas. La merma, sin embargo, es evitable si se mantienen ciertos niveles de inmigracin. El estudio calcula que gracias a los extranjeros el saldo migratorio puede ser positivo en 5,7 millones. Ante la disminucin y el envejecimiento de las poblaciones, la ONU ha propuesto programas de migraciones de reemplazo. Italia, por ejemplo, necesitara 6.500 inmigrantes por ao por cada milln de habitantes. Muchas pequeas y medianas empresas, que representan la estructura econmica regional italiana, deberan cerrar o reducir drsticamente su produccin sin la presencia de trabajadores extranjeros. Sin el aporte de los inmigrantes, el producto per cpita de las economas alemana e italiana habra cado 1,5% y 1,2%, respectivamente, desde 1995 a 2005. El dato lo aport Caixa Catalunya, la institucin financiera espaola cuyo estudio revel cmo en dicho decenio el crecimiento anual de 1,8% en el PIB per cpita de los entonces quince Estados de la UE fue posible gracias a la aportacin de los inmigrantes. La mayora de los pases europeos sufrira cadas de su producto por habitante si se prescindiese de la contribucin de los inmigrantes al mercado de trabajo

Entre 1850 y 1914, Iberoamrcia representaba el 8% del comercio mundial. En las dcadas previas a la Segunda Guerra Mundial, las 2/3 partes de las exportaciones mundiales eran alimentos y materias primas, justo lo necesario para el modelo agropecuario y no industrializado de la Argentina, el nico pas que mejor su posicionamiento internacional sin haber participado en la Revolucin Industrial (Ferrer 2000, 360). Pero el cambio en las condiciones sistmicas y en los patrones de relacin hizo que hoy la misma regin apenas alcance 3% del comercio mundial, la misma medida que actualmente ocupa slo Italia. Hace ms de medio siglo el ingreso per cpita de la Argentina era casi el doble del de Italia. Hoy es tres veces inferior. En la relacin comercial de la Argentina con la UE, Italia ha sido dentro del bloque continental uno de sus mayores socios, aunque hoy la balanza comercial del pas sudamericano sea deficitaria con Italia. Italia es el principal exportador hacia Argentina dentro de la Unin Europea, con una cuota de mercado del 4% en una escala global en 2000. Esto le permiti ser la tercera entre los pases exportadores hacia Argentina y la quinta economa entre los importadores. Respecto del flujo de inversiones, Italia se ha convertido en uno de los mayores inversores en Argentina, con una participacin de alrededor del 5% de las inversiones extranjeras directas en el perodo 1995-2000. Esto le permite () seguir a Espaa, EE. UU., Francia y Canad en la clasificacin de los mayores inversores mundiales en el pas sudamericano (Girandi op. cit.). Destacados grupos financieros y econmico-productivos italianos operan en Argentina: Benetton, Camuzzi, Ferrero, Fiat, Italgas, Pirelli, Banca Nazionale del Lavoro, Banca Intesa, Generali Assicuazioni, Sea-Aeroporti di Milano

. Con un cuadro regional de similares caractersticas al argentino, persisten en el interior de Italia desequilibrios entre el Norte rico, industrializado, y el Sur, con rentas ms bajas y estigmatizado por un pasado y un presente de cultura mafiosa. Las regiones septentrionales producen algo ms del 70% del PIB del pas. Pero si se tiene en cuenta la heterogeneidad del territorio italiano, la tradicional bipolaridad Norte-Sur se vuelve una realidad cudruple

. Las cuatro italias son la del Sur, an de predominante base agraria; la del Noroeste, con el ex tringulo industrial Miln-Turn-Gnova; la Italia del Noreste, duea de un llamado capitalismo molecular caracterizado por la presencia de micro emprendimientos, a diferencia de la industria de escala propia de las grandes empresas al estilo fordista; la Italia central, formada por las regiones rojas, as conocidas por sus tradicionales

inmigracin (4,8 puntos de diferencia). En el extremo est Francia, que en el mismo caso hipottico podra pasar de 1,6% a 0,3% (una tasa di variacin de 1,3%). Alemania e Italia encabezan la lista de dependencia (-1,5% y -1,2% anual, respectivamente), seguidas por Suecia (-0,8%) y Espaa, Portugal y Grecia (los tres con un -0,6%).

El Grupo BNL retir su presencia en la Argentina en 2006 mediante transferencia de sus activos y pasivos a la banca britnica HSBC. La operacin se complet en alrededor 155 millones de dlares. La decisin fue tomada luego de la crisis argentina de 2001. Por su parte, la empresa italiana Camuzzi, concesionaria del servicio pblico de distribucin de gas y electricidad, suspendi los recursos contra el Gobierno argentino interpuestos ante la CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, del Banco Mundial), luego de un acuerdo que prev la suba de las tarifas, congeladas desde la devaluacin de la divisa argentina en enero de 2002.

Geopolticamente, el anlisis es an ms rico. La cadena montaosa de los Apeninos, espina dorsal de Italia, ha alimentado la lectura de diferencias entre Este y Oeste, a las que se suman tantas otras Italias: la continental, que se extiende en la llanura padana y es permeable al influjo transalpino; y la mediterrnea, en contacto con influencias transmarinas. Tal diversidad favoreci la presencia contempornea en el territorio de heterogneos pueblos conquistadores; un rasgo que a la postre se traducira en la dificultosa legitimacin de una identidad nacional italiana postunitaria. Hans Morgenthau, padre del realismo en poltica internacional, repar en la geografa italiana como elemento de poder al sealar que la morfologa de los Alpes, cuyos declives caen hacia la zona sur y su parte ms escarpada da al Norte, result decisiva en las relaciones internacionales italianas ya que este accidente geogrfico complic la invasin de Europa central desde Italia, mientras que facilit la invasin de Italia desde el norte. Por lo tanto, concluye el acadmico alemn, Italia debi soportar ms invasiones de las que pudo encarar por su cuenta (cfr. Morgenthau 1948, 144). Si bien se mira, la inclinacin longitudinal del eje de la Pennsula itlica coloca a su extremo meridional en posicin sudeste, oriental respecto del septentrin. De esta manera, muchas ciudades italianas del sur estn atravesadas por los mismos meridianos que tocan el corazn de la Europa del Este y balcnica, con ciudades como Sarajevo, Budapest y Varsovia. En efecto, ciertas representaciones cartogrficas del Renacimiento orientaban al

gobiernos de centroizquierda (Toscana, Umbria, Emilia-Romagna y Marche). En el centro se destacan las pequeas industrias cuya produccin se caracteriza por la relevancia del territorio donde opera, como lo demuestran la produccin del cuero toscano y del calzado marchigiano. La Italia del Noreste se mantiene como timonel de la economa del pas. Por dcadas, Italia fue la economa enferma de Europa. Pero a diferencia de los pases del Mercosur, especialmente de los ms pequeos, la economa italiana como la espaola- ha recibo un impulso notable con la participacin en la Comunidad Econmica Europea. Hoy se basa principalmente sobre la industria, la agricultura y el turismo actividad, la ltima, que representa entre 10 y 12% de su PIB. La industria textil puede considerarse la ms antigua industria italiana. La alimentaria, por su parte, se encuentra muy ligada a las actividades primarias (agricultura y ganadera); sin embargo, utiliza gran cantidad de productos importados que lesionan la industria local por la competencia de precios. La agricultura italiana, desde el punto de vista territorial, no est favorecida por la naturaleza: el 80% del territorio es zona montaosa, pero no hay un solo centmetro de tierra desaprovechado. Como en Argentina, la vid, el olivo y los ctricos constituyen los cultivos leosos de gran renombre y difusin. Mientras Italia es un importador neto de energa en materia de gas, carbn y petrleo, la Argentina cuenta con abundantes recursos energticos y con una significativa diversidad de fuentes, como la hidroelctrica y el gas, adems del petrleo, carbn y uranio. Segn el estudio Panorama Internacional de la Energa 2006 de la Administracin para la Informacin Energtica de EE. UU., la Argentina puede incrementar sus volmenes de produccin petrolera en al menos 65.000 barriles por da en los prximos tres aos y convertirse en productor de 1 milln de barriles por da, en diez aos. El pas tambin est dotado de fuentes no convencionales de energa, tal el caso de la geotrmica, elica, mareomotriz, solar y biomasa. Sus centrales nucleares Atucha I y II (esta ltima construida en un 80%), generan energa nucleoelctrica con 319 MW y 600 MW de potencia, respectivamente. En 2006 las autoridades argentinas anunciaron la prolongacin de la vida til de la central nuclear Embalse y la terminacin de la construccin de Atucha II. Adems, se inform sobre la creacin de una cuarta central y sobre la reanudacin de la produccin de uranio enriquecido en el complejo tecnolgico Pilcaniyeu, en la provincia de San Juan. Particular relevancia tiene en la Pennsula el mundo de las pequeas y medianas empresas (pymes)

: son el 95% de las firmas y tienen un promedio de menos de diez personas empleadas. Las pymes representan el 26% de las exportaciones de Francia; el 40% de Corea y el 56% de Taiwn. En Italia los datos difieren, pero no bajan de 60%. De este porcentaje, 36% de las exportaciones las realizan empresas con menos de doce empleados. Hasta esa cantidad, son subsidiadas, no pagan impuestos, ni siquiera los laborales. Existen 11 mil pymes, con buen nivel tecnolgico en diseo de producto. Se distinguen por la amalgama de buen proceso, buen diseo, buen producto y buena coordinacin empresarial, lo que les abri mercado en 65 pases. Con su conocimiento y experiencia en el rubro, el pas hizo de las pymes un slido modelo de desarrollo industrial que an hoy constituye el corazn de su economa. En cuanto al proceso de internacionalizacin de sus pymes, la diplomacia comercial italiana junto a actores privados se propuso asistir, tutelar y promocionar el sistema productivo de su pas en el proceso de radicacin en el exterior. Busca fortalecer el concepto de made by Italy frente al de made in Italy (cfr. Mastrojeni 2005). Con la ley 56 del 31 de marzo de 2005 Italia racionaliz la accin del Estado a favor de sus empresas y, al menos en la letra de la disposicin, cre en el exterior un estructura central de referencia dentro de la red diplomtico-consular: el Portal nico o Portal Italia, una sede en donde los empresarios italianos deberan encontrar toda la asistencia para insertarse en mercados extranjeros. Las embajadas y consulados, dueos de una comunicacin privilegiada con las autoridades del pas hospedante, desempearan junto con las oficinas del Instituto Italiano de Comercio Exterior, las Cmaras de Comercio italianas y las asociaciones de los italianos en el exterior un rol de defensores de las necesidades de las empresas frente a la administracin pblica extranjera, ofreciendo apoyo en las licitaciones pblicas, acceso a los mercados y proteccin de los inversiones. ExTender es el sistema operativo

La Argentina fue el primer pas latinoamericano en reconocer formalmente al Estado de Italia, cuya conformacin unitaria concluy el 17 de marzo de 1861. Tal gesto anticipaba la voluntad europesta argentina y los vnculos que sealaran la vida comn de ambos Estados. Pero los recientes resquemores bilaterales interfirieron y siguen hacindolo- en la prosperidad de sus relaciones comerciales. Tensas fueron las reuniones entre ambas naciones en las rondas del FMI, por la reestructuracin de la deuda externa argentina durante el bienio 2004-2005, operacin que aplic sobre los tenedores de bonos de la deuda (entre ellos, muchos italianos) un quita de casi 75% del valor de sus ttulos. Aproximadamente 400 mil italianos tenan un total de 20 mil millones de bonos argentinos en sus carteras de inversin, ahorro y jubilacin, algo as como 14,5 millones de dlares, segn estimaciones del Ministerio italiano de Economa

. Italia es el pas con mayor cantidad de bonistas afectados por el canje de deuda. Aunque el gobierno argentino capitaliz internamente la hazaa de la deuda como un paso histrico sin precedentes contemporneos, dicha reduccin en sus obligaciones puso en discusin la confiabilidad que se supone un pas debera inspirar para relanzar su imagen internacional y estimular nuevos procesos de inversin extranjera. De all, una seguidilla de vrtices con Italia. La opinin pblica italiana, adems de la alemana y la japonesa, result ser la ms irritada con la Argentina. El gobierno italiano fue vocero de la Banca, se sum al malestar de su opinin pblica y critic con enjundia a la administracin argentina por la quita en sus pasivos. La respuesta no se hizo esperar y, desde aquel cenit, las relaciones bilaterales atraviesan frecuentes momentos de desconfianza mutua y discordia.

La diplomacia pblica tiene una gran tarea de cara a la ciudadana italiana. Respecto a la crisis de los bonos, Severgnini observ que hay 450 mil personas a las que les han dicho: tomen los bonos, un estado no puede fracasar. Son 450 mil personas que no dicen cosas agradables de la Argentina, pequeos embajadores que no les estn haciendo a ustedes buena publicidad. Si les sumamos familias y amigos, estamos hablando de dos millones de personas. Tener dos millones de embajadores en contra es un problema muy serio

. Ante la opinin pblica europea, el gobierno argentino ensay dos estrategias: por un lado, la de mostrarse como vctima de planes econmicos propuestos por el FMI y aplicados con la complicidad interna de una dirigencia poltica ligada a la especulacin del sector financiero y bancario. Por el otro, la clave de la gestin del equipo econmico en su gira por Italia y Alemania fue convencer a los bonistas sobre la responsabilidad de los bancos de sus pases en la colocacin de bonos a sabiendas de la vulnerabilidad de la economa argentina. Mientras los

El sistema productivo italiano en los mercados internacionales integra a las casi 150 oficinas comerciales que operan en las 238 sedes diplomtico-consulares italianas, junto con las 104 oficinas del Instituto para el Comercio Exterior y las 66 Cmaras de Comercios italianas en el exterior.

Cfr. Problematiche relative allofferta pubblica di scambio volontaria sulle obbligazioni argentine per le quali stato dichiarato il default. Audizione dellex ministro dellEconomia e delle Finanze, Domenico Siniscalco. VI Commissione della Camera dei Deputati. Roma, 13.01.2005.

El presidente argentino dijo que no somos nosotros, los argentinos de bien, los que hemos estafado a los bonistas italianos. Mucha responsabilidad tienen esos bancos que ya saban que eran bonos insolventes y se los fueron a vender a los queridos jubilados italianos, engandolos. Que se hagan responsables de lo que hicieron (26.11.2004). Sobre la postergacin de la apertura del canje de bonos en default en Italia, el mandatario Nstor Kirchner agreg: Qu actitud distinta la del gobierno italiano en relacin con la reestructuracin de la deuda, comparada con la que tuvimos nosotros, que les abrimos nuestro corazn y los brazos a los italianos en los peores momentos (). Nos duele la actitud de Italia y pedimos que se rectifique (28.11.2004). El nivel de estancamiento de la relacin bilateral qued demostrado cuando los votos de los italianos residentes en Argentina fueron clave para definir la victoria del centroizquierda en Italia, con la mayora en el Senado, derrotando a la Casa de las Libertades, la coalicin de Berlusconi en el gobierno. Entonces, en las calles de la Argentina se vieron afiches que rezaban Romano Prodi. La esperanza de una nueva relacin. Gracias italianos residentes en la provincia de Buenos Aires. El cartel llevaba la firma de Felipe Sol, gobernador de la provincia de Buenos Aires y, en aquel momento, aliado poltico de Kirchner.

ttulos de la deuda pblica italiana arrojaban una renta de 4,75%, los bonos argentinos daban intereses de 12%; ms atractivos, aunque de mayor riesgo. El riesgo conciente que significaba la compra de ttulos argentinos fue el centro de la argumentacin usada por el gobierno de Kirchner para trasladar responsabilidades a la banca italiana y legitimar su propuesta de quita. Tctica que tuvo por marco la estrategia general de lograr la aceptacin de los mercados sin comprometer el sustento del modelo econmico argentino. La reestructuracin de la deuda era presentada como la nica compatible con un proceso de crecimiento y equidad continuado (cfr. discurso del ex ministro argentino de Economa y Produccin, Roberto Lavagna, 12.01.2005). Pero la estrategia argentina adoleci de coordinacin. En nombre del Estado, el secretario argentino de Finanzas utiliz la pantalla de la RAI para, literalmente, pedir perdn a los italianos afectados por el default y la reestructuracin de la deuda externa. Este paso en falso comprometi la tctica de sobreseer a la Argentina de su culpabilidad, mostrarla como presa de condiciones macroeconmicas no buscadas, al tiempo que estigmatizar el rol de la banca europea y su usura en la venta de bonos argentinos. De la prensa europea, la italiana fue la ms crtica en cuanto al canje de deuda y la que ms espacio dedic en las primeras planas de sus peridicos. Lo demuestra el monitoreo de medios del centro argentino de estudios Global News (2004), cuyo informe asegura que mientras el resto de los medios europeos, estadounidenses y latinoamericanos incluyeron algunas valoraciones positivas sobre la reestructuracin de la deuda, en Italia no se public ninguna nota positiva sobre el canje. Dos de los diarios italianos ms ledos comentaron:

Il Sole 24 Ore: Segn el dicho popular, la esperanza es lo ltimo que muere. Sin embargo, no es as para los italianos que rechazaron la oferta de canje argentina y que actualmente tienen US$ 8.000 millones de viejos bonos tango, aislndose del resto del mundo que adhiri en masa. En la atormentada y complicada reestructuracin de la deuda en default de Argentina, la mayor de todos los tiempos, los bonistas poseedores de viejos ttulos ahora no saben qu deben esperar. La ltima esperanza, si la hay, dnde est? Los italianos que no adhirieron a una prdida de capital equivalente al 70%, han comprometido la recuperacin del otro 30% y se estn enfrentando con el fantasma de una prdida total.

La Repubblica: Venci Argentina. La adhesin global al canje de bonos tango en default es de 76,07%. (...) En tanto, se delinea un caso Italia, donde 350.000 ahorristas (3 de cada 4) no adhirieron a la oferta. Ahora tienen dos caminos: hacer juicio a los bancos que les vendieron los bonos, o bien, confan en la Task Force Argentina (apoyada por los bancos italianos) que pretende denunciar a la Argentina en sede internacional y pedir el embargo de los bienes del pas.

Dijo que el reproche es para Berlusconi por rechazar la propuesta argentina por la deuda. Y culp a los bancos que les vendieron bonos insolventes a los jubilados italianos.

As lo admiti una fuente de la Embajada a Clarn. Dijo que la Cancillera italiana se pronunciar maana. Kirchner le haba reprochado al primer ministro por el endurecimiento de su gobierno ante el tema del default.

Kirchner haba criticado a Berlusconi por las trabas a la salida del default. Ayer el embajador pidi una audiencia y expres la sorpresa y amargura de su pas por estos dichos. Argentina justific su postura.

La estrategia argentina, rechazada por la intransigencia del gobierno conservador de Silvio Berlusconi, encontr ms tarde en el gobierno del centro-izquierda posiciones cercanas, segn puede deducirse de las declaraciones del subsecretario de Asuntos Exteriores de Prodi: Lamentablemente, eran alrededor de 450 mil personas fsicas, con una familia a cargo, personas modestas que probablemente mal aconsejadas han invertido parte relevante de sus patrimonios con un resultado catastrfico. Esto, objetivamente, ha determinado un problema serio que no concierne al Gobierno. Este es un problema entre bancos, personas individuales y una realidad de un Estado que vivi una fase tan dramtica (cfr. Di Santo, art. cit. en Anexo).

Taxativa es al respecto la Declaracin de Viena de la cumbre UE-ALC de 2006. Establece que el problema de la deuda requiere un compromiso continuo de la comunidad internacional, a fin de encontrar soluciones durables y equitativas; enfatizamos que los acreedores y los deudores deben compartir la responsabilidad de prevenir y resolver

, y contrarrestndolas con la mencionada participacin idnea y oportuna en los asuntos mundiales. La UE ofrece un saludable ejemplo de cmo la presencia y el aporte de los pases menores -econmica y geogrficamente- pueden equilibrar la presencia de los ms grandes e inyectar dinamismo a los debates intrabloque. No se trata aqu de abonar una concepcin idealista de la realidad mundial ni de recluirse en el pesimismo hobbesiano (el camino debiera ser ms bien eclctico). Pero s de suponer, apoyados sobre el citado concepto de autonoma relacional, que la confluencia de voluntades entre Estados y actores no estatales puede contribuir con una mejor gobernabilidad del sistema mundial. No en vano las actuales agendas argentina y brasilea de poltica exterior colocan al Mercosur en primer lugar, entre otras coincidencias que se suponen coordinadas, como la cancelacin por parte de ambos pases de sus deudas con el FMI, en el segundo semestre de 2005, y la decisin de no enviar tropas a la frontera lbano-israel en agosto de 2006. En este apartado se examinarn los intereses y objetivos de la poltica exterior argentina, a partir de los cuales construir una estrategia de diplomacia pblica que, como se dijo, mira a aumentar la presencia en la agenda de asuntos internacionales y a que sociedades extranjeras comprendan el porqu de las decisiones externas del pas. Asimismo, conocer la agenda internacional argentina ayudar a determinar cules son los pases centrales para su estrategia mundial.

a. la profundizacin de la alianza estratgica con Brasil como modo de fortalecer la base de insercin poltica y econmica argentinas en el contexto internacional; el fortalecimiento de la asociacin estratgica con Chile, la estabilizacin de los vnculos con Venezuela y con Bolivia, la mejora de la relacin bilateral con los otros pases limtrofes;

b. la integracin regional de tipo poltico, econmico, cultural y educativo, no slo aduanero y comercial; la ampliacin del comercio interregional; impulsar el empleo de monedas locales (el Peso y el Real) en el comercio bilateral intrabloque argentino-brasileo, en sustitucin del dlar;

c. el desendeudamiento externo y, paralelamente, la recuperacin de la credibilidad exterior del pas frente a sus principales interlocutores en el mundo industrializado (entre ellos, Italia);

d. la reforma de la ONU hacia una mayor multilateralidad y democratizacin en su estructura y proceso de decisin; y del FMI, para mejorar la representacin de los pases en el organismo, segn sus posiciones relativas en la economa mundial, y reforzar la representacin de los pases menos desarrollados. La poltica exterior argentina, en consonancia con la brasilea, propone cambiar el sistema de representacin en el directorio del FMI, flexibilizar sus condiciones para el otorgamiento de crditos a los pases en desarrollo y solicitar el consentimiento de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) ante ciertas reformas laborales sugeridas por el FMI como condicin para alguno de sus prstamos;

Con 67% del territorio y 70% de la poblacin del Mercosur, Brasil genera 68% del PIB del bloque. Uruguay, en cambio, representa al 1% del territorio; al 1,3% de la poblacin y genera 1,5% del PIB del Mercosur. En 2005, las exportaciones e importaciones con Brasil fueron significativas para la economa uruguaya, pero a la inversa representaron un porcentaje nfimo. Cfr. ELAS, Antonio. Las paradojas del Frente Amplio en Le Monde

f. la promocin de una mayor equidad y beneficio en las relaciones comerciales internacionales y fortalecimiento de la posicin negociadora de los pases socios. En la reunin de la OMC de Hong Kong en diciembre de 2005, la Argentina solicit reformulaciones en las condiciones de intercambio comercial, objetando los subsidios agrcolas de la UE y las subvenciones a la exportacin. En particular, se pide la modificacin de la Cuota Hilton (un lmite que Europa mantiene a las importaciones de carne argentina), de la PAC (Poltica Agrcola Comn de la UE), la apertura del mercado estadounidense para los productos agrcolas y crnicos y, con ello, la exclusin progresiva de aranceles y subsidios agrcolas. Este grupo de objetivos coincide con los propuestos en la Ronda Doha de la OMC, en noviembre de 2001. El proteccionismo del comercio agrcola mundial aplicado por EE. UU., Europa y Japn mediante incentivos a los productores domsticos y la imposicin de barreras arancelarias contribuye a limitar las exportaciones argentinas. La PAC de la UE tiene subsidios que representan casi 50% del presupuesto total comunitario. Europa es proteccionista en los sectores donde la Argentina es competitiva;

g. la exploracin de formas alternativas de energa como la nuclear, la solar, la elica y la hdrica. La Argentina forma parte del directorio de quince pases del Organismo Internacional de Energa Atmica. Junto con Brasil ha construido su propia tecnologa de enriquecimiento de uranio. Ambas naciones buscan la independencia energtica nuclear. Son las nicas en Amrica latina que han desarrollado el ciclo completo de combustible nuclear: dominan desde la extraccin del mineral de uranio de las minas hasta su conversin en pastillas de uranio ligeramente enriquecido para alimentar centrales nucleares. Argentina es hoy uno de los treinta y dos pases que posee reactores nucleares con fines comerciales. La energa elctrica producida en Argentina a travs del recurso nuclear representa 8% del total. As, el porcentaje argentino es cercano al de Sudfrica y Rumania, y el doble de lo que se genera en Brasil, Holanda o la India, en trminos de porcentaje con respecto al total de electricidad producida. El pas se ha posicionado como lder mundial en la categora de reactores de investigacin, exportando su tecnologa a Per, Argelia y Egipto

/ comercio internacional / poltica energtica, sirve como matriz para diagramar un esquema con las naciones del mundo funcionales a estos propsitos y que, por lo tanto, formarn parte del objetivo internacional argentino (ver Tabla 4) y, por consiguiente, de la audiencia nicho para su proyecto de diplomacia pblica. Adems, la seleccin de los pases tiene en cuenta la cercana cultural, el vnculo poltico-econmico y su propio nivel de influencia sobre el escenario internacional. La presencia de militares y civiles en misiones de paz en el exterior tambin compromete los objetivos internacionales de un pas. La Argentina, por ejemplo, mantiene una contingente en Hait desde el derrocamiento de su presidente. Cumple as una accin de recomposicin institucional en el pas caribeo. Adems, forma parte del llamado Grupo de amigos de Hait, que integra junto con otros miembros de la Organizacin de Estados Americanos: Bahamas, Belice, Canad, Chile, EE. UU., Guatemala, Mxico, Repblica Dominicana, Venezuela y, en su rol de observadores permanentes, Alemania, Espaa, Francia y Noruega. La presencia italiana en la Pennsula de los

El mundo produce en electricidad nuclear lo mismo que en 1960 produca en electricidad proveniente de todas las fuentes combinadas. Existen en el planeta aproximadamente 440 reactores que producen el 16% del total de la electricidad generada en el mundo, comparada con el 39% producido por el carbn, el 19% por el agua, el 15% por el gas y el 10% por el petrleo. Se estima que en el mundo existen 32 reactores en construccin, que equivaldran a un incremento de 7,5% en la capacidad existente al momento. En Francia, la electricidad nuclear representa el 77% del total. En Lituania, el 78%. Pases como Finlandia, Blgica, Bulgaria, Hungra, Japn, Suecia o Suiza obtienen algo ms de un tercio de su poder elctrico de la energa nuclear (cfr. World Nuclear Association en CARI 2002). La energa nuclear se utiliza en quince de los veintisiete Estados miembros de la UE y representa 30% de la produccin elctrica del bloque. El 88 % de la energa mundial proviene an del trinomio petrleo, gas natural y carbn, que sigue siendo el motor de la economa mundial. Los pases industrializados hospedan el 25 % de la poblacin mundial y consumen el 75

. Con casi ocho mil militares en el exterior, hoy las fuerzas armadas italianas estn comprometidas en 24 misiones, en 18 pases, con un total de 7.730 militares. Estos y otros datos hacen de Italia uno de los pases ms comprometidos en el mundo con sus fuerzas armadas: el sexto en nmero de militares en el exterior, con unos ocho mil soldados empeados en misiones de paz (el tercero en este tipo de operaciones, luego de EE.UU. e Inglaterra).

En su ex colonia africana, Italia financia un proyecto de cooperacin de 2 millones de euros con el objetivo de promover el proceso de reconciliacin y el dilogo interregional luego de 14 aos de guerra civil, ausencia de gobierno central y despojo de instituciones de control social.

Al igual que con Italia, desde la salida de su anterior modelo econmico Argentina enfrenta serias dificultades en su relacin bilateral con Francia. Los temas sensibles son las tarifas de los servicios pblicos en manos de consecionarias francesas y la seguridad jurdica que afecta a las empresas del pas europeo. El pas galo anunci en 2007 la inversin de la empresa Alstom para la construccin de trenes bala que unan Buenos Aires con Rosario y con Mar del Plata.

Hasta el primer semestre de 2006, las exportaciones argentinas crecan a 16% en promedio, desde 2002, y las ventas hacia la India a 33%, el doble del promedio del crecimiento de las ventas argentinas al resto del mundo. El gigante asitico busca un tratado de libre comercio con Argentina y con Brasil.

Comunidad Andina de Naciones, creada en 1996 e integrada por Bolivia, Per, Ecuador, Colombia y Venezuela. Debido a desacuerdos por negociaciones comerciales bilaterales con EE. UU., Venezuela anunci en 2006 su retiro del bloque para sumarse como miembro del Mercosur.

A efectos tericos, los atributos de un pas pueden clasificarse en objetivos y subjetivos. Argentina, como nacin que rene caractersticas de todos los continentes, ofrece los siguientes atributos del primer tipo: es el octavo pas del mundo en superficie, con 2,7 millones de km y una poblacin estimada de 39.537.943 habitantes en 2005. Tiene una densidad de 14 hab/km, aproximadamente. Posee todo tipo de climas: tropical al Norte, templado en el Centro y muy bajas temperaturas en la Patagonia; diversidad en flora y fauna, con ecosistemas de praderas, desiertos, montaas, selvas, bosques, llanura. Su economa tradicional est basada sobre la agricultura y la ganadera, con la zona pampeana central del pas como uno de los territorios ms frtiles del planeta. Es el segundo exportador mundial de miel y se coloc en primer puesto cuando China se apart del mercado en 2003 por haber alterado sus productos. Es rico en produccin de carne, pesca y minera. Exporta energa hidroelctrica y es uno de los mayores productores de energa nuclear en Amrica latina (Rosales, op. cit., 23). Es autosuficiente en petrleo pero sus recursos de gas, exportados a Chile, escasean, por lo que importa de Bolivia y de Venezuela (cuarto exportador mundial de petrleo). Segn datos de la UNESCO de 2004, Argentina es el segundo pas en ndices de alfabetizacin de Amrica latina, con una tasa de 97,2%, igualada por Cuba y slo superada por Uruguay en el primer puesto (con 98,1%). Veamos ahora la dimensin subjetiva. Para mejorar los esfuerzos oficiales por promover una percepcin positiva en el exterior, el British Council conduce a menudo un sondeo mundial para determinar la imagen del Reino Unido en la opinin pblica extranjera de pases de su inters. Se conoce como Through Others' Eyes (A travs de los ojos de otros) y en su edicin de 2000 encuest en dos aos a ms de 6 mil jvenes lderes en 30 pases. Los resultados revelaron que el mundo se ha forjado una imagen ambigua de los ingleses. Si bien se descubri que una nueva generacin de lderes globales ve a Inglaterra con ojos positivos, a escala individual asocian al ciudadano ingls con una serie de percepciones negativas tales como la incapacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y actitudes hostiles hacia los extranjeros (Cfr. Do they mean us? en BBC News Online, 10 de noviembre de 2000). Pero adems de este sistema de encuestas a una poblacin clave, la percepcin de un pas en el exterior puede evaluarse mediante un monitoreo de medios como el que durante cuatro aos (2000-2004) realiz el citado centro argentino de estudios Global News, analizando 78 peridicos internacionales

tiene en las columnas deportivas de los diarios italianos una presencia significativa, producto de la actuacin de jugadores y deportistas argentinos en el pas desde hace mucho tiempo. Eso hace que los medios, sobre todo los especializados, muestren un flujo ms o menos constante de informacin sobre el deporte argentino. Ms all de eso, los otros temas que ocupan a la prensa diaria varan. Por supuesto, desde diciembre de 2001, el default sobre la deuda externa, que afect a casi medio milln de ahorristas italianos, es el nico que accedi a las primeras planas. Il Corriere della Sera, por ejemplo, sostiene que Argentina es la nica responsable de la situacin. Esta posicin est claramente alineada con los reclamos de Task Force Argentina, el grupo de ahorristas apoyado por la asociacin bancaria italiana que se rehus a participar en la oferta de canje de ttulos. Lo llamativo es que cuando comenz a hacerse ms evidente que la reestructuracin iba a ser exitosa, el diario, que hasta ese momento publicaba con asiduidad informacin al respecto, dej de informar sobre el tema casi por completo. La posicin de La Repubblica en este asunto es ms conciliadora, y refleja la responsabilidad compartida de los bancos italianos en la venta de ttulos de deuda argentina. El diario econmico Il Sole 24 Ore mantiene tambin una posicin neutra (). Salvo los directamente afectados por el canje de bonos luego del default, en general se aprecia a la Argentina

empleo, el crecimiento econmico y la mejora de los niveles de vida en los pases socios. Adems, postula ayudar a la expansin econmica en el proceso de desarrollo de los pases miembros como de los ajenos a la Organizacin.

El G77 agrupa a naciones en va de desarrollo, con el objetivo de adoptar posiciones consensuadas en temas de comercio y desarrollo, promover sus intereses econmicos y potenciar su capacidad de negociacin en la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). Aunque actualmente integrado por 128 pases, el Grupo mantiene en su denominacin el nmero que corresponde a la cantidad de miembros fundadores, en 1964.

como el pas ms glamoroso de Latinoamrica, de donde siempre provienen noticias inesperadas, pero que no terminan de hacer cambiar la concepcin de que se trata del gran pas de Sudamrica, sobre todo por lo que hace a las manifestaciones de su cultura, personalidades deportivas y recursos naturales (Global News op. cit.).

Del malestar por la reestructuracin de la deuda emergi el uso retrico del caso argentino como sinnimo de descomposicin institucional y bancarrota de las naciones. En 2005 y 2006, la prensa italiana reflej a menudo la opinin de personalidades y ciudadanos que vean en la desaceleracin de la economa de Italia el camino hacia un desenlace como el de la crisis argentina. Conclusiones del tipo otros cinco aos de gobierno de Berlusconi nos habran hecho terminar como la Argentina (Tutto Perugia, 27 de abril de 2006, opinin de un ciudadano encuestado); Italia sigue a la Argentina por el mismo camino de la ruina (Financial Times, 24 de marzo de 2006); Bajo crecimiento y reformas no implementadas, terminarn como Buenos Aires. Titulares que ocuparon pginas destacadas en diarios de tirada nacional: Italia sigue las huellas de la Argentina (Corriere della Sera, 25 de marzo de 2006), La economa italiana corre el peligro de una deriva como la argentina; Que el gobierno se despierte o terminaremos como la Argentina; Alarma roja para Italia: riesgo de deriva Argentina (La Repubblica, 26 de marzo de 2004). La crisis sirvi de ejemplo para tematizar en la agenda pblica el proceso de argentinizacin, trmino que sustituy a la idea de balcanizacin, concepto a menudo empleado por los europeos para referirse a la desintegracin territorial de los Estados, el eclipse de las sociedades nacionales (dos variables que, sin embargo, no aplican al caso argentino) y el desorden socioeconmico. Una nueva instancia para valorar los Estados fallidos (failed states). Ante la pregunta sobre qu tipo de semejanzas encuentra entre Argentina e Italia, uno de los funcionarios consultados por este estudio respondi que lamentablemente, en los ltimos aos veo ms a Italia parecerse a la Argentina que viceversa. Otros temas que la retrica de ciertos italianos suele identificar con Argentina son los desaparecidos, el autoritarismo, la riqueza natural del pas, la desorganizacin poltica e institucional, la corrupcin, la pobreza, la inseguridad jurdica y fsica, el ftbol, el tango, la Patagonia, Maradona, Eva Pern, el default, atentados, etc. A la hora de definir a la Argentina como pas, tambin resuenan vocablos como soberbia, inestabilidad, descontrol, caos, crisis, inseguridad, militarismo, caudillaje, machismo y populismo. A estas adjetivaciones se suma un frecuente desconocimiento de la existencia del Mercosur, de sus miembros y de procesos internos. El embajador argentino en Roma, Victorio Taccetti, observ que el Mercosur se encuentra en estos momentos en una etapa similar a la que atravesaba la Comunidad Econmica Europea en los aos setenta y este es un punto a explotar a la hora de hacer comprender al europeo la importancia del Mercosur como mercado regional de proyeccin continental (ver entrevista en Anexo). A propsito de las imgenes sobre la sociedad argentina, encuentran arraigo los conceptos de autoritarismo y populismo, rasgo que a su vez se identifica con el resto de Amrica latina. En los artculos y notas sobre la Argentina, el diario estadounidense The New York Times ha empleado frases del tipo pas territorio de nazis o pueblo de actitudes autoritarias y machistas (Global News op. cit.). Por su parte, el populismo, que tuvo su cuna en Europa con el fascismo, es ahora vinculado por los dirigentes italianos como prerrogativa latinoamericana y, particularmente, patrimonio del peronismo argentino. En una entrevista al diario italiano La Repubblica, Francesco Rutelli, lder poltico del centroizquierda, ex alcalde de Roma y ex vice primer ministro de Italia, compar el gobierno de Berlusconi (2001-2006) con el peronismo:

En este apartado se exhiben los resultados del sondeo de opinin, a cargo del autor, que midi la percepcin y los estereotipos de la Argentina en 54 lderes de opinin italianos. El muestreo emple entrevistas personales semi estructuradas y un cuestionario predeterminado (que puede verse en el Anexo). El alcance fue federal, lo que permiti involucrar representantes de gran parte de las regiones del territorio italiano. Los resultados servirn tan slo como indicio que nos dejar apenas a las puertas de un prediagnstico. Pretende ser un ejemplo del tipo de sondeo que la diplomacia pblica debiera realizar con firme periodicidad para saber cmo el pas est posicionado en las audiencias sensibles a su inters nacional. Algunas respuestas fueron pasionales, viscerales. Hubo quien hasta incluy comentarios admonitorios sobre lo que el pas debiera hacer para recuperarse, como quien aconseja a una hermana menor descarriada. En estos casos, el problema argentino pareci reverberar casi como una cuestin propia, como si se tratase de un miembro de la familia que a menudo descarrilla. La muestra estuvo compuesta por personalidades provenientes de diversas ocupaciones y disciplinas del conocimiento, segn la siguiente distribucin:

Los consultados son nativos de diversas zonas del pas: Lombardia (20,4%), Lazio (14,8%), Veneto (13%), Emilia-Romagna (9,3%), Sicilia (7,4%), Marche (7,4%), Piemonte (5,6%), TrentinoAlto Adige (3,7%), Puglia (3,7%), Friuli Venezia Giulia (3,7%), Umbria (1,9%), Sardegna (1,9%), Molise (1,9%), Campania (1,9%), Toscana (1,9%) y Liguria (1,9%). El 51,9% de los encuestados visit Argentina especialmente polticos y funcionarios-, de los cuales el 82% lo hizo ms de una vez. Ms de la mitad de los visitantes (53%) estuvo en el pas por motivos de trabajo; slo el 21% lo hizo por turismo y el 9% por estudio. De quienes no visitaron Argentina en su mayora acadmicos y estudiantes de posgrado-, el 60% dijo tener al menos un amigo o conocido argentino. Las personas suelen formarse imgenes de las naciones a partir de sus ciudadanos en el exterior, de los extranjeros que frecuenta en su vida cotidiana, afectiva como laboral.

El primer paso del cuestionario se propuso observar cunto el encuestado dice conocer a la Argentina en comparacin con otros pases de Amrica latina. La seleccin de naciones puestas a consideracin incluy a los pases de la regin con mayor presencia en la prensa mundial respecto de sus pares. Pero antes, veamos cules son las fuentes de informacin de los entrevistados para tomar contacto con la realidad argentina.

En las fuentes de informacin citadas predominan la prensa argentina en la Internet y las revistas para un pblico especializado. La Red telemtica se revel ms importante como fuente para quienes ya estuvieron en la Argentina y, sobre la base de sus conocimientos del terreno, pueden guiar su bsqueda en un medio descentralizado como este.

Las publicaciones especializadas, que ofrecen una lectura orientada por parmetros editoriales, son preferenciales y quiz ideales- para quienes poco conocen del pas. De los contenidos de la Internet, los sitios citados fueron: los diarios argentinos La Nacin y Clarn, la Embajada de Italia en Buenos Aires, el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores, Lonely Planet, Argentina On Line, el diario regional argentino La Capital, de Mar del Plata, el sitio de poltica internacional IPALMO, el newsletter de la Universidad del Salvador y el Instituto italiano de Comercio Exterior. De los peridicos italianos fue nombrado especialmente La Repubblica. Entre las revistas especializadas, alcanz mayora Limes, publicacin sobre asuntos internacionales. La Universidad de Bologna, el Instituto Italolatinoamericano y el ICE sede Buenos Aires son las tres instituciones elegidas como punto de contacto con datos sobre la Argentina. La dispora de argentinos residente en Italia fue tambin considerada como fuente de informacin actualizada. Es importante la cantidad de personas (10%) que no fueron capaces de citar una fuente precisa porque entendieron que en Italia no existe tal cosa para el caso argentino. Ninguno, por ejemplo, mencion algn boletn electrnico o newsletter del gobierno de Buenos Aires. Esto puede ser tan

No hay fuentes. La prensa habla slo cuando hay alguna gran crisis o algn evento particularmente relevante. La mayor parte de la informacin proviene de los pocos estudios de investigadores italianos. Acadmico Los contactos que he tenido con la Embajada argentina en Italia no resultaron muy satisfactorios; en cambio, se revel muy til el continuo contacto directo con ciudadanos argentinos a travs del intercambio de e-mails.

positivo como negativo. El que la voz gubernamental no sea oda no quiere decir que una estrategia de diplomacia pblica deba acallar al Estado. La Argentina es considerada un poco a los mrgenes no slo geogrficos, sino tambin de las cuestiones internacionales sostiene el viceministro italiano Franco Danieli. De modo que, al final, es poca la cantidad de informacin que llega. Geogrficamente es lejana. En definitiva, ms all de las situaciones de crisis econmica, desde hace algunos aos ya no hay fenmenos visibles que atraigan la atencin internacional. Digamos que la ltima noticia relevante es el default argentino. La otra es la eleccin de Kirchner. Pero basta. Si se va a preguntarle a la extensa platea de los ciudadanos qu es lo que saben de la Argentina actual, continuarn respondiendo

desaparecidos y quiz dirn default, ya que 400 mil familias han vivido esta situacin (ver Anexo). La lejana geogrfica de la Argentina, a la que alude Danieli, es un factor que a menudo se activa en el imaginario italiano al or hablar del pas; se considera a la variable como desfavorable para una relevante participacin en el escenario mundial. Sin embargo, tal concepto no es compatible con la recurrente referencia a la globalizacin como proceso que transforma al mundo en una aldea gracias a la instantaneidad de los canales de comunicacin y de los flujos financieros, comerciales y de personas. New York, Pekn y hasta Brasilia tambin estn lejos de Roma, pero no por esto dejan de tener importancia para la poltica exterior italiana. Considerar a la lejana geogrfica del pas como obstculo para su mejor participacin en los asuntos internacionales puede resultar, finalmente, un eufemismo del discurso poltico.

La Argentina es la nacin que los censados dicen conocer mejor. Y no slo. El pas alcanza la mayora en las dos primeras opciones (conozco muy bien y conozco bien), lo que indica que incluso si se consideran ambas categoras por separado, el pas sigue perfilndose como el ms cercano al pensamiento de los encuestados.

Conocer poco un pas significa tambin que el pas no se deja conocer. Los consulados argentinos son estructuras que imitan a ciertos centros de la primera Repblica italiana, donde el poder era administrado en el propio interior antes que expresado con energa y entusiasmo sobre el territorio. Periodista

Lo sigue Brasil, su socio estratgico en la regin, aunque este puesto no indique que el ciudadano italiano vea a ambas naciones vinculadas estratgicamente. Venezuela, a pesar de su reiterada presencia en medios europeos desde la llegada de Hugo Chvez al poder, es indicada como no menos conocido de los pases sealados. Los acadmicos ms los polticos y funcionarios son los grupos que mayormente declararon conocer bien al pas. Entre quienes lo desconocen predominan los estudiantes y los empresarios.

Si bien en trminos absolutos la Argentina recoge la mayor cantidad de juicios favorables, en trminos relativos es Chile el pas latinoamericano que suscita la valoracin (Muy positiva).

Las razones de este resultado quiz coincidan con las mencionadas en los primeros prrafos del tercer captulo, donde se analiza el particular posicionamiento de Chile en Amrica latina. Esta consideracin de la Argentina es transversal a todas las categoras (conocedores y no, visitantes y no); mantiene su constante proporcional, con un pico de mxima valoracin entre quienes se declaran conocedores o visitaron el pas al menos una vez. Un valor positivo predomin incluso entre quienes manifestaron su desacuerdo con la afirmacin de que el pas est comprometido con la defensa de los derechos humanos.

Otros: Alfajores; Amrico Vespucio; amistad con Italia; avenida Libertadores; buena gente; caballos; caos de la vida pblica; Carlos Gardel; Cataratas; Che Guevara; clase poltica frustrante; corrupcin; desindustrializacin; deuda pblica; dificultad de progreso; Domingo Cavallo; dulce de leche; empanadas; glaciares; grandes colectivos; guerra de las Malvinas; inconciencias histricas; inestabilidad poltica; inflacin; Jos de San Martn; Julio Bocca; La Boca; lunfardo; Los Andes; los bonos de la deuda externa; los gauchos; mate; Mercosur; neoliberalismo; Perito Moreno; petrleo; pinginos; Plaza de Mayo; populismo; progreso socio-econmico reciente; Ro de La Plata; River Plate; San Telmo; semifinal Mundial Italia '90; similitud con Italia; Teatro Coln; Tres Fronteras.

Del total de menciones slo el 19,2% se refiere a elementos positivos, es decir a valores asociados al pas. El resto se reparte entre alusiones negativas o desvalores (24,2%) y observaciones neutrales (56,6%). Clasificados por rubros, la geografa y los lugares tursticos encabezan la lista (21,2%), seguido por la economa del pas y sus recursos (18,2%), personalidades (17,2%), eventos histricos (14,6%), gastronoma (9,1%), arte (5,6%), sociedad y costumbres (4,5%), deportes (4,5%) y poltica (1,5%).

Se habla slo de tango, de Maradona y de la Patagonia. En Italia, la poltica internacional son slo los Estados Unidos y algn que otro pas europeo, nada ms. Periodista

crisis econmica, el default y los cacerolazos ocupan los primeros puestos de menciones, seguidos por la referencia a la carne argentina y su tradicional asado. En tercer y cuarto lugar, aparecen las alusiones a la pareja Juan y Eva Pern, y la dictadura militar. Todos estos tems son tambin preponderantes entre quienes admitieron conocer poco del pas y jams lo visitaron, con una salvedad: el primer lugar de las menciones lo ocupa la idea de un gran territorio nacional y la recurrencia a las pampas argentinas. La carne, el asado y la extensin territorial desplazan el recuerdo de la crisis econmica en quienes visitaron el pas.

retorno. La ausencia de conflictos religiosos y de situaciones de contraste social, en un mundo afectado por problemas terroristas y migraciones de masa, pueden ser el verdadero gran recurso argentino. Periodista Una serie de reformas econmicas corajudas. Poltico Los argentinos demuestran una extraordinaria capacidad en todas las artes y, sin embargo, en Italia a duras penas se conocen algunos bailarines de tango y, obviamente, Maradona. Periodista

Referencias positivas como negativas comparten los primeros puestos entre las personas que manifestaron un juicio favorable sobre la Argentina (ver adelante). El hecho de que este grupo recuerde particularmente la violacin de los derechos humanos y los descalabros econmicos sin que esto oriente de modo negativo su imagen del pas, obliga a estar atentos a la diferencia conceptual entre opinin y actitud, tal como se distingue en el apartado dedicado a los estereotipos. La tematizacin sugerida por los resultados de esta ronda de consultas coincide en gran parte con los intereses y preocupaciones manifestados por un grupo de italianos que en octubre de 2006 asisti a un seminario sobre la Argentina, organizado en Miln por el Instituto de Estudios Polticos Internacionales (ISPI). La mesa redonda de aquel encuentro se propuso realizar un balance y un diagnstico de la historia argentina a treinta aos del golpe de Estado de 1976

. Al momento de la participacin del auditorio -que incluy italianos profesionales, estudiantes y ciudadanos interesados-, he tomado nota de las preguntas dirigidas a los disertantes, evitando mi intervencin como argentino para no tematizar a la audiencia. Los tpicos de los interrogantes del pblico se refirieron a los bonos de la deuda externa, la inseguridad, los nuevos desaparecidos (en alusin a la desaparicin en 2006 del argentino Julio Lpez, luego de haber prestado testimonio en el juicio contra un ex polica de la dictadura) y la experiencia poscrisis de fbricas en quiebra expropiadas por sus trabajadores y autogestionadas como cooperativas. Un lugar destacado en la percepcin de los consultados lo ocupa la ltima dictadura militar argentina, con una excepcin: la de quienes visitaron el pas que, a diferencia de quienes no lo hicieron, no hablan ya de ella. En un artculo que repasa los mtodos ms conocidos de tortura fsica de la historia del Hombre, la revista italiana Focus se refiere a los ltimos horrores en orden de tiempo, y concede particular relieve a las cmaras de la tortura argentinas (1976-1983) en las que se utilizaba mucho la electricidad: los torturadores conectaban la batera de un auto a los genitales o a las tetillas de las vctimas, sometidas a continuas duchas heladas y amenazas de muerte. Se deshacan de los cadveres (o de los prisioneros agonizantes) arrojndolos al ocano desde los aviones

. Desde 1985 Italia lleva adelante un proceso penal contra los responsables de la desaparicin en Argentina de ciudadanos de origen italiano. La opinin pblica italiana se encontr reiteradas veces con el tema. El 6 de diciembre de 2000 la justicia de aquel pas, con el gobierno de la Pennsula constituido en parte civil, concluy el llamado Processo di Rebibbia con la condena a prisin perpetua para los generales argentinos Guillermo Surez Mason y Omar Riveros, en un juicio por la desaparicin de aproximadamente trescientos ciudadanos origen italiano. Seis aos despus, la tematizacin meditica volvi sobre el particular con el ttulo Processo ESMA (Escuela de Suboficiales de Mecnica de la Armada): un fallo de la justicia italiana reenvi a juicio a cinco oficiales de la Marina argentina, en el marco de la investigacin por el secuestro y desaparicin de tres ciudadanos italoargentinos entre los aos 1976 y 1977. Los acusados (Jorge Eduardo Acosta, Alfredo Ignacio Astiz, Jorge Ral Vildoza, Hctor Antonio Febres y Antonio

La conferencia cont con las disertaciones de dos argentinos el ex secretario de cultura de Kirchner, Torcuato Di Tella, y el embajador de Argentina en Italia, Victorio Taccetti y dos italianos el senador Gilberto Bonalumi, secretario general de la Red Italia Amrica latina, y el periodista de Il Sole 24 Ore, Roberto Da Rin. 10 de octubre de 2006.

Vanek) fueron finalmente condenados a cadena perpetua en marzo de 2007, por fallo de un Tribunal de Roma. El 19 de junio del mismo ao, la justicia italiana defini en una sentencia que la dictadura militar argentina fue un verdadero genocidio que se produjo con el pretexto de la guerra fra, promovido por EE.UU. y el silencio de la Iglesia catlica. Los primeros aos del compromiso poltico y social de gran parte de la clase dirigente que hoy conduce Italia, incluido quien suscribe comenta el viceministro Danieli-, estuvieron caracterizados por algunos dramas; digamos que algunas vivencias histricas. Vietnam, la cuestin israel- palestina, el apartheid en Sudfrica, el golpe en Chile, la dictadura argentina y sus desaparecidos. Por lo tanto, estos elementos estn muy presentes porque han marcado a sujetos que hoy gobiernan este pas. Luego, con el pasar de los aos, hubo una actualizacin de aquellos dramas (ver Anexo).

Otros: Alfonsina Storni; Atahualpa Yupanqui; Charly Garca; Che Guevara; Daniel Barenboim; Daniel Barman; Fernando Solanas; Fito Pez; Gino Germani (italoargentino); Gustavo Ceratti; Gustavo Santaolalla; Horacio Quiroga; Ins Bancalari; Javier Daulte; Jorge Lanata; Jos Cura; Lino Spilimbergo; Lito Vitale; Mara Elena Walsh; Martn Caparrs; Marta Argerich; Martn Mazora; Oscar Cornblit; Osvaldo Pugliese; Quinquela Martin; Ral Soldi; Roberto Arlt; Rodolfo Walsh; Rubn Bernblum; Torcuato Di Tella; Victoria Ocampo.

Con gran dispersin, fueron 45 las personalidades argentinas citadas. Es indiscutida la preeminencia de Jorge Luis Borges, colocado como icono de la literatura argentina. Incluso entre quienes manifestaron desconocimiento del pas, el escritor porteo fue mencionado con llamativa insistencia. Es, adems, uno de los exponentes ms citados de la cultura argentina entre docentes universitarios, intelectuales y artistas italianos. Umberto Eco se inspir en Broges para crear al bibliotecario personaje de su novela El nombre de la rosa. El prestigioso escritor siciliano Leonardo Sciascia, ya citado en este trabajo, sola aludir a l como uno de sus mximos referentes literarios. El influyente diario The New York Times publica con frecuencia artculos sobre el literato argentino

Amado, y de la chilena Isabel Allende. Por Uruguay se destacan Mario Benedetti y Eduardo Galeano. Con las excepciones de Federico Andahazi y en menor medida- de Jos Pablo Feinmann, la nueva narrativa argentina es prcticamente desconocida entre los italianos. Adems de Borges, predominan algunos pocos autores clsicos como Bioy Casares, Sbato, Cortzar y Soriano. Los artistas Guillermo Mordillo y Lucio Fontana fueron citados a menudo, aunque en la Argentina resultan casi desconocidos al gran pblico. Es un caso de dispora que puede jugar un rol esencial. No aparecen mencionados, ni siquiera por error, alguno de los cinco Premio Nobel argentinos (es probable incluso que muchos argentinos encuentren dificultad en recordarlos, siempre y cuando sepan que existen) cuyas figuras puede reforzar en el mundo la idea de calidad del sistema universitario pblico argentino, visto que todos los premiados se graduaron o dictaron ctedra en la Universidad de Buenos Aires (Saavedra Lamas, Houssay, Leloir y Milstein) y en la Universidad Nacional de La Plata (Prez Esquivel). En materia deportiva quedan residuos perceptivos de Maradona y de su descollante desempeo en el club Napoli, hace ms de dos dcadas. Pero no aparece la figura de Emanuel Ginobili, el argentino descendiente de italianos que se posicion como uno de los mejores jugadores de basquetbol del mundo, luego de ganar dos ediciones de la NBA con los San Antonio Spurs (2003 y 2005), obtener el subcampeonato mundial de basquetbol (2002) y la medalla de oro en los Olmpicos de Atenas (2004). Es exigua la mencin de directores de cine, a pesar de que cineastas de la talla de Fernando Solanas coordinan regularmente talleres y seminarios en ciudades italianas como Roma, Bologna y Perugia. No parece ser un fenmeno europeo en referencia a su extensin continental- la acogida que el pblico espaol dio al cine argentino en el ltimo lustro, un fenmeno que no ha penetrado en Italia.

Aqu la eleccin es coherente con las imgenes que los entrevistados asocian al pas. Si se suman los dos primeros puestos con el ltimo (peronismo, dictadura y No), descubrimos que casi el 60% de las referencias a la historia argentina pertenecen a tiempos anteriores al regreso de la democracia, en 1983. Evidencia el notable desconocimiento de una historia nacional precariamente articulada en el imaginario como sucesin de acontecimientos. Peronismo originario (1946-1955; 1973-1976) y dictadura, son protagonistas en las respuestas de los que conocen poco del pas y de quienes aseguran tener informacin sobre l, con una leve diferencia: el peronismo histrico lidera el primer grupo, mientras que la dictadura lo hace con el segundo.

Casi tres cuartas partes de las respuestas estn determinadas por un contraste: Italia, ninguno o sin respuesta. Colocar a la Argentina en situacin de comparacin parece haber sido para la mayora de los entrevistados un juego de todo o nada. De quienes se inclinaron por la similitud con Italia, el 17,3% aclar que se refera a su regin meridional y a la realidad de la Pennsula en la segunda posguerra.

Asimismo, Italia fue elegida slo por quienes previamente manifestaron su opinin favorable a la Argentina pero, contradictoriamente, reconocieron las similitudes en los rasgos negativos de ambas naciones (el semanario ingls estadounidense The Economist sostuvo que Italia es el nico pas latinoamericano de Europa).

Quienes optaron por Australia, aclararon que lo hicieron pensando en los aspectos geogrfico y demogrfico de la nacin insular. Por su parte, la presencia de potencialidades inexploradas fue el rasgo que inspir el parangn con Canad. Entre quienes no visitaron y poco conocen de la Argentina, apareci la eleccin de Brasil, influenciados quiz por la proximidad geogrfica, sin poder distinguir las particularidades por falta de elementos de juicio. Brasil fue el nico pas de Amrica latina citado. El resto son comparaciones con naciones desarrolladas.

Creo que, a su manera, es nico porque no existe un pas tan grande y poco poblado, con numerosas diferencias sociales. Creo que desde el punto de vista geogrfico, el pas ms cercano es Australia; mientras que en el aspecto poltico y social, pienso que est cercano a Italia, con las debidas proporciones.

Argentina me parece comparable a la Italia del boom econmico de los aos sesenta. Presidente ONG Si Sicilia fuese un Estado, se podran encontrar algunos puntos de contacto con la Argentina.

Argentina, ms que parecerse a un determinado pas, creo que es el resultado de una sntesis de las caractersticas de muchos pueblos y culturas. No me parece casual que los mismos argentinos digan que su pas es fruto de la espada espaola, del fusil ingls y del brazo italiano. Es ms, me resulta particularmente halagador que se nos reconozca el mrito de haber participado en la construccin de este Estado no por medio de la violencia, sino del trabajo. Poltico En la cultura poltica se asemeja a Brasil; en la cultura econmica, a Italia; en la cultura artsticoliteraria, a Espaa. Acadmico A nivel de debate poltico interno, veo ms comparaciones entre Italia y Chile. Poltico

Otros: capacidad empresarial; capacidad de reflexin; formacin estudiantil; ftbol; multiculturalidad; ninguna; posicin geopoltica; potencialidad de desarrollo; unidad nacional; vnculo con la Europa latina.

En el sector del turismo hay una dificultad objetiva. No existen guas tursticas, no se estima al turismo, no se facilitan las relaciones con los extranjeros en Argentina, elevando los precios y colocndolos en dlares, desalentando en primer lugar al turismo italiano, poco dispuesto a gastar en una oferta poco comprensible.

Despus del crack y de la revuelta, se afirm un proceso democrtico y reformista, incluso sorprendente Sin embargo, no sabra decir cun slida y radicada estn la democracia y las fuerzas progresistas en un cuadro de situacin -si entiendo bien- de fragmentacin y debilidad de los partidos y de preponderancia de las personalidades; moderno, por cmo la poltica se est trasformando en todos lados; y antiguo, por su vnculo con las races populistas y peronistas. Sindicalista

Otros: Asistencialismo; autoritarismo; clase media dbil; cultura poltica movimentista; desaprovechamiento de la explotacin de riquezas naturales; deuda externa; el peronismo; escasa infraestructura vial; exceso de impuestos; exceso de materia prima; falta de proyecto; incapacidad para guiar a Amrica latina; inconsistencia de las pymes; la Iglesia catlica; EE. UU; pas subpoblado; pobreza; poca iniciativa empresarial.

La idea de debilidad econmica predomin entre quienes no visitaron el pas y aseguran tener poca informacin, pero fue descartada por los lderes que visitaron la Argentina y estn en contacto con la actualidad. stos prefieren hacer hincapi en la inestabilidad del orden institucional, en la incertidumbre a ella asociada y en la escasa idoneidad de la clase dirigente local. Ambas percepciones (debilidad econmica y fragilidad institucional) quedan sin embargo unidas en los primeros puestos para quienes vieron en la Argentina un pas similar a Italia.

Cuando llegu a Buenos Aires, la sensacin fue muy fuerte: un pas con grandes contradicciones donde la extrema riqueza convive con la extrema pobreza, donde parece que las dificultades sociales y econmicas son vividas con resignacin Quiz con demasiada.

La burocracia y las contradicciones son muy evidentes y representan un lastre para todo crecimiento econmico y social. Las diferencias sociales son fuertemente apreciables. Periodista

Una sociedad que perdi el valor del trabajo y se ilusion con poder vivir de la sola negociacin y de la asistencia externa e interna. Funcionario Su capacidad de asumir un rol de gua del subcontinente latinoamericano, a pesar de sus potencialidades.

La percepcin de una historia argentina signada por una sucesin de gobiernos populistas se revel transversal a todas las categoras de encuestados. Est presente incluso entre quienes aseguraron tener slo un vago conocimiento de la Argentina. Asimismo, este sector demostr opiniones divididas en el resto de los postulados, con al excepcin de la defensa de los derechos humanos, en donde la mayora hizo saber su acuerdo. Sobre esta ltima consigna, evidenciaron dudas quienes dicen conocer y haber estado en el pas, el nico grupo que en ninguna de sus respuestas exhibi desconocimiento sobre las cuestiones del populismo y la idea de mayor organizacin en el accionar de los argentinos. Respecto de la presencia de rasgos autoritarios y machistas en la sociedad argentina, se manifestaron positivamente quienes viajaron alguna vez al pas o quienes, sin haber estado jams, poseen amigos o contactos frecuentes con ciudadanos de ese origen. No emergen certezas ni posiciones determinantes sobre tendencias xenfobas argentinas respecto de inmigrantes de naciones limtrofes.

El problema de la falta de fiabilidad de los argentinos es mucho ms grave de lo que parece, sobre todo para lograr crear formas de cooperacin que no sean mero asistencialismo. Periodista

En este caso, la duda o el desconocimiento del rol argentino en la regin son tan elevados como las respuestas que le asignan un rol de liderazgo. Si a estas se le suman las que le reconocen al pas un rol importante, pero no por esto proactivo (importante/referente), surge el perfil de un actor regional con una vaga definicin de sus objetivos en materia de poltica exterior.

Ntese cmo las consideraciones sobre el rol argentino en el subcontinente estn dominadas por verbos en condicional: debera, podra, etc.

Una nacin que tiene las condiciones, pero que no se decide o no sabe asumir un rol central; tal la sensacin que despiertan los comentarios. En este sentido, se refleja algo de aquel destino manifiesto (rever apartado I.1.1.) del que Argentina se jactaba a inicios del siglo XX y que hoy le critica a EE. UU. Lo curioso, y a la vez interesante, es que la raz de esta idea tambin se manifieste en la opinin de los italianos.

En el pasado fue un psimo ejemplo; en los aos recientes, un ejemplo muy positivo. Mucho de su futuro est en el Mercosur, en el cual debera invertir el mximo posible. Acadmico Contribuir con una poltica de mayor autonoma respecto de EE. UU. y de desarrollo compatible para un aumento generalizado del rdito en Amrica del Sur. Poltico Debera tener un rol pujante, pero no lo tiene.

Bolivia, Venezuela y Chile se estn destacando por sus propuestas concretas y su comercio con Europa. Periodista Argentina podra ser un faro cultural y uno de los motores econmicos, si tan slo lo deseara.

Si los italianos all residentes se empeasen en expresar con coraje su propia inventiva profesional, la Argentina sera el pas timonel en Amrica latina. Presidente ONG Debera aceptar, de una vez por todas, ser el principal aliado de Brasil. Abandonar los sueos de proyectos geopolticos imposibles y no tratar de desempear un rol de liderazgo que no est en condiciones de asegurar, ni como capacidad poltica, ni como capacidad diplomtica. Funcionario Actualmente, no me consta que tenga un rol propiamente dicho en el continente. Podra tenerlo, pero slo con una fuerte integracin regional con Brasil. Empresario Es una potencia media regional, con una relacin conflictiva entre sus propias ambiciones de liderazgo y la realidad de sus propias dimensiones polticas y econmicas. Acadmico Podra tener un rol de gua, pero la clase poltica debera cambiar radicalmente y romper con el pasado. En los jvenes, sobre todo en los de origen italiano, he notado que se han alejado de la poltica. Quiz la reciente experiencia de voto en el exterior reservado a los italianos, junto con una toma de conciencia sobre el valor del compromiso civil, est despertando entusiasmos adormecidos. Poltico

Otros: ausencia de problemas tnicos; capacidad de reaccin contra crisis; falta de clase dirigente estructurada; incongruencia entre cultura y economa; la carne; las condiciones naturales; madurez democrtica; mayor autoestima; mayor proyeccin internacional; mayor rdito per cpita; mayor seguridad personal; mejor infraestructura; nada; recursos econmicos; sistema productivo agrcola e industrial; sociedad ms abierta; variedad climtica.

El conjunto de todas las menciones a elementos europeos (presencia, vnculo y estilo de vida) alcanza casi el 30%, alejando la cuestin del nivel de educacin de los argentinos, ms arriba sealado como claramente superior al de sus pares latinoamericanos. Slo quienes conocen en detalle ms de dos pases de la regin, invierten los dos primeros puestos colocando en primera lnea el mejor desarrollo, educacin y cultura, para despus mencionar el aspecto europeo de la sociedad argentina. Pero tambin es considerable el nivel de dificultad para reconocerle al pas particularidades respecto del resto de los actores latinoamericanos.

la conversin de la Argentina en una verdadera sociedad blanca, racialmente superior al resto de las repblicas sudamericanas y, por lo tanto, la primera nacin del subcontinente. Los indicios no europeos de la historia y la geografa del pas fueron ignorados y eventualmente olvidados por estos hombres en el proceso de fecundacin del mito de una Argentina blanca (Dodds op. cit., 156).

En la dcada de los noventa, el ex canciller argentino Guido Di Tella retom la tradicional concepcin eurocntrica del pas: Lo que hemos hecho bsicamente es decir Tercer Mundo y No Alineados, pases pobres en general, no los queremos... Abandonamos los No Alineados porque no nos convena, porque no nos interesaba y porque no tenamos intereses comunes... Nos interesan mucho los pases de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico... Nos interesa generar esta relacin con los pases del Norte porque una de las confusiones que tenemos es que, por estar ubicados en Amrica Latina, somos un pas ms de Latinoamrica. Esto no es cierto...

tradicin que como cultura. Adems, estuvo histricamente caracterizado por bajas tasas de desigualdad (acentuadas desde la reciente crisis) en comparacin con los otros Estados de la regin. Por lo tanto, el tejido social resulta ms uniforme. Acadmico

Antes de la crisis de 2001, la Argentina era el pas latinoamericano ms cercano a Europa. Hoy es a todos los efectos como los dems: fortsima polarizacin social, pauperizacin de la clase media, asistencialismo estatal vinculado con el control social y del voto, corrupcin, etc.

Entre las razones para elegir a la Argentina como principal destino de estudios en Amrica latina, se encuentran tambin motivos extra acadmicos. De mayor a menor, las justificaciones fueron: buenas universidades, de renombre; afinidad cultural con Italia; mayor nivel cultural; pas dinmico de Amrica latina; estilo y calidad de vida; colaboracin con universidades italianas; buenos estndares cientficos; buenos ateneos de arte; buena tradicin acadmica; cursos de cooperacin internacional; buenas referencias; mejor

Pienso que la Argentina tiene un buen mix de diversin y organizacin al estilo europeo. Estudiante Depende de la especializacin: para cardiologa y odontotcnica elijo sin ms Argentina por la ptima preparacin universitaria constatada en persona.

En cuanto a quienes optaron por Brasil, en segundo puesto, las razones fueron tambin en orden jerrquico: importante posicin econmico-poltica del pas; amplitud y variedad de mercado; buenas facultades de economa y sociologa; poblacin activa y entusiasta; universidades de renombre; inters cultural; mayor atractivo extra-acadmico; variedad social; recursos a descubrir; belleza paisajstica; probable pas lder de Amrica latina. Aqu predominaron los intereses no estrictamente acadmicos, quiz una muestra de cmo la importante presencia de la cultura brasilea en Italia redunda en beneficio incluso de su oferta educativa.

La ptima apreciacin del nivel educativo de los argentinos fue unnime. No hubo respuestas que lo consideraron inferior al resto del subcontinente. Tan slo el 9,3% contest no saber al respecto. Mayoritaria tambin fue la respuesta de quienes aseguraron conocer en profundidad ms de uno de los pases latinoamericanos enunciados al comienzo del cuestionario, incluida la Argentina, lo que revaloriza particularmente la respuesta ante la posibilidad concreta de comparacin fundada. Con una matrcula cercana a 1,5 milln de estudiantes, el sistema universitario argentino se coloca a la altura de los pases intermedios de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico, un indicador de peso para evaluar el nivel de formacin de la poblacin econmicamente activa. En el contexto latinoamericano, los resultados educativos y del sistema cientfico-tecnolgico ocupan una posicin de liderazgo en la matriculacin combinada de los tres niveles de enseanza (83%) y en la cantidad de cientficos en relacin a la poblacin (ver EMP 2005). Junto a Uruguay y Chile, la Argentina se ubica entre las naciones latinoamericanas con mejores indicadores educativos, lo que conlleva un bajo porcentaje de analfabetismo y mayor nivel de escolarizacin (ver UNESCO 2006).

Si bien ms arriba los encuestados vacilaron en identificar un rol para la Argentina en su contexto regional, aqu emerge al menos la percepcin de que el pas considera estratgico y esencial el vnculo con sus pares regionales. No por esto resigna la importancia de las relaciones con dos de los actores principales del sistema, Europa y EE. UU., con una leve ventaja a favor de este ltimo, que parece ser visto como el punto de referencia inevitable para el continente americano. Europa, a diferencia de EE. UU., no obtuvo ninguna consideracin de rol secundario. Relevancia le fue conferida a Asia, regin emergente que para los europeos reviste particular importancia y ocupa numerosos espacios en la prensa local. frica concentra la mayora de las elecciones en las categoras secundaria e indiferente. Sin embargo, el principal socio del Mercosur, Brasil, pretende jugar su rol mundial precisamente con Sudfrica, entre otros en el marco de su ms amplia poltica exterior de potencia media. Puede que aqu persista la idea de una Argentina aislada, no como parte de un bloque regional que acta polticas en comn, como el caso de la poltica exterior; o bien la dificultad de percibir -por incapacidad del emisor-, al Mercosur como un bloque cuyos miembros acuerdan sus acciones exteriores.

Si se considera la dispersin de respuestas al momento de identificar el rol de la Argentina en Amrica latina, con esta pregunta surge con decidida mayora el perfil que debera tener un pas con sus caractersticas, sin desestimar el crnico porcentaje de incertidumbre. Para este grupo, Amrica latina se presenta, una vez ms, como el escenario natural del pas.

Preocupados por los datos de la economa, algunos italianos no se cansan de repetir que su pas terminar como la Argentina -fue incluso, como ya se dijo, un tpico de moda en la prensa. Tal insistencia parece omitir una variable crucial: Italia est en la UE, la Argentina no. Fue gracias a Bruselas, no siempre a Roma, que Italia tom medidas para descomprimir futuras crisis: comenz a aligerar su burocracia, a fomentar la competencia, privatizar algunos sectores, mejorar la seguridad y aprender la importancia de mantener un dficit reducido. Los parmetros de Maastricht son un paraguas para los italianos.

Encuentro en comn la desconfianza en la clase poltica, cierta predisposicin al fatalismo, pero tambin una gran solidaridad y la capacidad de resurgir con rapidez de situaciones crticas.

Lo que me sorprende de la Argentina es la dignidad de las personas que he conocido. Una dignidad que en Italia estamos perdiendo incluso desde el punto de vista de los rasgos de cortesa, de atencin.

Viajando he notado los cambios positivos y negativos de la sociedad argentina, cambios sustancialmente idnticos a aquellos italianos; influenciados por opciones econmico-polticas que pueden estar ms o menos en consonancia.

Ambos pases tienen una especie de poca responsabilidad presente. Son pases que tratan de resolver el problema una vez creado el desastre. Con las debidas proporciones, son pases similares.

Hay un sustrato cultural que produce una clase poltica con las mismas ambiciones; pero en Italia la Unin Europea las limita. Poltico La Argentina tiene defectos congnitos como Italia tiene otros tantos. Pero los italianos son un pueblo que vive una realidad europea con continuos estmulos y la necesidad de permanecer en un mercado. La Argentina no siente la necesidad de abrirse porque an no ha resuelto nudos estructurales. Periodista Si no fuese por un ms acentuado apego al trabajo de parte nuestra, dira que Italia y Argentina son dos naciones gemelas. Presidente ONG La Argentina es una hermana en un ambiente distinto. Poltico

Muchos se manifestaron por la intensificacin de la cooperacin comercial y empresarial. Ya desde 2006, el Ministerio argentino de Asuntos Exteriores comenz a nuclear los esfuerzos del sector pblico y privado a travs de una misin multisectorial para establecer acuerdos con Alemania, Italia y Suiza.

En septiembre del mismo ao, el canciller argentino, el presidente de la Unin Industrial Argentina y una comitiva de empresarios firmaron acuerdos de cooperacin en materia de promocin comercial y de inversin directa entre empresas, polticas para pymes e incremento de las relaciones entre las comunidades empresarias de los pases signatarios. Adems, durante el primer semestre del mismo ao, el Ministerio de Economa coordin misiones comerciales de compradores internacionales en las que participaron ms de ochocientas pymes.

Debera mejorar un poco en todos los sectores porque en los ltimos aos hubo una fuerte cada del inters por la Argentina. Acadmico Argentinos e italianos son muy parecidos en las costumbres y trabajar en grupo no presenta particulares problemas.

Vista la calidad del capital humano y la afinidad cultural, la Argentina debera volver a ser el portal privilegiado para el acceso de las empresas italianas en el mercado continental sudamericano. Acadmico Se debera crear una cabeza de puente entre Italia y Argentina y accionar en Europa. Empresario

Se ha dicho aqu que la diplomacia pblica es una herramienta de la poltica, coordinada desde el gobierno, el cual puede a su vez diversificar su rol de transmisor a travs de actores privados del pas. Se dijo tambin que su objetivo es el de promover el inters nacional de un pas mejorando su percepcin exterior y que su destinatario es la opinin pblica de naciones extranjeras que formen parte de un target vital para los intereses de la nacin emisora. Asimismo, esta diplomacia propende a establecer y a mejorar el dilogo entre los ciudadanos de dos o ms pases. Es menester recordar cul es el corazn de la diplomacia pblica: su reciprocidad. No slo se trata de dar a conocer el pas a una determinada audiencia. Es cuestin tambin de disponer las herramientas necesarias para conocer en profundidad a esa audiencia y traerla hacia casa. Tampoco debe olvidarse que la diplomacia pblica y su versin cultural representan polticas de largo aliento. Sus resultados no se miden en meses o aos, sino en dcadas. Nada fructfero podr lograrse ahorrando esfuerzos y recursos. Una buena diplomacia pblica no es barata. El Estado debe comprometer una partida considerable, aunque siempre relativa a sus prioridades. Si bien mutuamente provechosa durante decenios, hoy la relacin bilateral italoargentina encuentra serias dificultades objetivas en los terrenos econmico, judicial y poltico. Desatar estos nudos requerir de extensas gestiones que el nivel poltico pondr en campo sin cesar. Mientras la accin gubernamental explora sus vas consuetudinarias, la diplomacia pblica no debe asistir inactiva a las gestiones, esperando el momento de un terreno frtil. Debe sustraerse de los tiempos de la poltica y ejercer su accin de segundo plano, no slo perseverante a pesar de las tempestades polticas sino, sobre todo, atenta a las actitudes y necesidades de la opinin pblica del interlocutor estatal. Es su misin labrar el terreno para que cada vez que las condiciones del dilogo estn dadas, estas encuentren un escenario frtil a disposicin. La reciprocidad, la informacin de retorno, no deben dejar de ocupar su funcin vital ni siquiera en tiempos de crisis diplomticas. El estudio del caso italiano -en la concepcin y uso de su diplomacia pblica y los resultados arrojados por la experiencia de sondeo entre lderes de opinin sugieren algunas orientaciones para que el gobierno argentino construya las bases de un plan de diplomacia pblica que tenga por objetivo a la opinin pblica italiana. Tal empresa debera considerar algunos de los siguientes aspectos:

Termmetro. El modelo de consulta usado en este trabajo podra ser el embrin de un sistema permanente de medicin de la percepcin argentina en la opinin pblica de los pases clave para los intereses internacionales de la nacin. Si se quiere establecer un vnculo concreto y eficaz con comunidades extranjeras cuyos lderes puedan a su vez influir en decisiones gubernamentales, se debera mirar, por ejemplo, hacia alguno de los instrumentos implementados por Italia en su particular relacin con la vasta colectividad de sus conciudadanos en el mundo. De esto ya se ha escrito aqu. Otro ejemplo de instrumentacin efectiva es el Eurobarmetro, el observatorio pblico de la Comisin Europea que mediante entrevistas personales monitorea constantemente el comportamiento, las tendencias y las necesidades de la opinin pblica de los Estados miembros de la UE. Hoy es una de las principales bases de datos europeas. Nuestra regin emplea desde hace doce aos el Latinobarmetro, un sondeo de frecuencia anual que comprende a 18 pases con un total de 196.788 casos. Su objetivo es medir los fenmenos polticos y sociales a travs de las percepciones de la opinin pblica.

Coordinacin. Hay que programar una actividad interdepartamental, institucional y poltica entre la Cancillera y los dems organismos del Estado, atendiendo a la cooperacin con las provincias, dems entes regionales, el sector privado, asociaciones intermedias y representantes de la sociedad civil. El Ministerio italiano de Asuntos Exteriores coordina su diplomacia cultural con el Ministerio para los Bienes y las Actividades Culturales y con el Ministerio de Educacin Universitaria e Investigacin. La Cancillera argentina, que ya acta junto con la Secretara de Medios y Comunicacin, debera ampliar los alcances y actores de la red. Especializacin diplomtica. Es aconsejable crear, en el Instituto argentino para el Servicio Exterior de la Nacin (ISEN), la carrera de Consejero Diplomtico en Comunicacin, una nueva figura profesional que deber combinar los conocimientos de un diplomtico tradicional, un cientfico poltico y un comunicador social. Al interior de la representacin diplomtica, este profesional estudiar la conformacin de la sociedad en que acta, segmentando su opinin pblica para identificar a los lderes de opinin y personalidades influyentes a quienes dirigir el mensaje. El entrenamiento meditico debera ser un rasgo que por antonomasia defina a los diplomticos de nueva generacin. Marcada por la proliferacin de los medios de comunicacin y de los canales informativos, la funcin tradicional del diplomtico, la de informar al propio gobierno sobre la poltica de aqul en el cual est acreditado, corre el riesgo de transformarse en una funcin superflua. Ms importante que la negociacin poltica, ya reservada directamente a las relaciones entre los gobernantes, gracias a la facilidad y a la rapidez de las consultas intergobernativas, es la accin sobre la vertiente econmica dirigida a informar y a crear ocasiones de encuentro y a introducir al operador econmico nacional en la realidad y en los ambientes del pas de acreditacin, as como acompaar y coordinar la accin de institutos especializados en la obra de penetracin econmica y comercial (). Esto requerir una profunda reforma en las funciones y en la preparacin del representante diplomtico (Mammarella op. cit., 297).

Actores privados. Una estrategia de diplomacia pblica debe trascender una gestin de gobierno y convertirse en una poltica de Estado que involucre la participacin de actores privados y no estatales con la coordinacin gubernamental. Entend que en Argentina, adems del elemento estatal, hay un elemento privado que funciona en manera eficiente, observ un funcionario italiano vinculado con el comercio internacional (cfr. Occhiucci, art. cit. en Anexo). Por va de incentivos como la reduccin tributaria el Estado podra promover acuerdos de cooperacin con el sector privado para proveer fondos de financiacin a las actividades de la diplomacia pblica, como el intercambio de estudiantes e investigadores. Como se ha visto en los resultados de este trabajo, la percepcin de elementos negativos es escasa entre los italianos que visitaron el pas. Estimular estas visitas, invitando a personalidades clave, es una forma concreta de revertir la presencia masiva de estereotipos mediticos sobre la Argentina.

Cultura. Vista la unnime consideracin del escritor Jorge Luis Borges, incluso entre los italianos consultados que dijeron conocer poco de la Argentina, debera considerarse la posibilidad de dar vida al Instituto Borges que, inspirado en los institutos de cultura europeos y asiticos, sea una sede cultural argentina en las principales ciudades del mundo para propagar los valores, historia, arte e ideas del pas. Organismos culturales estatales como la Orquesta Sinfnica Nacional y el Patrimonio de Artes Plsticas de los museos argentinos pueden convertirse en una produccin cultural argentina itinerante. En sentido inverso, Italia ya est aplicando su diplomacia cultural: en junio de 2010 la ciudad autnoma de Buenos Aires contar con un museo extraordinario, con exposiciones permanentes italianas que se renovarn cada tres aos, pertenecientes a la Gallera degli Uffizzi de Florencia, a la galera de Brera de Miln y el Museo Arqueolgico de Npoles, tres de los ms importantes museos de Italia.

Becas. Las becas de estudio y de investigacin patrocinadas por el gobierno argentino deberan ingresar con mayor intensidad en el escenario acadmico europeo, actualmente concentrado en traslados centrpetos, intracontinentales. A escala regional y en su calidad de miembro, el pas debera proponer a sus socios del Mercosur la adopcin de un programa anlogo al proyecto europeo Scrates-Erasmus, que introdujo por primera vez un sistema de becas de estudio que permite a alumnos de la UE cursar dos semestres en una universidad de otro pas del bloque y rendir exmenes del propio plan de estudios, que luego sern reconocidos por el ateneo de proveniencia

El programa Erasmus -nombre inspirado en el renacentista holands Erasmo de Rtterdam- fue instituido por la Comisin Europea en 1987. Desde entonces, cerca de medio milln de estudiantes cursaron en universidades europeas

estudiantil que ya es tradicin en Europa. Segn datos de la Cancillera argentina, en 2006 aument un 30% la inscripcin de extranjeros en universidades locales: 657 alumnos de este tipo ingresaron en los ateneos estatales, casi el doble que en 2004. En total, la UNESCO ha calculado que la Argentina hospeda a unos 3.300 estudiantes extranjeros aunque se estima una cifra mayor si se considera a quienes no tramitaron la visa de estudio-, principalmente latinoamericanos, cantidad que representa slo el 0,3% de la matrcula universitaria total. El Ministerio de Educacin estima que en lo que va de 2007 hay unos 14 mil estudiantes extranjeros en las universidades argentinas, ms del doble que en 2004. El 60% proviene de Estados Unidos y Europa: unas 3.700 personas.

Identidad regional. Considerada la importancia que actores como Brasil comienzan a adquirir entre los pases europeos, la Argentina, que por dcadas se inclin hacia el eurocentrismo, debera comenzar a desarrollar una serie de actividades culturales dentro del Mercosur que refuerce la identidad latinoamericana del pas, con el propsito de asegurar ser vista por los Estados de la regin como un aliado esencial en la cooperacin internacional.

Disporas internas y externas. Debera pensarse en reforzar los lazos comunicativos con las colectividades extranjeras residentes en territorio local, participando en sus acontecimientos culturales para lograr que reverbere en sus pases de origen una determinada imagen de la Argentina. Para esto es relevante el contacto personal: cada extranjero en suelo argentino es un posible puente de comunicacin con su nacin de origen, as como cada argentino en el exterior es un potencial embajador. EE. UU. se vali de sus expatriados para dar vida a las American Corners, pequeos centros de informacin instalados en el exterior y gestionados por ciudadanos estadounidenses de residencia permanente fuera de sus pases. En estos centros, los extranjeros pueden acceder a datos relevantes en contacto directo con los ciudadanos del pas promocionado. Es, adems, una manera de dar trabajo a los conciudadanos desocupados o subocupados en el exterior.

Diversidad. Segn datos de la sede argentina de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), en 2006 la Argentina recibi, en promedio, una persona al da en condicin de refugiado o con pedido de asilo poltico. La permanencia de estas personas -la mayora senegaleses, colombianos y peruanos- en suelo argentino acentuar la heterogeneidad tnica y cultural del pas. El Comit de Elegibilidad para los Refugiados, que depende de la Direccin Nacional de Migraciones, recibi en 2005 385 solicitudes de personas que escapaban de 41 pases de frica, Asia y Amrica latina. Por otra parte, son cada vez ms los extranjeros que deciden residir establemente en Buenos Aires luego de un perodo de vacaciones. Veintitrs mil son los estadounidenses que viven en la Capital

. De los extranjeros que en 2006 ingresaron al pas con visa turstica, 3.885 solicitaron la extensin del permiso de permanencia. A su vez, 16.220 extranjeros que ya se hallaban en Argentina solicitaron la residencia permanente

. No se puede generalizar, pero es verdad que en algunos sectores hay una cantidad notoria de europeos y norteamericanos que se est mudando a nuestro pas, comenta Pablo Bohoslavsky, titular del Programa de Promocin de la Universidad Argentina del Ministerio de Educacin. Conozco a muchos creadores de software y diseadores de pginas Web que se estn viniendo, porque pueden vivir ac y vender sus productos en Europa. En Argentina encuentran buen clima de trabajo, desarrollo cultural y niveles de seguridad compatibles con los de sus pases.

En la Direccin Nacional de Migraciones, la tramitacin de residencias temporarias o permanentes para ciudadanos europeos y estadounidenses aumenta desde 2002 -a partir de la devaluacin del Peso argentino-, y en 2007 el Estado lleg a otorgar, en promedio, casi una residencia por hora a ciudadanos del Primer Mundo.

Una encuesta de la consultora Universum, de mayo de 2007, mostr que Buenos Aires fue la ciudad latinoamericana preferida por los estudiantes de maestras en negocios (MBA) de las univeidades estadounidenses. La metrpolis hospeda adems a la Sociedad de Jvenes Expatriados de Buenos Aires (YesBA), con 4.700 socios que emigraron a la ciudad. El peridico italiano Il Sole 24 ore, en un artculo titulado Buenos Aires es la capital ms cool, indic que al menos 25 mil estadounidenses y 5 mil britnicos ya viven en la ciudad lo que, junto con el bajo costo de la vida para los extranjeros, la convierte en la emergente capital internacional de la cultura y del cool, como Praga en los aos noventa, indica Alessandro Giberti, autor del artculo. El ao pasado, en Venecia, Buenos Aires fue candidata a ser declarada por la UNESCO paisaje cultural de la Humanidad. Mientras en el mundo se propala la hiptesis que en Europa parece materializarse- de un choque de civilizaciones o, a mi parecer, de un desencuentro tnico, el pas debera reforzar su costado multicultural y multitnico mediante la difusin de mensajes positivos que muestren una Argentina que logr una amalgama cultural en su base social. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires tiene por hiptesis que la multiplicacin de inundaciones, sequas y terremotos; la escasez y contaminacin de recursos naturales como el agua y la energa; y la presin social y laboral del Primer Mundo por los inmigrantes de los pases pobres, estaran causando una ola de emigrantes de Europa y Estados Unidos hacia otros sitios ms limpios y supuestamente estables, la Argentina entre ellos. Titulada Transformaciones sociales en un mundo globalizado, migracin y medio ambiente, la investigacin es conducida por el profesor de sociologa de la migracin y ex coordinador del Programa Iberoamericano de Educacin, Cultura y Migraciones de la UNESCO, Roberto Aruj, quien basa su hiptesis en datos de la ONU -que ya cre la categora de migrante ambiental para definir a quienes dejarn su lugar de origen, desplazados por la contaminacin y los cataclismos.

Contacto personal. Respecto del intercambio de recursos humanos, el pas debera crear una base de datos que incluya a todos los estudiantes, acadmicos, cientficos y artistas extranjeros que algunas vez pasaron por ateneos argentinos en calidad de becarios. Esta red servir para retomar el contacto entre el gobierno y estas personas que, de vuelta en sus naciones de origen, hayan adquirido posiciones de influencia sobre la opinin pblica. A su vez, la promocin de polticas para incentivar el estudio de extranjeros en el pas debe ir acompaada por gestiones concretas para que el estudiante visitante pueda a su regreso difundir su experiencia y resultados de su estudio en su comunidad. Para esto, es clave el rol de la red diplomtica argentina y sus contactos en el exterior. Las organizaciones de emigrados aparecen como recursos de informacin til para actualizar la imagen argentina. Son prolferos y proficuos los vnculos entre las asociaciones regionales y las autoridades federales italianas, con frecuentes visitas mutuas. Montarse sobre esta estructura para renovar los vnculos a escala nacional, es una va. No debe olvidarse que Italia no puede ser considerada slo en trminos de gobierno central. Ms bien debe ser abordada por las puertas de ingreso que ofrece cada regin, cada provincia.

Medios. Aqu puede estimularse la creacin de documentales de ficcin para colocar en el mercado de la televisin pblica italiana, en coordinacin con el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales y la Universidad Nacional del Cine. Esta variante audiovisual prev la creacin de guiones con lenguaje de documental que relaten historias con escenario en la Argentina y reflejen sus costumbres. Brasil ya puso en prctica un recurso de este tipo en 2006, por medio de la pantalla de la RAI. Si se tiene en cuenta la importancia de la lengua castellana en el mundo, un grupo de profesionales argentinos de la comunicacin y de las letras podra dar vida a un noticiero internacional producido y emitido desde la Argentina, junto a una programacin ms amplia que incluya lecciones del idioma. Respecto de la consideracin central concedida a la Internet como fuente de informacin por parte de los lderes de opinin aqu consultados, las diversas reas de la administracin pblica argentina podran integrar los servicios de todos sus sectores en un portal web nico, interactivo, de modo que el ciudadano y el corresponsal de prensa extranjeros en bsqueda de datos sobre el pas eviten enfrentarse a una dispersin tal de fuentes de informacin que lo induzcan a desistir. La diplomacia pblica argentina debera ir ms all de tcticas culturales como el intercambio acadmico, becas de estudio y medios masivos de comunicacin. Nuevos foros tecnolgicos no masivos como los blogs y los web chats, para dialogar con pblicos extranjeros, podran considerarse si, en una relacin de mediano-largo plazo, se quisiese apuntar a pblicos jvenes con posibilidad de ocupar puestos clave en sus sociedades. La gente debe ser alcanzada all donde est. Es el pas el que tiene que moverse hacia ellos y no viceversa. Y mucha de esa gente, sobre todo los jvenes, estn en la Web. El cine no escapa a este apartado. Cada vez se filman ms cortos publicitarios extranjeros en Buenos Aires. Las productores eligen la ciudad por los bajos costos, el nivel profesional de sus tcnicos, la variedad de la poblacin al momento del casting actoral y porque muchas de sus esquinas y paseos se convierten fcilmente en ciudades europeas o estadounidenses, dada la exquisita combinacin de arquitectura francesa, espaola y modernidad neoyorquina.

Idioma. Entre los 21 pases que reconocen al castellano como lengua oficial, Argentina y Espaa son los nicos que disponen de un modelo de examen internacional de lengua castellana (respectivamente, el CELU Certificado de Espaol, Lengua y Uso- y el DELE Diploma de Espaol como Lengua Extranjera). Si bien la nacin ibrica destina el 15% de su PIB a la produccin cultural, compite con Argentina por la enseanza del castellano en el mundo. Vista la elevada consideracin manifestada por los encuestados acerca del nivel de educacin de los argentinos respecto de sus pares latinoamericanos

, y considerando la relevancia mundial que adquiere la lengua castellana, la Argentina podra posicionarse como apta para la enseanza de la misma en el exterior, mediante centros culturales argentinos estratgicamente colocados en las capitales de los pases relevantes para su poltica exterior. En ocasin del III Congreso Internacional de la Lengua Espaola, que en noviembre de 2004 tuvo por sede la ciudad de Rosario, la Argentina demostr al exterior su autoridad en la materia, dada la gran variedad de escritores nativos de talla que participaron en el evento. Acontecimientos como este recuerdan, por ensima vez, que el pas puede asumir un decisivo rol de referente cultural en el subcontinente latinoamericano. Segn datos difundidos por el Instituto Cervantes en el V Congreso Estatal de Escuelas Oficiales de Idiomas (en La Corua, 2007), el castellano es el segundo idioma ms estudiado en el mundo, slo superado por el ingls. Es la lengua bsica en 21 pases y son 14 millones los alumnos que la estudian en 90 pases donde no es idioma oficial. Desde 2005, Brasil sancion la Ley 11.161 que establece la enseanza obligatoria del espaol en las escuelas secundarias. Una ocasin sin igual para Argentina, socio estratgico del gigante sudamericano.

La imagen de la Argentina en Italia est desactualizada y congelada. No llegan novedades. El pas ha cado en un parntesis de indiferencia por parte de la opinin pblica y los medios italianos. Una vez ms, la nacin austral se coloca en el tradicional cono de sombras de los actores menores del sistema, que slo emergen a la atencin mundial cuando son sacudidos por fenmenos particularmente traumticos. Su imagen qued detenida diacrnicamente, es decir, en cortes y discontinuidades histricas sin ilacin. Los fragmentos temporales que surgen con vigor son de valor negativo, los de mayor impacto meditico y emocional: gobiernos percibidos como regmenes (tal el caso de la percepcin del peronismo vernculo), dictadura y crisis econmicas. Si no fuera por la falsedad del siguiente enunciado, de lo antedicho podra afirmarse que en la percepcin italiana la Argentina se confirma como un pas de periferia, poco conocido y menos nombrado. Sin embargo, entre las naciones latinoamericanas mencionadas en la encuesta, la Argentina fue elegida como la ms y mejor conocida. Pero de inmediato se nota cmo este conocimiento qued vinculado con menciones sobre su pasado histrico y crisis recientes. Esta aparente contradiccin puede indicarnos que la falta de informacin sobre el presente del pas, que en muchos casos incluye hasta el desconocimiento de quin es su presidente, no es bice para que la Argentina siga formando parte del imaginario colectivo italiano.

Segn el informe Educacin para todos en 2015, difundido en noviembre de 2007 por el Instituto de Planeamiento de la Educacin de la UNESCO, Cuba y Argentina lideran los sistemas educativos en Amrica latina. A nivel mundial,

Es una memoria colectiva ciertamente fragmentada, espstica, de un lejano pas que qued impregnado a modo de fotogramas, sin solucin de continuidad. Por ejemplo, es llamativo que el apabullante predominio de la memoria de la crisis de 2001 est acompaado por la ausencia total de referencias a la dcada de gestin del ex presidente Carlos Menem (hubo slo una mencin en nuestro sondeo) y a los dos aos de su sucesor, Fernando de la Ra. Se trata de dos perodos de la historia sin los cuales no slo es difcil comprender el estallido econmico-institucional posterior, sino toda la Argentina contempornea, de la cual se opina en abundancia y se coloca como ejemplo de lo que podra padecer la economa italiana. La Argentina tiene que empearse en rodar su propio filme; en ofrecer a la opinin pblica italiana los eslabones perdidos de una cadena que, as como est, refleja anarqua y desorden: el cuadro maniqueo de un pas que -por capricho o por azar- pndula desde la riqueza a la pobreza, sin puntos intermedios. La ausencia del pas en los grandes titulares, si va acompaada por un trabajo persistente de diplomacia pblica en segundo plano respecto de los formales canales del dilogo poltico bilateral y de las clsicas rutas mediticas, puede devenir en un captulo fructfero para la futura reinsercin mundial argentina. El sustraerse de la vorgine informativa puede ayudar a cultivar una imagen en el largo plazo que, de otro modo, con el desgaste cotidiano, fatigara en consolidarse. Confirmara la regla segn la cual a menor visibilidad, mayor valencia positiva: Japn, alejado de la informacin internacional en la segunda posguerra, cultiv elementos favorables para luego relanzar su presencia en el mundo. La desatencin de la opinin pblica es tambin ocasin para trabajar en el establecimiento de bases slidas que permitan alcanzar un punto intermedio aristotlico entre hard y soft power. Ambas dimensiones del poder (econmico-militar y comunicacional-cultural) confluyen en un concepto superior denominado smart power (poder inteligente). Argentina no debe aumentar su visibilidad mundial hasta no mejorar su valencia. De lo contrario, reavivar los elementos negativos residuales que an se le asocian y que no son pocos. Muchos de los consultados encontraron dificultad para definir un rol argentino en el contexto latinoamericano: no saben o no responden, son escpticos sobre su posicin. Se lo considera un actor relevante en la regin, pero no en condiciones de ejercer una influencia determinante. La conciencia de un proceso de integracin regional, activado desde hace dos dcadas, no logra afirmar sus bases en la percepcin de este pblico selecto. Semejante incertidumbre puede entrar en contacto con la eleccin de la presencia europea como valor distintivo del pas respecto del resto de Amrica latina. Un valor hasta cierto punto. Despus de las imgenes de la crisis que recorrieron el mundo en 2001-2002, los italianos ya no consideran a la Argentina del todo europea. Ni del todo latinoamericana. Un dilema de identidad que persistir mientras siga irresuelto para los mismos argentinos. Continuar resaltando la impronta europesta, otrora redituable, comienza a volverse contraria en un mundo que interacciona sobre la matriz de bloques regionales, antes que bilaterales. Los actores no identificados con un bloque, o de posicionamiento internacional ambiguo, aparecen confusos al pblico extranjero. As y todo, los italianos parecen an dispuestos a aceptar y a reconocer un rol de referente cultural para la Argentina en Amrica latina, reservando a Brasil el puesto de motor econmico. La percepcin de un mayor nivel cultural de la poblacin, de una buena y slida tradicin acadmica, de escritores de renombre y las reiteradas menciones a la creatividad argentina fueron variables recurrentes. La mayora de esta muestra -de la cual slo el 9% visit el pas por motivos de estudio- sostiene que la enseanza argentina en el subcontinente sudamericano es de excelencia, aunque pocos europeos asisten a sus cursos. Muchos italianos siguen prefiriendo los posgrados estadounidenses y britnicos, embelezados como estn por ambos pases. Esta difundida idea de buen nivel acadmico es quiz el reflejo de una Argentina que ya no es, pero que puede comenzar a reconstruir su imagen sobre la base de esta percepcin residual. La cuestin ser si los argentinos estn dispuestos a aceptar el desafo. La sola idea de un nuevo liderazgo cultural en la regin an suscita, dentro y fuera del pas, viejos resquemores que ven en cualquier intento al respecto la bsqueda de imponer una tendencia europeizante o sentimientos de superioridad tnica. Las memorias histricas juegan fuerte. Los resultados del trabajo de campo sugieren que muchos de los italianos encuestados construyeron sus juicios sobre la Argentina estableciendo comparaciones con su propio pas. La cercana cultural ha favorecido respuestas por analogas, sobre todo en los campos donde escasean datos concretos o informacin precisa. Al momento de reflexionar sobre los argentinos, los italianos suelen valerse de los mismos parmetros que usan para juzgarse a s mismos. Viceversa, no sera improbable que leyendo el captulo sobre los estereotipos italianos (ver II.2.1.) el lector argentino haya sentido que los ejemplos all ofrecidos hagan referencia a s mismo, a su pas. Ms que con cualquier otra nacin con la que Argentina desee mejorar su vnculo, en el caso de Italia se revaloriza uno de los principios axiales de la diplomacia pblica: el conocimiento del otro. Conocer mejor a los italianos es no slo un requisito para una estrategia de accin comunicativa; es tambin un conocimiento reflejo, especular, mediante el cual los argentinos se conocen a s mismos. La particularidad de este vnculo bilateral reside en su facultad de cuestionar el principio ya citado de Hans Tuch, segn el cual debemos entender las esperanzas, temores y complejos de los dems si queremos tener xito en persuadirlos de entendernos. En el caso que nos ha ocupado, este axioma bien podra plantearse exactamente al revs.

- Usted ha declarado que se necesita un termmetro permanente para medir las condiciones de las colectividades italianas en el exterior si con ellas se quiere mantener un vnculo eficaz. Cules son los medios concretos utilizados por el gobierno de Italia para medir estas condiciones?

Termmetro hay ms de uno. Est el termmetro por excelencia que es el institucional, la red diplomtico-consular. Es toda la estructura institucional de la Repblica que en el exterior permite monitorear la realidad de las comunidades italianas. Esto no basta, porque la red diplomticoconsular mantiene con nuestras comunidades un contacto de tipo burocrtico-institucional. Por lo tanto, a este termmetro hay que sostenerlo con otro, que es el termmetro derivado del conocimiento, ms all del institucional, que permite adquirir informacin de una red de instrumentos que son los ms diversos sensores en el territorio: patronatos, sindicatos, red asociativas, iniciativas culturales. Es decir que hay otros indicadores que, correlacionndose con la red diplomtico-consular, al final reflejan una imagen algo ms seria, exhaustiva y detallada de la realidad de una comunidad.

La comunidad italiana en Argentina est integrada. Integrada porque, a diferencia de comunidades que se colocaron en pases fsicamente ms cercanos a Italia, la eleccin de la Argentina como pas de acogida es una eleccin que implica la mayora de las veces la decisin de adoptar a aquel pas como lugar de residencia estable y definitiva. De manera que, en este caso, existe una voluntad expresa y conciente: voy a la Argentina, me establezco y me integro all; la Argentina est lejos e difcilmente volver a Italia a la edad de la jubilacin. En cambio, pases ms cercanos a Italia, como Suiza o Alemania, permiten desarrollar un recorrido migratorio del tipo voy a Suiza, trabajo treinta aos, junto un poco de dinero, me construyo la casa en el pueblo y cuando llego a la edad de la jubilacin, vuelvo. Mientras tanto, cada ao, vuelvo a casa para Navidad, Pascua y durante el verano. La cercana fsica de los lugares de emigracin respecto del punto de partida define otro recorrido mental y de vida del emigrante. La lejana de la Argentina ha determinado esta eleccin, lo que no quiere decir que los italianos de la Argentina no vuelvan ms a casa. Lo hacen, s, pero como turistas, para encontrarse con familiares y para ver los lugares de origen. Pero es un regreso temporneo. No est la eleccin de permanecer en Argentina por un perodo de vida y luego retornar a Italia. A diferencia de otros pases, esto comport recorridos ms acelerados de integracin. LA cercana geogrfica de pases como Suiza ha determinado psicolgicamente, en la mayora de los casos, el rechazo a integrarse. Una barrera de naturaleza psicolgica. La idea era voy, me quedo algo de tiempo e maana vuelvo. Lamentablemente, en algunos casos el maana no llega ms, sino a la edad de la jubilacin. Los hijos de integran, se vuelve ciudadanos del pas de acogida, y los padres, con esta barrera psicolgica, son quienes ms que otros sufren las consecuencias de la incomodad de la integracin frustrada. En la Argentina hay una comunidad anciana con sectores consistentes donde se verifican problemas relacionados con la dificultad econmica que el pas ha vivido en aos recientes y e parte contina a vivir. Tenemos sectores de conciudadanos que viven en condiciones de necesidad econmica y social respecto de las cuales tenemos el deber de intervenir por medio de instrumentos de naturaleza asistencial. Las jvenes generaciones han madurado un inters por la relacin con Italia tanto por razones de orden cultural como por motivos de oportunidad profesional. Respecto de estas exigencias, obviamente el Sistema Italia responde, pero lo hace an en manera fragmentaria. Existe un extraordinario protagonismo de una vastsima pluralidad de sujetos que operan. Esto es solidaridad, es riqueza, es pluralismo y es tambin cooperacin descentrada que frecuentemente se traduce en un desequilibrio, una ineficacia en la gestin de los recursos econmicos. Me refiero tambin a las iniciativas de sujetos privados. Falta un marco estratgico unitario dentro del cual colocar las distintas iniciativas. Esto permitira una optimizacin del uso de los recursos.

En las relaciones Italia-Argentina la comunidad italiana ha sido y es constantemente un puente importante de comunicacin y e relaciones. Incluso cuando nosotros como Repblica italiana hemos tenido situaciones de tensin en los aos recientes sobre el escenario bilateral, ha sido la comunidad italiana residente en Argentina quien ha desarrollado una accin de mediacin. Ha ayudado a la comprensin y a la relacin. Es una actividad que ha desarrollado constantemente, quiz sin siquiera ser conciente de ello. Los tantos componentes polticos, representantes institucionales con orgenes italianos presentes en el Parlamento y en el Gobierno argentinos son tambin, y por el slo hecho de tener orgenes italianos, un elemento fundamental en la relacin talo-argentina. Son instrumentos esenciales de comprensin recproca.

De la ronda de consultas que he activado con lderes emerge que muchos italianos vinculan la imagen de la Argentina a los recuerdos de la dictadura militar y a la figura de los desaparecidos. Se trata de hechos de hace ms de veinte aos que, sin embargo, reaparecen fuertemente radicados en el actual imaginario de una opinin pblica extranjera como la italiana. Usted que como es subsecretario de Estado en Asuntos Exteriores se ha ocupado de procesos judiciales contra ex militares argentinos, cmo explica este particular?

Los primeros aos del compromiso poltico y social de gran parte de la clase dirigente que hoy conduce Italia, incluido quien suscribe, estuvieron caracterizados por algunos dramas; digamos algunas vivencias histricas. Vietnam, la cuestin israel-palestina, el apartheid en Sudfrica, el golpe en Chile, la dictadura argentina y sus desaparecidos. Por lo tanto, estos elementos estn muy presentes porque han marcado a sujetos que hoy gobiernan este pas. Luego, con el pasar de los aos, hubo una actualizacin de aquellos dramas. Desaparecidos argentinos no es un fenmeno cerrado, con los nietos de las Abuelas de Plaza de Mayo que fueron adoptados por los secuestradores de sus padres. Por lo tanto, este es un elemento gentico, de algn modo sentimental y de actualidad. Es evidente que ms all del primer impacto todo el resto necesita de profundizacin y conocimiento. Y respecto del conocimiento existe una gran precariedad. La Argentina es considerada un poco a los mrgenes no slo geogrficos, sino tambin de las cuestiones internacionales. De modo que, al final, es poca la cantidad de informacin que llega. Geogrficamente es lejana. En definitiva, ms all de las situaciones de crisis econmica, desde hace algunos aos ya no hay fenmenos visibles que atraigan la atencin internacional. Digamos que la ltima noticia relevante es el default argentino. La otra es la eleccin de Kirchner. Pero basta. Si se va a preguntarle a la extensa platea de los ciudadanos qu es lo que saben de la Argentina actual, continuarn respondiendo desaparecidos y quiz dirn default, ya que 400 mil familias han vivido esta situacin.

He notado que en Italia poco se habla de los italianos en el exterior y que la prensa local casi no hace referencia a ellos. Muchos italianos hasta ignoran la existencia de un viceministerio dedicado exclusivamente a los conciudadanos emigrados. Vista la situacin,

Existe una relacin que deriva de un hecho: durante el llamado siglo de la emigracin italiana de masa, desde 1865 a 1975, desde Italia partieron alrededor de 27 millones de ciudadanos. Por lo tanto, el vnculo existe, dado que cada familia italiana ha tenido parientes emigrados. Hay un vnculo objetivo. La emigracin italiana involucr prcticamente a cada ncleo familiar. El abuelo del residente del Senado, Franco Marini, estuvo cuatro veces en los Estados Unidos. El subsecretario de la Presidencia del Consejo de Ministros, Riccardo Levi, naci en Montenvideo. Sin embargo, en la dimensin pblica de la comunicacin y de la informacin hay una visin provincial que ha connotado tanto a los medios italianos como a la informacin general, quiz consecuencia incluso de la visin provinciana que la clase poltica institucional italiana ha tenido durante largos aos. Por lo tanto, ha habido una subestimacin de la importancia de la comunidad italiana en el mundo. La importancia de la dimensin internacional es un descubrimiento ms bien reciente, de hace dos o tres dcadas, no ms. La evolucin se observa incluso en la compaginacin de los diarios: hace tres dcadas, las dos primeras pginas se referan a la poltica interna y la tercera era la gran pgina del debate. Desde hace pocas dcadas comenz a prestrsele atencin a las dimensiones del mundo. Es evidente que esta maduracin se debe a la afirmacin de la globalizacin como fenmeno comn. Esto consinti una maduracin en comprender que hay que ocuparse incluso de lo que sucede ms all de las fronteras nacionales. En este escenario, slo lentamente ha madurado la atencin hacia la comunidad italiana en el mundo. Aqu incluso ms lentamente respecto de la importancia de las temticas internacionales. Nosotros logramos modificar la Constitucin nacional slo en 2000, introduciendo la jurisdiccin exterior y el nmero de legisladores a elegir en el exterior. Slo en 2000, por entonces como subsecretario de Asuntos Exteriores encargado de los italianos en el mundo, organic la primera conferencia de los italianos en el mundo y el primer encuentro de legisladores de origen italiano. Hubo una lenta toma de conciencia sobre la importancia del network tnico italiano. Hubo un retorno de la atencin debido a las circunstancias relativas a la presencia de dieciocho legisladores ya que stos fueron determinantes para la formacin del gobierno y continan sindolo para mantener la mayora parlamentaria. Esta centralidad objetiva ha reabierto un poco la atencin. Pero la ha reabierto con el espritu del chismorreo, del voyeurismo poltico. No hay una comprensin real y profunda de la importancia de la comunidad italiana en el mundo. Es un trabajo que debe ser hecho; una actividad educativa que debe desarrollarse da a da para que finalmente se afirme la conciencia de esta importancia. Digamos que esto ha sido entendido por la parte ms sensible de la clase poltica italiana. Todava no es un sentir comn y vasto, sobre todo en lo que se refiere a la opinin pblica. Los medios estn an ausentes; se habla de comunidad italiana cuando hay fenmenos trgicos o cuando hay algn chisme particular. No hay una informacin constante. Uno de los temas irresueltos es el de la informacin de retorno , sobre la que estamos trabajando. Si no hay informacin sobre la realidad de la otra Italia, sobre qu cosas trabajar, sobre qu producir, no habr una toma de conciencia.

En estudios de campo he observado que muchos italianos en el exterior encuentran ms informacin, de mayor calidad y ms rpidamente en la programacin de la versin internacional de la RAI que dirigindose a los consulados o a las embajadas italianas. De qu modo piensa resolver este desfase?

En julio , en una reunin operativa junto con el ministro de Comunicaciones, he solicitado aumentar la cantidad de informacin de Italia hacia el mundo, colocando en difusin tambin a otros canales televisivos, como por ejemplo RAI News 24 . Respecto de la RAI International, esta vive una dimensin contradictoria dado que junto a algunos programas de servicio o de utilidad, como el caso de Sportello Italia, hay una serie de programas que deja gran insatisfaccin en la comunidad italiana. Hay posibilidades de construir un nuevo proyecto editorial para la RAI Internacional. Es evidente que si hoy las comunidades italianas consideran ms til Sportello Italia, en una renovada RAI Internacional el objetivo es que sea considerada ms til aun e quiz con mayor modernidad. La RAI Debe mejorar sus contenidos, pero es notorio que ser siempre ms apreciada una informacin que llega a travs de la pantalla, estando sentados en el living de casa, sobre un espectro de preguntas muy vasto que va desde el ICI hasta los pasaportes, pasando por las jubilaciones, etc. Estos programas invitan a expertos en muchas materias a las que dan respuestas, algo que en una estructura consular, sobre todo en el exterior, es un poco complicado de realizar. El razonamiento es que de algn modo se deberan privilegiar los Portales nicos . Pero el Portal nico es difcil de implementar. Se est experimentando para el caso de las empresas. En el caso del consulado se trata de concentrar al mximo posible todas estas informaciones tan vastas en un lugar donde no siempre existe la posibilidad de proveer estas respuestas porque faltan los elementos informativos cuando la respuesta es rara o inslita. Es claro que si el usuario quiere saber cunto es el ICI que tiene que pagar en su ciudad por un determinado inmueble, la respuesta se vuelve complicada porque involucra a otros sujetos institucionales. Esta es un poco la dificultad objetiva del hecho que el consulado funciona como Terminal de un Estado pero no tiene a sus espaldas toda la estructura burocrtico-informativa que en el mismo Estado est estructurada en decenas o centenares de lugares distintos especializados en proveer un tipo de informacin. De todos modos, el intento es el de concentrar.

Estamos en el comienzo. Todo este trabajo est empezando ahora. El primer objetivo, justamente de carcter estratgico, es el de tratar de invertir la tendencia de los ltimos aos de reducir las actividades entre Italia y Amrica latina. Queremos, en cambio, aumentar estas actividades tanto cuantitativa como cualitativamente; aumentar las iniciativas en los terrenos poltico y gubernamental pero tambin en el terreno institucional. Queremos ser no slo un elemento directivo sino adems facilitador de las otras actividades de la sociedad civil, como las empresas y la cultura, desarrolladas con la mira en Amrica latina. Queremos hacer todo esto teniendo presentes algunas precisas ideas de fondo. Para construirnos estas ideas de fondo algo ms precisas, disponemos no slo de la estructura del Ministerio de Asuntos Exteriores, con su Direccin General para las Amricas y la red de embajadas. Le he pedido al Centro de Estudios de Poltica Internacional de Roma que organice seminarios en tres etapas. La primera tendr por objeto la temtica de los entes locales, asociacionismo, sindicatos y ONG como consulta del mundo italiano de la sociedad civil respecto de las temticas de Amrica latina. Los otros dos encuentros estarn dedicados a los asuntos de la economa, de la universidad y de la cultura. Estos tres seminarios tienen por objetivo dialogar, pero sobre todo, para m, recoger propuestas, sugerencias, ideas, crticas y elaboraciones. Al final de este perodo de recoleccin de opiniones de sujetos fundamentales de nuestra sociedad, se preparar un documento estratgico, un pequeo plan programtico de trabajo hacia Amrica latina. Junto con el Instituto Italolatinoamericano queremos relanzar con fuerza la iniciativa italiana hacia los pases de Amrica latina. El Consejo de los Delegados de este Instituto est formado por veinte embajadores ms un delegado italiano. Por primera vez en la historia, este representante italiano del Consejo no ser una persona delegada por el subsecretario de Asuntos Exteriores para representar al gobierno italiano, sino que ser directamente el subsecretario, es decir yo como funcionario del Estado para Amrica latina. Esta voluntad caracteriz incluso al discurso del presidente del Consejo de Ministros, Romano Prodi, frente al Parlamento, al momento de la presentacin del gobierno, cuando acept, entre las cosas prioritarias, la relacin con Amrica latina justamente porque venimos de un perodo de estancamiento y de escasa atencin. Luego, mi propia designacin como subsecretario para Amrica latina va tambin en esta direccin. Ciertamente, soy un exponente poltico de los Democrticos de Izquierda pero caracterizado sobre todo por veinte aos de trabajo hacia las temticas latinoamericanas. Por lo tanto, en pocas palabras, estas es la primera parte de un plan que se est construyendo en estos meses para relanzar las actividades hacia los pases de Amrica latina.

Por medio de mi trabajo acadmico he identificado una pronunciada cada del inters por la Argentina tanto por parte de la opinin pblica como de la poltica y la prensa. En cambio, se habla a menudo de la relevancia de Brasil como puerta de ingreso de Italia al Mercosur. Para qu le sirve a Italia la Argentina como interlocutor?

La Argentina es un interlocutor fundamental en cuanto es un pas con el que desde siempre tenemos relaciones fraternas y estrechas, lo que es decir poco. Es intil mencionar una vez ms todos los ejemplos porque los conocemos; una parte importante de la poblacin argentina tiene orgenes italianos ms o menos lejanos. Existen adems fortsimos vnculos empresariales. Lamentablemente, la cada del inters ha sido general hacia toda Amrica latina y, por lo tanto, respecto de la Argentina. Respecto de este ltimo pas, en la fase de la dramtica crisis econmica de 2001 y 2002, debe tambin mencionarse que estuvo este hecho serio del default que vio a muchos inversores italianos involucrados en el crack. No se trataba slo de inversores institucionales que, est bien, compiten y saben que se puede perder o no. Lamentablemente, eran alrededor de 450 mil personas fsicas, con una familia a cargo, personas modestas que probablemente mal aconsejadas han invertido parte relevante de sus patrimonios con un resultado catastrfico. Esto, objetivamente, ha determinado un problema serio que no concierne al Gobierno. Este es un problema entre bancos, personas individuales y una realidad de un Estado que vivi una fase tan dramtica. Pero al decir que no concierne a nuestro gobierno no digo toda la verdad, porque mientras se trata de cifras que varan entre las decenas, las centenas o lo pocos miles, es una cosa; pero cuando estamos hablando de cientos de miles de familias Si bien oficialmente no concierne al gobierno, de facto concierne y debe concernir al gobierno porque es una parte muy relevante de la cual obviamente tenemos presiones, sealamientos y protestas. Este es un problema, pero no debe determinar un cambio de actitud, como lamentablemente ha determinado quiz por una cierta desatencin del precedente gobierno italiano. Esta es una situacin que debemos resolver con la buena voluntad recproca. Hay ideas que ahora, naturalmente, se encuentran en estado embrionario y no estoy en condiciones de poder exponerlas. Sobre todo el resto, la voluntad es reabrir globalmente las relaciones. Es relevante el hecho de que entre las primeras llamadas de felicitaciones a Prodi est la del (ex) presidente Kirchner, y el hecho de que, tanto en el plano oficial como personal, hemos recibido seales de fuerte voluntad recproca de reanudacin. Soy optimista. Creo que las condiciones estn. Es necesario trabajar y crear el ambiente adecuado. Esperamos remover algunos de estos obstculos, de los que he citado uno que para nosotros est seguramente entre los ms relevantes y difciles por su alcance social.

Desde la crisis que usted ha mencionado han pasado ya cinco aos. Hoy los nmeros de la economa argentina se muestran positivos y con algunos rcords histricos. Qu se espera Italia que esta nueva Argentina haga para mejorar la relacin bilateral?

Se puede mejorar en tantos niveles, pero an no hay una agenda. Esta entrevista se hace justo cuando dicha agenda se est formando. No es reticencia de mi parte, pero yo debera expresar opiniones personales y no es el caso. Estamos trabajando justamente en estos das. Por este motivo, no puedo entrar en el detalle. Lo lamento pero debo darle una respuesta diplomtica. Como usted deca, los datos de la balanza argentina son muy positivos. Me alegra porque esta mejora de la situacin argentina es importante. En cuanto a la temtica de la relacin ItaliaSudamrica, el vnculo con la Argentina podra ser una de las claves de bveda ya que nos conocemos, tenemos relaciones estrechsimas desde hace tantos aos y existen vnculos moleculares en toda la sociedad.

Seguramente usted est al tanto de los cambios polticos y de los virajes que se estn verificando en Amrica latina. En este contexto, algunos pases de la regin se han inclinado por la va de los acuerdos comerciales bilaterales con EE. UU. o con la UE, como los casos de Chile, Per y Mxico. Otros, en cambio, eligen el camino de la integracin regional y de los acuerdos ms bien multilaterales. Frente a esta realidad, cmo prefiere actuar el gobierno italiano en la arena latinoamericana, por va bilateral o como actor comunitario?

Por ambas, porque nosotros como socios fundadores somos parte fundamental de la Unin Europea. Seguramente, en muchos aspectos nos moveremos como pas comunitario. Durante los dos aos en que el actual ministro de Asuntos Exteriores, Mximo dAlema, fue legislador europeo y presidente de la Comisin del Parlamento Europeo para las relaciones con el Mercosur, ha viajado a los pases latinoamericanos comenzando, si no me equivoco, por la Argentina, con el propsito de favorecer la posibilidad de un acuerdo que lamentablemente an no se ha concretado por las evidentes resistencias francesas sobre las reducciones de las barreras aduaneras respecto de los pases del sur del mundo, etc. De modo que la voluntad es actuar en el plano comunitario por razones obvias, porque existe la Unin Europea y nosotros somos artfices y protagonistas de su construccin. Pero al mismo tiempo no tenemos ninguna intencin de limitar al otro canal, el bilateral, en el cual tenemos tanta actividad. No hay una opcin prioritaria. Ambos instrumentos sern puestos en marcha. Adems, querramos poner en marcha nuestra diplomacia, nuestra capacidad de gobierno y la capacidad de relaciones internacionales sin tomar parte en las discusiones y temticas que estn desarrollndose en Amrica latina. Naturalmente, conocemos cules son las temticas que estn apasionando e interactuando respecto del gobierno del presidente Chvez de Venezuela y del nuevo gobierno de Evo Morales en Bolivia. Conocemos las dems planteamientos, siempre en un ptica progresista de renovacin, de cambio que hacen referencia sobre todo al presidente Lula, a la presidente Bachelet, de algn modo al (ex) presidente Kirchner, y a Tabar Vzquez del Uruguay. No es fcil decirlo as porque luego casa realidad tiene sus matices. Conocemos todas estas cosas. Pero como gobierno queremos desempear un rol tambin componedor, de alguna manera un rol de composicin de algunas fibrilaciones que a su vez se estn evidenciando en algunas realidades de pases latinoamericanos. Por ejemplo, estamos apoyando algunos proyectos de cooperacin descentrada que van en la direccin de crear proyectos de carcter transfronterizo que puedan bajar ciertas tensiones, crear integracin entre pases de Amrica latina, poner a disposicin la modesta pero importante experiencia de construccin europea, si bien las cosas no son iguales. No es casualidad que el primer viaje que hago como subsecretario de Asuntos Exteriores para Amrica latina ser el viaje que en pocos das me ver ir a Per para la asuncin del nuevo presidente Alan Garca, pasar luego por Brasil, donde est en curso una gran iniciativa de los entes locales italianos frente a las realidades brasileas, una iniciativa que involucra al mismo gobierno de Lula que hasta ahora fue un algo ignorado por el anterior gobierno italiano. Pasar tambin por un pas como Bolivia, que en apariencia podra no ser definido como prioritario para Italia pero lo hago precisamente porque existe la voluntad de conocer, de entender y de verificar directamente los grandes cambios que estn sucediendo en tantos pases latinoamericanos. Son cambios importantes, que abren dudas que deben ser verificadas y por esto me reunir con el presidente Morales y otros exponentes de su gobierno. Esta es la mejor respuesta a la voluntad de actuar tanto en el plano comunitario como en el bilateral. En cuanto a este ltimo plano, no queremos quedar encerrados slo en el mbito de las relaciones con aquellos pases con los que hay una mayor afinidad de programa poltico. La voluntad no es la de aislar si no la de conocer y dialogar incluso con aquellos pases que mantienen posiciones polticas seguramente distantes de las mas, pienso en Colombia, o con posiciones que abren interrogantes, como pueden ser algunas actitudes del gobierno de Chvez o del gobierno de Evo Morales, pensando en las nacionalizaciones. La voluntad es la de tener la ocasin del dilogo con todos estos pases, ninguno excluido. Slo excluimos las relaciones las dictaduras.

Bue, no lo s. Ve, son preguntas que Yo tengo mis opiniones; puedo responderle como ciudadano privado. Pero a usted no le interesa mi respuesta de ciudadano privado. Como funcionario digo que lo hablamos dentro de dos o tres meses.

En declaraciones al diario argentino La Nacin (23/02/2004), usted seal que un tema macro que me preocupa mucho es hacer entender a los italianos, y a travs de los italianos a los europeos, la importancia que tiene el Mercosur. Por qu la diplomacia debera hablarle directamente a la gente de estos pases? Qu beneficios obtiene hacindolo?

La consolidacin y profundizacin del proceso de integracin que representa el Mercosur es uno de los pilares de la poltica exterior argentina. La integracin regional ha sorteado desde la firma del Tratado de Asuncin en 1991 una serie de obstculos lgicos a un proceso de asociacin entre pases que hasta pocos aos antes haban manejado hiptesis de conflicto. El Mercosur se encuentra en estos momentos en una etapa similar a la que atravesaba la Comunidad Econmica Europea en los aos setenta y este es un punto a explotar a la hora de hacer comprender al europeo la importancia del Mercosur como mercado regional de proyeccin continental. La difusin de los avances en materia de integracin es fundamental desde el punto de vista de la toma de conciencia del funcionario y empresario europeo e italiano, porque permite posicionar ante la opinin pblica italiana al Mercosur como un bloque con potencial para la concrecin de negocios. De all que se tienen que multiplicar las oportunidades para presentar al Mercosur e incrementar el inters y conocimiento que muchos empresarios italianos tienen de la Argentina y del bloque sudamericano como un socio genuino y atractivo a la hora de generar negocios.

Las Embajadas y Consulados cumplen un rol fundamental en lo que respecta a la representacin del pas. Si bien puede darse este fenmeno de considerarlas como compartimientos estancos por parte de la opinin pblica por una cuestin de desconocimiento del pblico en general, la Embajada argentina en Italia desarrolla una estrategia orientada a mantener un contacto fluido con los medios de prensa y fuerzas vivas locales. Con ello, se busca asegurar la presencia de nuestro pas en los medios de comunicacin siempre que sea relevante. Por otro lado, la difusin cultural y el trabajo de promocin de las condiciones econmicas de nuestro pas para la generacin de negocios entre los empresarios, cmaras y asociaciones sectoriales son otros dos puntos clave en los cuales se asienta esta estrategia de difusin de la Argentina a travs de nuestra Embajada y Consulados en Italia.

Teniendo en cuenta lo sealado anteriormente, el dilogo con el gobierno italiano se maneja a travs de canales institucionales y en base a una agenda bilateral en la cual se intercambian demandas y temas concretos que interesan a una y otra parte. En cambio, el contacto con la opinin pblica permite ir ms all de la rigidez de la agenda bilateral institucional, con la consiguiente ampliacin del espectro temtico y de demandas de la sociedad a travs de actividades culturales, comerciales y de la labor que nuestros consulados desarrollan para salvaguardar las necesidades de los conciudadanos argentinos residentes en este territorio y de italianos que desean tomar contacto con la Argentina.

La imagen que la opinin pblica italiana y europea tienen del Mercosur se debe bsicamente a una falta de informacin y al hecho de que el proceso de integracin an no se ha profundizado de forma de dar una idea de comunidad como la desarrollada por Europa luego de 1957. Ello tambin se ve influenciado por el hecho de que Italia y Europa se focalizan ms en las relaciones bilaterales con los pases que integran el bloque, en las cuales no suele relacionarse la idea del Mercosur con la Argentina o con Brasil. Este fenmeno responde precisamente a la falta de una campaa de divulgacin y de promocin del bloque regional, falencia que nuestros pases deberan superar promoviendo paralelamente el bloque junto a los intereses nacionales que cada Estado defiende.

En movimiento, es un pas en movimiento y en repunte. Segn la informacin que tengo, posee incluso la posibilidad de desarrollarse en modo muy eficaz en algunos campos. El pas tiene tambin dificultades de tipo estructural, pero quien tiene capacidad logra poner juntas las energas adecuadas para realizar cosas concretas. Creo asimismo que es importante la masiva presencia de origen italiano, si bien de tercera generacin, que quiz no ha tenido contacto con Italia ms que en el imaginario colectivo. Para m es una tierra por descubrir. La descubro ahora que tengo 49 aos. De hecho, he impulsado la estructura en donde trabajo a entrar en un programa comunitario llamado Al Invest para favorecer las relaciones entre la Unin Europea y Amrica latina hasta 2007. En el mbito de este programa hemos incluido al Centro Exterior de las Cmaras de Comercio en una red de puntos de observacin para desarrollar vnculos de negocios entre Amrica latina e Italia. Yo eleg a la Argentina.

Creo que la diferencia est en el hecho evolutivo. Es decir que la economa argentina evoluciona, si bien el modelo de la comunidad italiana de origen es, de alguna manera, el modelo de la memoria. Aunque creo que esto es tambin un valor para un bsqueda de identidad. En definitiva, creo que en Argentina hay diversas etnias. Hay una comunidad hebrea, una ortodoxa y una preponderantemente catlica. Esto me ha sorprendido. De todos modos, Buenos Aires es un gran centro del psicoanlisis

. Esto quiero decir que los argentinos tienen un fuerte problema de identidad. La identidad como vnculo entre la memoria y la actualidad. Los grandes centros del psicoanlisis son Londres, Milano, New York y Buenos Aires. Este asunto del psicoanlisis es todo privado, mientras en Italia toda la sanidad es pblica pero es toda ms tecnolgica. No se le presta atencin al motivo de por qu la gente se enferma. Frente a la enfermedad se reacciona tecnolgicamente, pero nadie empea su inteligencia en entender por qu uno se enferma. Adems, la Argentina es un pas de recursos naturales, por lo tanto es independiente desde el punto de vista agroalimentario y energtico. Es un pas que, seguramente tambin en el pasado, ha atrado a estas empresas multinacionales estadounidenses que, de todas maneras, han tenido una radicacin en el pas. Pienso que de a poco tendr que encontrarse un camino. No digo el modelo chileno, porque son distintos. Tambin entend que ah hay una gran diferencia. No es porque se habla espaol que son todos iguales. Hay identidades nacionales bien radicadas. Lo que me sorprende de la Argentina es la dignidad de las personas que he conocido. Una dignidad que en Italia estamos perdiendo incluso desde el punto de vista de los rasgos de cortesa, de atencin. Desde este punto de vista, Italia se est degradando. Sin haber jams estado, hago estas evaluaciones sobre la Argentina sobre la base de vnculos directos con argentinos que he conocido en Italia y de cosas que he estudiado.

- Habiendo estudiado s que no es as. Nosotros nos relacionamos mucho con la red de las cmaras de comercio italianas en el exterior y, por lo tanto, s bien que existe una realidad que es Crdoba, otra que es Rosario y que tambin est la Patagonia, con todo un tema de turismo en el

sur. No percibo a la Argentina desde un punto de vista estndar. Existen particularidades en el interior del pas. No creo que la argentina sea una sociedad homognea. Es ms, creo que tiene enormes potencialidades porque tiene tantos recursos. Para decir algo banal, s que en Argentina se comercializa una grapa italiana que es lo pero que puede existir en el mercado italiano de las grapas. Y entonces digo, por qu a quien gusta de la grapa no puede degustar algo que no sea eso? Y, viceversa, nosotros podramos probar el mate, pero no lo bebemos porque conoce el mate slo quien va all. Es decir que se puede empezar por pequeas cosas. Estoy convencido de que esto debe conectarse sobre relaciones personales ms la tecnologa. Pero toda esta tecnologa no sirve para nada si no hay una relacin de identidad humana que se construye sobre un conocimiento recproco, entendiendo cmo est hecha otra cultura, otro pas; siempre en la conviccin de que nuestros valores no son los predominantes. Quiz en una ptica de globalizacin se acortan las distancias y, encontrando a las personas adecuadas, hoy hay ms posibilidades de incrementar incluso los negocios, que no son exclusivamente especulativos. Hay un capitalismo especulativo tout court, por el cual voy a Iraq porque me sirve el petrleo y punto, terminado.

Esta es una pregunta compleja. La percepcin es que ha habido perodos crticos en la vida del pas, incluso en trminos de democracia. Pero, en mi vida, a medida que pasan los aos, lo importante es lograr ver lo que puede construirse. Esto no quiere decir perder la memoria histrica. Seguramente, en la Argentina hay manchas en trminos de la historia del pas. De todos modos, esto pertenece al pasado. Es fuerte la conciencia de desarrollar un futuro. Tambin en Amrica latina se lleva a cabo este mercado extendido como se hizo el mercado nico de la Unin Europea, como el caso del mercado entre Mxico, Canad e los Estados Unidos. Quien tiene una visin corta tiende incluso a ver los factores que limitan el desarrollo. Por ejemplo, son ms los argentinos que vienen a Italia que los italianos que van a la Argentina. Viajan quienes tienen una relacin de parentesco y alguno de las grandes empresas italianas que hay en Argentina, pero son siempre pocos. Existiendo un comunidad de tantos millones de italianos de origen se debera viajar en mayor cantidad. Durante las vacaciones sera mejor ir a la Argentina que a Egipto, por ejemplo. Se pierden los vnculos de identidad cultural. Esto se debe tambin a la incapacidad de relacionarse. Lo que estoy tratando de comunicar es que si se mantuviese una relacin de identidad cultural ms fuerte entre los gobiernos y las oficinas culturales habra ms intercambio. En breve viajar a la Argentina y si veo que existe la posibilidad de hace algo al respecto vuelvo, pero no dentro de tres aos, vuelvo dentro de un mes para crear un formacin con un programa comunitario despus de consultar algunas empresas umbras que en base a su informacin de mercado tengan ocasin de estar presentes en Argentina. Pero quiz encuentro empresas argentinas que desean venir aqu.

Si bien el pas posee una gran comunidad de italianos, la Argentina podra ser comparable un poco ms a Alemania, ya que cuenta con una serie de empresas estructurales. Seguramente puede desempear un rol de gua, de impulso. Se debera crear una cabeza de puente entre Italia y Argentina y accionar en Europa. Creo que, adems, hay vnculos directos de negocios con alemanes en Argentina, si bien minoritario. Histricamente, parte de los negocios de Alemania se transfirieron a la Argentina. Pero tambin en Chile hay comunidades alemanas, especialmente en el sur. Tampoco debemos olvidar a la comunidad hebrea. Creo que estas comunidades han determinado un impulso hacia formas de internacionalizacin que quiz no han pasado ni siquiera por los canales estatales. Es decir, los flujos de inmigracin de las diversas etnias han mantenido de todos modos un vnculo con la cultura de origen, lo que crea el intercambio. De todos modos, est siempre luego el problema de la poltica de un Estado y de la democracia. No tengo en claro cul es la percepcin de los argentinos respecto de la poltica. No s si la poltica es un gran asunto tambin en Argentina o si es un sentimiento democrtico difundido. En Italia, por ejemplo, la poltica se ha vuelto un gran negocio. Hay un libro de Cesare Salvi llamado Il costo della democrazia . Es un anlisis de cunto costa la poltica en Italia, desde la figura ms chica, como el consejo de jurisdiccin, que es el fragmento de un barrio de un municipio y cuyo presidente percibe una retribucin de 1800 euros netos al mes, sin tener que trabajar ocho horas, hace tres reuniones por mes. Luego, en el otro extremo, est el legislador europeo italiano que gana 149 mil euros netos por ao. Esto no quiere decir que debe disminuirse el valor de la poltica. Sin embargo, es un hecho que la poltica en Italia es tambin un medio para enriquecer la propia posicin personal. No tengo en claro si en Argentina es igual. No conozco cul es el ndice de participacin democrtica. Pero comprend que en Argentina, adems del elemento estatal, hay un elemento privado que funciona en manera eficiente. Hay datos estructurales de conveniencia, como el costo del trabajo que es diez veces ms bajo que el nuestro, porque los argentinos ganan alrededor de 150 y 200 euros por mes. Los costos, comparados con Italia, son inferiores quiz en un 30% o 40%, de modo que con un milln de euros en Italia se puede hacer un trabajo en Argentina. Si existe una ventaja de negocios es conveniente trabajar entre Italia y la Argentina no slo en trminos especulativos, es decir un empresario italiano que va a vender, hace el negocio y adis. No. Hay que crear polos de desarrollo. Es necesario estudiar cules pueden ser los sectores donde puede tener lugar una colaboracin. Por ejemplo, en Argentina hay una empresa umbra que opera en el sector de la agroindustria, que construye filtros para la industria agroalimentaria.

En estos aos, cuatro regiones italianas Umbria, Toscana, Emilia-Romagna y Marchehicieron su primer acuerdo directo con un Estado extranjero, Brasil. Por qu, segn su opinin, eligieron Brasil y no Argentina?

Quiz porque hay un aspecto ldico y tambin poltico. En el imaginario colectivo italiano Brasil est relacionado con las mujeres bellas, la buena vida, el turismo y, adems, algo de trabajo. En cambio, la Argentina tiene que ver con algo ms serio. Me impacta la imagen de estos dos hombres que bailan el tango entre s, donde uno de ellos representa idealmente la compaera ausente, la pasin que se lleva dentro. La Argentina es un pas ms serio, ms ntimo, ms cerebral; mientras que en Brasil est todo ms relacionado con el cuerpo y cuando los italianos lo visitan encuentran toda esta ligereza del ser. Estos acuerdos regionales nacen sobre la base de relaciones personales, de conocidos. Qu s yo, dos o tres intendentes vienen aqu a Umbria, hacen algunas reuniones, quiz son de izquierda tambin ellos No olvidemos que estas son todas regiones de izquierda y que por lo tanto hay un hilo conductor que es poltico. Creo que la poltica se mueve en este contexto pero que despus, detrs, no hay un seguimiento econmico.

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Debo mi gratitud inicial al doctor Emidio Diodato, tutor del proyecto y docente de la Universit per Stranieri di Perugia, por sus observaciones sobre los primeros borradores de esta publicacin. Al profesor Oronzo Balestra, por su incentivo. A la profesora Elisabetta Chiacchela, docente del Master en Didctica del Italiano de la Universit per Stranieri di Perugia, por su contribucin referente a la presencia argentina en la literatura italiana. Al Lic. Rodrigo Lloret, miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, por su gestin ante mis pedidos. Al Lic. Jorge dellOro, presidente de la consultora DellOro Trigo, por su aporte acerca de la imagen internacional de Argentina. A Benjamn von der Becke, asesor presidencial sobre imagen de la Argentina en la prensa internacional y miembro de la Estrategia Marca Pas de la Secretara de Medios de Comunicaciones, Presidencia de la Nacin Argentina. Al historiador Mario Gallina, estudioso del teatro y de la cinematografa argentinos, por sus precisos aportes sobre la influencia itlica en esta materia. Al Lic. Rodolfo Olivera, por sus contribuciones acerca de las similitudes y contrastes histricos entre la Argentina e Italia. A Marcelo Carrara, consejero del Comitato degli Italiani allEstero de Mar del Plata y miembro de la colectividad emiliano-romagnola de la zona. A Maria Gloria Ricciardi, corresponsal de la agencia News Italia Press en la provincia de Buenos Aires.

A la doctora Veronica Ronchi, becaria e investigadora de la Universidad de Milano. Al seor Aldo Mecozzi, consejero de la Regin Marche y miembro de la Asociacin Marchigiana de Mar del Plata. Al doctor Fernando Rizzi, docente de la Universidad de Mar del Plata, presidente de la Asociacin Lombarda y asesor del Consejo Deliberante de la misma ciudad. A los profesionales que gentilmente accedieron a responder el cuestionario utilizado para censar la imagen argentina. Las personas mencionadas quedan eximidas de los puntos flacos y de las imprecisiones que este estudio pueda conservar aun despus de las correcciones, como as tambin de la responsabilidad por los contenidos vertidos.

En casos como los peridicos El Pas, de Espaa, se trata de 5%; Le Monde, de Francia, y el Financial Times, d Inglaterra, 2%; en medios como The New York Times, de Estados Unidos, apenas alcanza 0,3%.

Como embajador en Uruguay, el ex presidente argentino Roque Senz Pea fue portavoz en el I Congres Panamericano (1889-1890), foro en el que se manifest contra la Doctrina Monroe de Estados Unidos con el lema Amrica para la Humanidad. Lanzado en 1823 por el presidente estadounidense James Monroe como declaracin para la poltica exterior de su pas, este principio alcanz estatus de doctrina en 1845. Estableca como objetivo disuadir a los pases europeos de intervenir en los asuntos de las naciones del continente americano. Algunos estudiosos argentinos argumentan que gestos como el de Roque Senz Pea quedaron marcados en la memoria institucional del Departamento de Estado, lo que contribuy a las posteriores gestiones de EE. UU. para marginar a la Argentina del

Sin embargo, el compromiso europeo con la cooperacin econmica no es inmutable. Los pases miembros de la ONU suscribieron en 2000 los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, un compromiso que con el lema Make poverty history se propone alcanzar una serie de objetivos para 2015. Los pases comunitarios, por ejemplo, se comprometieron a destinar 0,33% de su PIB a ayuda pblica para el desarrollo. Sin embargo, dicho compromiso se desdibuja en Italia, pas que en junio de 2006 se encontraba ltimo entre las naciones de la OCSE (Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico) en lo que a la relacin cooperacin-PIB se refiere: en 2005 Italia destin slo 0,15% para descender en 2006 a 0,11% (cfr. Cesvol 2006). Tambin en materia de ayuda humanitaria Italia est en deuda: se coloca en el penltimo de una lista de 23 naciones, justo antes de Grecia, segn el Humanitarian Response Index, investigacin presentada en noviembre de 2007 por el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan. La clasificacin completa se ordena del siguiente modo: Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Comisin Europea, Irlanda, Nueva Zelanda, Canad, Reino Unido, Suiza, Finlandia, Luxemburgo, Alemania, Australia, Blgica, Estados Unidos, Espaa, Japn, Francia, Austria, Portugal, Italia y Grecia.

Mientras Italia importa 95% de su energa, Espaa se presenta como el pas europeo de mayor dependencia energtica con 99% de su petrleo y gas importado. En 2004 el consumo de gas y petrleo de la UE, segn el pas proveedor, se distribuy as: Rusia (24% de gas, 27% de petrleo), Noruega (13% y 16%), Oriente Medio (19% del petrleo), Argelia (10% del gas) y resto del Norte de frica (12% del petrleo). En noviembre de 2006 Italia lleg a un acuerdo con Argelia para construir un gasoducto que conecte por va submarina al norte de Africa con la isla italiana de Sardegna y, desde ella, hacia la regin de Toscana, con el objetivo de abastecer a toda la Pennsula y tambin a Europa. Adems de ser uno de los principales importadores mundiales de energa, luego del trauma de Chernobyl en 1986 Italia cerr mediante un referndum las puertas al desarrollo de energa nuclear, la va de abastecimiento autnomo que sus socios europeos ya presentan como pilar del futuro, sobre todo luego de los recientes desplantes rusos.

Evidencia es el ejemplo del acuerdo privilegiado ofrecido a Rusia en 2006 luego de que usara su gas como arma geopoltica: se prev un mayor reconocimiento poltico del ex coloso sovitico y la no intromisin en sus asuntos internos (como el caso checheno; los derechos humanos) a cambio de abastecimiento energtico garantizado. Rusia, con su monopolio estatal Gazprom, vuelve a ser un actor central del equilibrio internacional de poderes luego del desplome de la bipolaridad. Es el primer exportador mundial de gas natural y el segundo de petrleo; vende el 26% del gas consumido en Europa, cuyo 80% es distribuido mediante conductos que atraviesan Ucrania y Bielorrusia. Despus de la crisis poltica de suministro energtico entre Rusia y Ucrania y ms tarde con Georgia y Bielorrusia- Europa discute nuevas vas de trnsito para el aprovisionamiento. En enero de 2007, en alusin al corte de provisin energtica rusa a Bielorrusia a travs del oleoducto Druzhba, que afect a Polonia, Alemania, Eslovaquia y Ucrania, la entonces presidenta de turno de la UE Angela Merkel declar que es inaceptable el bloqueo de los suministros sin alguna consulta. Es un socio estratgico, pero la confianza en Rusia como proveedor energtico qued destruida por estos episodios. Turqua puede ser un enclave para la nueva poltica de seguridad energtica de la Unin. El Consejo europeo estimula la exploracin de vas alterativas de abastecimiento energtico luego de reconocer que una mayor dependencia de las importaciones procedentes de regiones y proveedores inestables implica un grave riesgo. Algunos grandes productores y consumidores utilizan la energa como palanca poltica. Tambin constituye un riesgo para el mercado energtico interior de la Unin el que los agentes externos no obedezcan a las mismas reglas del mercado ni estn sometidos a las mismas presiones en el plano de la competitividad (Bruselas 2006). El desarrollo de nuevas infraestructuras energticas podra convertir a Turqua en un pasaje privilegiado hacia Europa del gas y del petrleo del Cucaso, del Golfo Prsico y de Asia central. La UE buscar convertirla en una gran plataforma para el trnsito de energa. Con el Mar Negro como pvot, los recursos de Asia central podran fluir a travs de Turqua hacia Bulgaria, Rumania (ambos miembros de la UE desde enero de 2007) y Hungra hasta llegar a Austria e Italia. Este proyecto lleva el nombre de Nabucco (Talbot 2006). Desde junio de 2006 funciona el oleoducto que transporta el petrleo desde Bak, la capital de Azerbaijn, hasta el puerto turco de Ceyhan, pasando por Georgia -un enclave geopoltico tanto para Rusia como para Europa y EE.UU., por lo que estos ltimos retardan el reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur, la repblica independiente de facto dentro de Georgia. Conocido como el oleoducto BTC (Bak-Tbilisi-Ceyhan), de US$ 4 billones, se transform en una ruta alternativa a la infraestructura rusa para alcanzar los mercados occidentales, especialmente el sur de Europa. Como contraofensiva, el 15 de marzo de 2007 Rusia firm un acuerdo con Bulgaria y Grecia para la construccin del oleoducto Burgas-Alexandroupolis (BAP), competencia directa para el BTC y el primero que el Estado ruso controla en el territorio europeo. El tema energtico ser un elemento importante en las negociaciones para la adhesin de Turqua a la UE, mxime si se tienen en cuenta los planes para la realizacin de un gasoducto que conectara Irn con Europa, tambin a travs de Turqua. Se analizan adems formas de transportar gas natural lquido (LNG, segn la sigla en ingls) por mar y procesarlo para su uso con la tecnologa propia del pas importador. Esto evitara la dependencia territorial y sustituira una parte de los elevados costos de los oleoductos y gasoductos que atraviesan zonas polticamente inestables del planeta. Con este procedimiento, Rusia se propone suministrar gas a mercados como EE. UU. y Canad. La dependencia de las repblicas centro-orientales europeas del gas ruso funciona ya como contrapunto, como balance de poder frente al eje euroatlntico (Washington-Bruselas). Para

En las clusulas 15 y 18 de la Declaracin se lee: Estamos comprometidos con el enfoque multilateral para hace frente al reto actual del desarme, la no proliferacin y el control de armas, en particular de las armas nucleares, qumicas y biolgicas. Por lo tanto promovemos la instrumentacin, la universalizacin y el fortalecimiento de los mecanismos de desarme y de no proliferacin, fortaleciendo el papel de las Naciones Unidas. () n la lucha contra el terrorismo no debemos destruir lo que defendemos. Los derechos humanos, el derecho humanitario internacional, las libertades

El Tratado de Tordesillas demarc el reparto del mundo apenas descubierto y del mundo todava por descubrir entr los reyes de Castilla y Portugal. Se formaliz mediante un acuerdo firmado el 7 de junio de 1494 en la localidad espaola de Tordesillas y con l ambos reyes se comprometieron a cumplir una serie de clusulas para repartirse el Ocano y delimitar las fronteras africanas. En 1506 el Tratado fue confirmado por una bula papal de Julio II, a pedido del rey portugus Manuel I que reclamaba la pertenencia de Brasil luego de que fuera descubierto por el reino de Castilla.

Para profundizar sobre la historia de la relacin argentino-brasilea, ver RUSSELL, Roberto; TOKATLIN, Juan Gabriel (2003). El lugar de Brasil en la poltica exterior argentina. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econmica y

Datos recientes confirmaran la particular cultura poltica de la regin. El informe de 2004 de la Comisi Interamericana de Derechos Humanos indic que la democracia se encuentra en un estado de incertidumbre y de precariedad. Otro documento de 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo demostr que la proporcin de latinoamericanos propensos a sacrificar un gobierno democrtico a cambio de avances econmicos y sociales reales supera el 50%. A estos resultados se sumaron las estimaciones del mismo ao de la ONG chilena Latinobarmetro, segn las cuales el respeto por los partidos polticos ha disminuido claramente y la participacin en las elecciones se reduce. Concretamente, el respaldo a la democracia pas de 61% en 1996 a 53% en

Conviene siempre recordar la salvedad ya apuntada: la cuestin de si las relaciones son mutuamente beneficiosas Como el mismo Keohane advierte, resulta an ambiguo determinar si las relaciones entre las naciones industrializadas y aqullas en vas de desarrollo pueden o no considerarse interdependientes. La pretendida interdependencia entre las economas industrializadas y las perifricas puede funcionar sobre la base de una endmica asimetra en los trminos de intercambio y las relaciones de produccin; un tipo de interdependencia que persiste gracias a la reproduccin de las desigualdades entre las naciones. A su vez, el desestimar las variables analticas del realismo en relaciones internacionales sera no slo ingenuo, sino tambin inconducente desde el punto de vista metodolgico. De hecho, la importancia que el realismo concede al poder, los intereses y la racionalidad de la accin de los Estados sigue siendo vlida para la comprensin de la poltica mundial. Keohane es uno de los representantes ms visibles de la escuela liberal en los estudios de las relaciones internacionales; una escuela que mira al mundo con un enfoque grociano, por la mirilla de los intercambios comerciales y los flujos financieros, de las ONG, de las corporaciones multinacionales, de los actores no estatales que configuran las reglas del sistema mundial que, de esta manera, no queda librado slo al

La seccin 501(a) del Acta establece que la informacin producida por VOA para audiencias fuera de los Estado Unidos no ser diseminada dentro de los Estados Unidos () pero, a pedido, estar disponible en ingls en VOA, en todo momento siguiendo su lanzamiento como informacin en el exterior, para ser examinada slo por representantes de asociaciones estadounidenses de prensa, peridicos, revistas, sistemas de radio, estudiantes de investigacin y especialistas, y, a pedido, slo a miembros del Congreso. La Ley prev adems la organizacin de los centros

El primero en referirse acadmicamente a la diplomacia pblica fue Edmond Guillon en 1965, decano de la Fletche School of Law and Diplomacy de la Tufts University en EE. UU. El mismo ao se cre la primera escuela de diplomacia pblica del mundo, el Edward R. Murrow Center of Public Diplomacy, que llev el nombre del periodista de la CBS que el presidente Kennedy convoc para dirigir la United States Information Agency, agencia que hasta 1999 funcion como ente autrquico para, desde entonces, fundirse con el Departamento de Estado.

La excepcin en la regin parece ser la de Per. A travs de su embajada en Washington habilit el Departamento de Diplomacia Pblica. En su sitio de Internet se lee: Siguiendo una nueva tendencia en la manera en cmo se desenvuelven las relaciones internacionales y la manera en que las embajadas se relacionan con el pas ante el cual estn acreditadas, la Embajada del Per ha creado recientemente el Departamento de Diplomacia Pblica. El principal objetivo de este departamento es la promocin del Per en todos sus aspectos, desde la promocin de la cultura peruana, el turismo norteamericano hacia el Per, la inversin extranjera, la imagen del Per en la prensa y los medios de comunicacin, su gastronoma, entre otros aspectos. Todos estos aspectos estn centrados en un solo objetivo: resaltar el

Durante la 61 Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2001, la Argentina y Francia solicitaron a l comunidad internacional que apruebe el Proyecto de Convencin Internacional para la Proteccin de las Personas Contra las Desapariciones Forzadas. A este propsito la delegacin argentina se asegur la presencia de un miembro de las Madres de Plaza de Mayo, organizacin que es smbolo mundial en el campo de los derechos humanos.

Los partidarios de EE.UU. deberan ser estimulados a hablar en nuestro favor para comunicarse con pblicos en el exterior. Estadounidenses expatriados, ciudadanos de prominencia internacional y ex participantes de programas de intercambio son todos excelentes recursos para profesionales de la diplomacia pblica. Su conocimiento local, fluidez y

A propsito de la nueva poltica exterior de EE. UU., el ex jefe del Departamento de Estado Zbigniew Brzezinsk escribi: Es importante que como ciudadanos nos preguntemos si un poder mundial puede ofrecer liderazgo global sobre la base del miedo y de la angustia. Podemos realmente movilizar el apoyo, siquiera de los amigos, cuando les decimos que si no estn con nosotros estn en contra? llama a un serio debate sobre el rol de EE.UU. en el mundo, que hoy se sirve de una abstracta, cuasi-tecnolgica definicin de la guerra contra el terrorismo Deberamos

El tango sigue entre los primeros puestos como distintivo mundial de Argentina. En los noticieros de la televisi italiana la presencia de informacin sobre Amrica latina es casi inexistente; el predominio es de frica y Asia. Sin embargo, la Argentina logr reposicionarse fugazmente gracias al Campeonato Mundial de Tango de Buenos Aires, en agosto de 2006. El evento fue a menudo referido en varias ediciones del informativo de la RAI (Radiotelevisin Italiana), la emisora televisiva pblica.

La cinematografa argentina tuvo en los aos cincuenta y sesenta gran repercusin internacional e insercin en mercados latinoamericanos (particularmente en Mxico y Cuba) y asiticos (como la ex URSS). Tambin Italia y Espaa recibieron telenovelas argentinas en los ochenta e inicios de los noventa, como el caso de La extraa dama. En Cuba, filmes protagonizados por Mirtha Legrand estaban entre los ms populares. Por su parte, el pblico de Mosc supo profesar devocin por los largometrajes de la popular cantante argentina Lolita Torres, quien hasta fue recibida en el Kremlin. Ms contemporneos son los xitos en Israel de las series televisivas Erre Way y las novelas protagonizadas por la actriz Natalia Oreiro, figura reconocida tambin en el mercado ruso. Actualmente, el cine argentino tiene gran aceptacin en Espaa, cuyo pblico ha consagrado la labor de actores argentinos como Hctor Alterio, Miguel ngel Sol, Federico Luppi, Leonardo Sbaraglia y Ricardo Darn. Los pases de la ex Unin Sovitica acogen tambin manifestaciones cinematogrficas argentinas. Slo en 2004, las industrias culturales argentinas exportaron a Mxico por un valor de 315 millones de dlares, de los cuales 70 millones en contenidos; 40 millones del sector editorial; 26 millones en discografa y 5 millones de industria cinematogrfica. El inters mexicano por la Argentina motiv incluso la organizacin de la Semana de la Cultura Argentina. De acuerdo con datos de la Subsecretara de Industrias Culturales, que depende del Ministerio argentino de Produccin, en 2005 las producciones de cine, publicidad y televisin encabezaron el ranking exportador de cultura local con 25 millones de dlares de ganancia.

En su estudio sobre el vnculo entre cultura y relaciones internacionales, Jorgensen ejemplifica cmo histricamente la msica provey medios para fomentar la buena voluntad poltica y la paz entre naciones. Se refiere al modo en que los pequeos estados buscaron mejorar sus relaciones con vecinos mayores o conquistadores por medio de alabanzas musicales, como la alegora presentada en La Scala de Milano que describa a Francisco I de Austria como un legislador endiosado fuente de la bendicin de toda Italia. Ya en los tiempos de la unificacin territorial de Italia (el Risorgimento), el Nabucco, de Verdi, y en particular el popular Va pensiero, casi se convirtieron en el himno del joven Estado por el nacionalismo que animaba en la poblacin. El tema de esta pera se refera al cautiverio de los judos en Babilonia y, por analoga, fue considerado por el pblico italiano una alusin a la resistencia contra el gobierno austriaco en el norte de Italia. En aquellos das hasta circulaba en la va pblica un acrnimo hecho con el apellido del clebre compositor: Vittorio Emanuele Re DItalia (Vctor Emmanuel Rey de Italia). As, cuando se aclamaba al Rey

Pero las tcnicas del marketing para la internacionalizacin de productos y mercaderas no son siempre vlidas para l difusin de valores a travs de la diplomacia pblica. Para profundizar sobre la diferencia entre private goods y public goods ver Wolf 2004, 5-8.

En el marco del empeo del gobierno por extraer beneficios de sus conciudadanos en el extranjero debe mencionarse el Programa de Partenariado Territorial con los Italianos en el Extranjero que en su primera frase, concluida en 2004, cre ms de 30 acuerdos de colaboracin con asociaciones y empresarios en el exterior.

El enfoque estructuralista centra su explicacin ms en las caractersticas estructurales del sistema internacional qu en las unidades que lo componen. Postula la existencia de una estructura (un conjunto de condiciones) que constrie el comportamiento de los Estados y que, como tal, es superior a la suma de las partes. Muchos de los autores

China, India, EE. UU. y Pakistn son algunos de los pases con mayores inconvenientes en la administracin de agu y las sequas. Carteras de Recursos Hdricos y de Agua e Irrigacin fueron implementadas por los gobiernos de Pakistn, Iraq, Kenia, Nepal, Bangladesh, Jordania y Egipto, adems de las ya citadas China e India. La cuestin del agua dulce es mucho ms urgente y estratgica de lo que los medios de prensa dan a entender. El 97,5 % del agua del planeta no es apta para consumo humano ni animal. Del agua dulce existente, 7 millones de millas cbicas son hielo en los polos glaciares. Mientras el mercado interno estadounidense consume ms agua embotellada que caf y cerveza, casi una sexta parte de la poblacin mundial no tiene acceso al agua potable restante. Se estima que 5 millones de personas mueren a causa de enfermedades relacionadas con la escasez del agua, una cifra superior a los muertos por conflictos armados cada ao. Amrica latina tiene en su territorio cuatro de los veinticinco ros ms caudalosos del mundo, dos lagos de magnitud y el acufero Guaran: el Lago de Maracaibo (Venezuela), es en el mundo el nico de agua dulce con salida al mar; el Lago Titicaca (Per y Bolivia), el segundo lago ms grande de Sudamrica y el ms grande del mundo por encima de los 2 mil metros de altitud; el Ro Orinoco (Venezuela), es el tercer ro ms caudaloso del mundo; el Ro Paran (Argentina, Paraguay y Brasil); el Ro Magdalena (Colombia), que genera el 70 % de la produccin hidroelctrica y el 95 % de la produccin termoelctrica colombianas; el Ro Amazonas (Brasil, Per y Colombia), al que se le atribuye el segundo puesto mundial en longitud, detrs del Nilo, aunque estudios recientes lo confirman como el ms largo del planeta. Slo el Amazonas transporta ms agua que el Ro Mississippi, el Nilo y el Yangtze combinados.

Un caso puntual lo demuestra: en el mbito comercial, por ejemplo, la Argentina produce un excelente vino tinto Malbec, sin embargo, las exportaciones de Chile superan en gran medida a las argentinas. En el mercado italiano, el Chardonnay chileno est ganando espacio a los tradicionales Barbera piamonts y Chianti toscano.

Creado por el estadstico italiano Corrado Gini, este coeficiente identifica la mayor desigualdad con el valor 1 y con 0 la total equidad. En el caso argentino, el valor baj de 0,494 -al trmino del segundo trimestre de 2005- a 0,483 puntos para igual perodo de 2006. Expresado en otros trminos, la cifra indica que en Argentina el 10% ms rico de la

Chile fue el primer pas latinoamericano que a partir de 1974, con un gobierno de facto, comenz a aplicar el model de liberalizacin de su mercado y de apertura a la economa internacional (Argentina hara lo propio dos aos despus, tambin en el marco de una dictadura). Chile ha adoptado desde entonces un modelo de poltica comercial acorde con un regionalismo abierto, que preserva la facultad del pas para establecer acuerdos bilaterales de libre comercio ms all del bloque regional al que pertenezca. As, por ejemplo, mientras Chile posea el estatus de economa asociada al Mercosur (aunque no de miembro pleno debido, entre otras causas, a una diferencia de aranceles aduaneros) y a la Comunidad Andina de Naciones, negoci acuerdos bilaterales con EE. UU. y la UE en 2002, con lo que al ao siguiente aument 11,4% sus exportaciones al bloque europeo. En 2006 firm un tratado de libre comercio (TLC) con Panam, que elimina por diez aos varios aranceles entre ambos pases, y ya planea un acuerdo similar con Per. El pas andino tambin firm TLC con China, Corea del Sur y Nueva Zelanda. El Tratado de Libre Comercio entre Chile y China entr en vigor el 1 de octubre de 2006, con lo que el pas andino se convirti en la primera nacin que tiene un tratado de libre comercio de esta naturaleza con China, que incluye la desgravacin inmediata del 92% de las exportaciones, con un 7% que se liberalizar en un plazo no superior a diez aos. En total, el pas andino contabiliza 54 acuerdos comerciales bilaterales, lo que equivale a un mercado de 3 mil millones de consumidores. Para Chile, desde este enfoque pragmtico de su poltica exterior, las diferentes opciones de insercin regional que se presentan en el continente no son excluyentes entre s, sino ms bien complementarias. Esto no le resta a Chile independencia poltica en sus decisiones de poltica exterior. De hecho en 2003, justo cuando estaba a punto de sellar su tratado de libre comercio con EE. UU., el pas ocupaba uno de los asientos rotativos en el Consejo de las Naciones Unidas al momento de la votacin por la opcin blica contra Iraq. En anloga posicin se encontraba Mxico, socio comercial por excelencia de EE. UU. junto con Canad en el NAFTA (North American Free Trade Agreement). Si bien la votacin jams se llev a cabo debido a la decisin unilateral de Washington de atacar Iraq, ambas naciones latinoamericanas adelantaron que su voto sera desfavorable a la voluntad angloamericana. Por su parte, la regin Caribe registra una mayor y consuetudinaria influencia estadounidense. Por ejemplo, de los siete pases de latinoamericanos que apoyaron a

En Italia estn de moda las danzas cariocas y dems variantes latinoamericanas. Proliferan los cursos para aprender mover la cadera al ritmo de la msica brasilea. En las vidrieras de las tiendas de ropa destellan los colores de la bandera de Brasil como marca registrada, un marketing nacional que recuerda a la omnipresencia de la bandera estadounidense. Los programas televisivos de entretenimiento (que en Italia sobreabundan) cuentan, casi por definicin, con bailarinas brasileas o venezolanas exhibidas como atractivo de una belleza extica. Hay quienes definen a Italia como una sociedad brasilianizada por el culto al hedonismo, la obsesin por el cuerpo, las nuevas creencias y la espiritualidad a medida (ver Severgini 2005, 239).

Respecto a la relevancia de Espaa para la Argentina, los presidentes de ambos pases firmaron en junio de 2006 un plan de accin para actuar la Declaracin de Asociacin Estratgica entre Argentina y Espaa, firmada en Buenos Aires el 25 de enero de 2005. El canciller espaol, Miguel ngel Moratinos, declar que en el Plan hay mucho de dilogo poltico, de lo que consideramos que la Argentina y Espaa pueden hacer dentro de la comunidad iberoamericana. En cuanto a su visin del pas, el funcionario espaol agreg que la Argentina tiene mucha capacidad de influencia, de autoridad poltica. Es un actor fundamental en la regin e ir ejerciendo cada vez ms esa labor de socio constructivo,

Del dilogo binacional naci el Foro Permanente de Dilogo Argentino-Italiano, una instancia de comunicacin bilateral creada mediante una declaracin conjunta suscripta el 29 de mayo de 1999 entre los ministros de Relaciones Exteriores de la Argentina y de Italia. La iniciativa, que ya tuvo tres encuentros (Buenos Aires, 10 de mayo de 1999; Palazzo Clerici, Milano, 23-24 de junio de 2000; Csar Park Hotel, Buenos Aires, 6 de junio de 2003), incluye la participacin de personalidades de la sociedad civil, del mundo poltico, acadmico, empresarial y econmico, de la cultura y de la informacin. Para poner en movimiento el Foro, que se rene alternativamente en los dos pases, ambas cancilleras delegaron las facultades organizativas al Consejo Argentinos para las Relaciones Exteriores y al Istituto per

Tanto el ICE como el ENIT trabajan en red con las embajadas y consulados italianos para proveer de informacin a las empresas italianas que buscan oportunidades de inversin y crecimiento en el exterior. Una forma de diplomacia comercial que ejemplifica la integracin logstica entre Estado e instituciones al momento de hallar nuevos mercados para el comercio internacional (cfr. Mastrojeni op. cit.).

Desde la instauracin de la Repblica de Italia, las fuerzas polticas de centroderecha demostraron mayor habilidad para crear alianzas duraderas: el rcord de permanencia en el gobierno pertenece a las administraciones de Silvio Berlusconi (11 de junio de 2001 al 23 de abril de 2005, seguido de su gobierno bis hasta el 2 de mayo de 2006) y de Bettino Craxi (4 de agosto de 1983 al 27 de junio de 1986). Desde 1946 hasta 1992, la mayora de los primer ministros

Al momento de la publicacin de este libro, Italia estudiaba una nueva ley electoral que evite la inestabilidad poltica Las opciones eran dos: evitar la representacin parlamentaria de los partidos que no superen el 5% de los votos o bien otorgar premios (bancas) a los partidos ms votados, tal como sucede ya en la Cmara de Diputados. Segn cifras del matutino italiano Il Sole 24 Ore, el imperfecto bipolarismo italiano tiene 40 agrupaciones polticas, entre partidos y grupos parlamentarios. Una nueva ley electoral limpiara el escenario y dejara no ms de cinco partidos, lo que puede

En los aos setenta, Berlinguer se ocup de gestionar el refugio en Italia de los exiliados latinoamericanos qu escapaban de las dictaduras, entre ellos muchos argentinos. Otra figura, la de Enrico Calamai, ex cnsul de Italia en Buenos Aires (1972-1977), se destac porque durante su permanencia en Argentina habra hecho posible que decenas

El trmino se refiere a un cdigo mafioso de conducta segn el cual debe evitarse todo contacto o cooperacin con la autoridades estatales. Los italianos lo usan genricamente para referirse a un pacto de silencio entre criminales. La palabra tambin fue popularizada por la novela homnima de 1999 de Mario Puzo, autor de la saga El Padrino.

Tena antecedentes penales, s: en mil novecientos cuaren s: cuarenta, tres de noviembre del cuarenta Viajaba en colectivo, por lo que parece los colectivos le traan mala suerte, y se hablaba de la guerra que habamos empezado en Grecia; uno dice dentro de quince das nos la chupamos, dijo en referencia a Grecia; y Colasberna coment y qu es, un huevo? En el colectivo haba un soldado: lo denunci Cmo?... Disculpe, usted me pregunt si l tena antecedentes penales, con los papeles en mano digo: los tena Est bien: no tena antecedentes penales Fascista yo? Pero si cuando veo el fascio hago conjuros S seor, a sus rdenes. Cort el telfono con exasperada delicadeza, se pas el pauelo por la frente. Este fue partisano dijo faltaba que me

Agente de la Italia fascista, Licio Gelli fue adems un operador anticomunista de la Guerra Fra que supo vincularse a distintos sectores del poder en Italia. La logia masnica Propaganda Due, de la cual fue lder, creci con fuerza en la dcada de los setenta y en sus filas reuni a jefes de las fuerzas armadas, servicios secretos italianos, polticos y altos funcionarios del Estado. Fue acusado de haber conspirado con sectores de ultraderecha y la mafia para dar un golpe de Estado y condenado por la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano de Miln. La P2 tena presencia en Argentina. Habran formado parte de ella el almirante Emilio Massera y el ex general Guillermo Surez Mason, jerarcas de la ltima dictadura argentina (1976-1983). Gelli fue amigo de Pern, quien lo condecor con la Gran Cruz de la Orden del Libertador San Martn, el 18 de octubre de 1973, poco despus de asumir su tercera presidencia. Ambos se conocieron

Se trata del caso Achille Lauro, nombre del crucero italiano secuestrado en la costa de Egipto el 7 de octubre de 198 por miembros del Frente para la Liberacin de Palestina (FLP), una parte de la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP). Los secuestradores exigan la liberacin de los prisioneros palestinos en Israel. Ms de 400 pasajeros del barco fueron liberados gracias a las tratativas entre el presidente egipcio Mubarak y el jefe de la FLP, Mohammed Abbas. Sin embargo, al momento de la liberacin los secuestradores haban asesinado y lanzado por la borda al pasajero judo estadounidense Leon Klinghoffer. Ms tarde, mientras un avin comercial egipcio conduca a Abbas y a los secuestradores hacia El Cairo, Ronald Reagan envi aviones caza para interceptar el vuelo y obligarlo a descender en la base area talo-americana de Sigonella, en Sicilia, con la idea de arrestar all al lder. Sin embargo, el primer ministro italiano Craxi impidi la captura, reivindicando la jurisdiccin italiana sobre la base militar. EE. UU., que consideraba a Abbas autor intelectual del secuestro, pidieron que este permaneciera en Italia para facilitar su extradicin. Pero el primer ministro permiti que Abbas se marchara a Yugoslavia. Con Giulio Andreotti como canciller, Craxi no ocult su inclinacin favorable a las autoridades palestinas antes que a la postura de Israel.

Un episodio con algunos ingredientes similares se repiti el 17 de febrero de 2003, aunque con diverso eplogo, cuando el religioso egipcio Osama Moustafa Hassan Nasr, residente en Miln y sospechado de vnculos con la red terrorista islmica Al Qaeda, fue literalmente raptado por agentes de la Agencia Central de Inteligencia Americana (CIA), con la supuesta anuencia de algunos miembros del Servicio Secreto italiano (Servizio per le Informazioni e la Sicurezza Militare -SISMI). El caso resurgi a la luz pblica en 2006, cuando el por entonces flamante gobierno de Romano Prodi apoy una investigacin que podra terminar con el arresto de cuatro ciudadanos estadounidenses, de los cuales, al momento de la abduccin, tres eran miembros de la CIA y uno consejero militar de la base taloestadounidense en Aviano, provincia de Pordenone, por donde habran sacado al egipcio de la Pennsula. Dos oficiales italianos del SISMI fueron detenidos en el marco de la causa. La Argentina recuerda un episodio semejante cuando en 1960 el Servicio Secreto israel (Mossad) secuestr y sac ilegalmente de Argentina al ex jerarca nazi Adolf Eichmann. Pese a lo reiterados reclamos internacionales argentinos por violacin de soberana, Israel enjuici y conden a muerte al alemn en Jerusaln.

El municipio de Milano planeaba instalar para 2010 unas 15 mil antenas para ofrecer Internet inalmbrica en todos los puntos de la ciudad. Conocido como Milano Wireless, el proyecto superar a Sel que posee 13.500 antenas de este tipo. Milano es la ciudad europea con mayor red de cableado de fibra ptica.

Si capisce bene fino a qual punto lItalia sia stata per ragioni naturali predisposta a divenire terreno dincontr elettivo di correnti migratorie e di esperienze culturali (). Non stupisce che in tanti ambiti sia stata proprio lItalia il tramite primo, il punto di transito, grazie al quale sono giunte allEuropa continentale cose, conoscenza e culture di origine non europea.

Para mejorar la presencia de sus pases en el mundo, los gobiernos federales y regionales pueden comunicarse directamente con los ciudadanos de otras naciones y superar as el tradicional modelo de diplomacia interestatal. La construccin de relaciones exteriores mediante estrategias de comunicacin recproca y de difusin cultural puede, a mediano y largo plazo, mejorar la percepcin e insercin internacional de un pas en vas de desarrollo. Contar un pas es la esencia de la diplomacia pblica. La Argentina, frente a una nueva ocasin poltica, puede exportar en clave comunicativa sus potencialidades hacia la ciudadana italiana. Este libro evala el posicionamiento de la imagen argentina en Italia con el propsito de sugerir iniciativas de diplomacia pblica que mejoren el conocimiento del pas en la opinin pblica extranjera y viceversa.

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